La ciencia en Chile sale hoy a la calle llamando a la rebelión. Lo hace después de la presentación de una carta abierta en la que la comunidad investigadora afirmaba estar "desolada", acusando al gobierno de tomar decisiones que "sumirán también al país en la ignorancia y la pobreza".La dimisión de Francisco Brieva encendió la mecha de las protestas de los investigadores

Los investigadores se han manifestado hoy a lo largo de todo el estado para reclamar cambios en las políticas que guían la ciencia en Chile. La baja inversión en I+D, las pobres capacidades tecnológicas, los bajísimos números de científicos por habitante, la falta de innovación empresarial o la escasa vinculación de la problemática científica con el desarrollo socioeconómico y la cultura son algunos de los motivos esgrimidos por la comunidad investigadora para salir a la calle. Las consecuencias, según sus postulados, se centran en que el país se ha privado de alcanzar la "sociedad del conocimiento", que brinda riqueza social, económica y cultural, señalan.

La carta abierta ha sido firmada por 320 científicos chilenos, entre premios nacionales, docentes, presidentes de sociedades científicas y directores de centros de excelencia. Inicialmente publicada a página completa en La Tercera y El Mercurio, la misiva tiene como objetivo denunciar la difícil situación en la que dicen que se encuentra la ciencia en Chile. Las movilizaciones estallaron el pasado 29 de octubre, tras la dimisión de Francisco Brieva, presidente de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt).

Chile mantiene una inversión del 0,3% del PIB en ciencia Francisco Brieva se convirtió así en el tercer mandatario de la institución en los últimos cuatro años, denunciando que "cuando uno no puede lograr algo, hay un gran sentimiento de frustración". La ciencia en Chile protesta, en gran medida, por el nulo aumento de los presupuestos destinados a I+D. En los últimos veinte años, el país invierte el 0,3% del Producto Interior Bruto (PIB) en investigación, lejos de otros países como España, que a pesar de haber vivido duros recortes, mantiene un 1,6% de inversión sobre el PIB. Además, las regiones más innovadoras destacan por invertir más del 2% de su PIB en I+D, e incluso países como Israel se acercan al 4%. La fuga de cerebros y la poca apuesta por la ciencia en Chile son las denuncias que han llevado a la comunidad investigadora a protestar en diferentes lugares, como la conocida Plaza de la Constitución.

Las movilizaciones piden que las administraciones del país acaben con los problemas de precariedad laboral de muchos científicos, que incluyen la ausencia de contratos y seguros de accidentes laborales o la falta de cotización. Con estas protestas, los investigadores reclaman al gobierno de Michelle Bachelet que fortalezca el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación, implemente una cartera ministerial propia que gestione estos asuntos, fomente el rol del estado en el sistema de I+D y promueva la ciencia en Chile como parte de la cultura nacional.

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