El ser humano de 2015 (sí, no hay un ser humano de 2015, es un realidad demasiado compleja y diversa como para catalogar así, pero podemos entendernos) aún percibe el presente como algo que sólo puede ser controlado eficaz y efectivamente por personas. Pero la realidad es que los robots, máquinas u ordenadores son capaces de gestionar cada vez más cosas con mucha fiabilidad. "Siempre será peor que una persona", se suele escuchar. Nos duele pensar que son máquinas y no personas quién puede arrebatarnos nuestro trabajo, pero también puede ser todo lo contrario, ya que según una investigación, los ordenadores son capaces de elegir los mejores empleados con más precisión que las personas.

Pensamos que al algoritmo se le escapa mucho, pero en realidad la persona ve menos detalles.Por increíble que parezca, haciendo uso de algoritmos en el proceso de contratación, los ordenadores fueron capaces de hacer mejores recomendaciones, teniendo en cuenta que los estudiados son empleos de baja cualificación y poco versátiles. El proceso consiste en obtener respuesta por parte de los candidatos sobre preguntas acerca de personalidad, habilidades y adecuación para el trabajo. El algoritmo procesa esto y da una respuesta según cada persona: verde, amarillo o rojo para los trabajadores menos adecuados. Tras ordenar los resultados, los investigadores comparan cada caso con el período que cada trabajador permanece en la empresa, que es como se mide su éxito en el proceso.

El resultado es que los trabajadores verdes estuvieron en la empresa 12 días más que los amarillo, y a su vez, estos estuvieron 17 más que los rojos. Es bastante significativo, ya que se trata de contrataciones en masa que ahorrarían mucho tiempo en el proceso de análisis. Incluso midiendo la productividad de los trabajadores, el algoritmo es más efectivo que las personas, cuando se comparan, por ejemplo, las llamadas por hora en un call-center.

Leigh Prather | Shutterstock. El problema puede ser que los algoritmos discriminan.

El debate me parece de lo más sensato, y en mi opinión es bueno escuchar a todas las partes. Lo que para mí esclarece mucho sobre este asunto es que las preguntas también tocan caracteres más intangibles como aspectos psicológicos, y no cuantitativos como a priori cabría pensar. Hablamos de un análisis de un grado bastante avanzado, lo cual es sorprendente.

Por una parte sí, son empleos muy mecánicos, y por otra, seguro que una persona puede presentar desequilibrios que el algoritmo no procese bien, pero tampoco somos perfectos analistas. De hecho, grandes fracasos laborales se dan por sesgos en la contratación que, en gran medida, estos algoritmos no dejarían pasar por alto.