¿Cuántos años llevamos hablando sobre sociedades sin efectivo? Donde todas las transacciones se hagan digitalmente. Ningún país del mundo lo ha hecho realidad todavía, pero muchos se están acercando rápidamente gracias a la disrupción generada por los smartphones.

El mejor ejemplo de ello son los países del norte de Europa, en especial Suecia, donde especialistas en tecnología industrial del Real Instituto de Tecnología de Estocolmo han publicado un estudio que muestra lo rápido que están desapareciendo los pagos en metálico en el país. "El porcentaje de uso de la moneda es muy bajo y está disminuyendo rápidamente," asegura uno de los autores del estudio.

El equipo ha calculado — dentro de sus capacidades — que hay sólo unos 80.000 millones de coronas suecas (sobre los 8.000 millones de euros) en circulación entre monederos y cajas registradoras. Hace seis años había 106.000 millones. Y lo más importante, según los autores, sólo el 50% de esa cifra está de verdad en circulación regular.

Samsung Pay en un Coffee Shop de Corea del Sur.
Samsung Pay en un Coffee Shop de Corea del Sur.

En las principales ciudades del país es casi imposible encontrar un establecimiento que no acepte tarjetas de crédito o débito, es más, existen numerosos locales que no disponen de metálico. Muchos ciudadanos usan aplicaciones para transferir dinero a través de sus smartphones. Smartphones que no son solo la principal puerta de acceso a comunicarnos, sino de realizar casi cualquier gestión. Incluso las financieras.

Cuatro de cada cinco compras en Suecia son pagadas mediante nuevos sistemas electrónicos o tarjetas de débito y crédito. Los suecos utilizan sus tarjetas para pagar casi a diario, una media de 260 transacciones al año por persona.

Y esto es el principio. Con las principales compañías tecnológicas impulsando sus tecnologías de pago a través de smartphone y smartwatch tendremos otro caso donde la comodidad se establecerá ante lo antes habitual. Pagar con el móvil será seguramente igual de común que sacar la cartera en las próximas décadas.

Para los responsables tributarios y policiales el cambio es a mejor. Muchos nuevos bancos de reciente apertura no aceptan metálico, y los que lo hacen suelen preguntar de dónde viene ese dinero, para preservar la regulación elaborada en pos de evitar el blanqueo de capital y la financiación a grupos terroristas. Cualquier transacción en metálico sospechosa es reportada a la policía.

Drottninggatan, Estocolmo.
Drottninggatan, Estocolmo.

También hay preocupaciones al respecto, y es que no todo son ventajas, ni un mundo sin efectivo es tan utópico como se podría creer. Las personas más pobres — sin hogar habitualmente — no tienen acceso a cuentas bancarias y puede que ni un smartphone. En una sociedad sin efectivo los más vulnerables lo serían todavía más. Algo que sería aún más grave donde los sistemas sociales no fuesen tan "generosos" como los de los países más desarrollados del mundo, como Suecia.

En Dinamarca — otro de los más prósperos países del viejo continente — se propuso en mayo una nueva ley que muchos califican como los albores de una revolución monetaria en los países del primer mundo, primer paso para eliminar el efectivo de los sistemas económicos y acabando con las cuentas bancarias tal y como fueron concebidas hace décadas.

La propuesta permitiría a los negocios daneses negarse a aceptar pagos en efectivo por bienes y servicios, aceptando en su lugar solo transacciones electrónicas. Algo que, en teoría podría no parecer algo de suma importancia debido a lo cotidiano que es pagar con tarjeta. La propuesta tiene una clara razón de ser: eliminando la administración y trabas financieras ligadas al efectivo, como el ingreso de grandes cantidades de billetes, la economía danesa se estimularía. Para otros es más importante ver la propuesta como uno de los primeros grandes pasos por un sistema económico sin monedas en circulación.

dollars

Trond Andresen realizó otro estudio sobre los beneficios macroeconómicos de una sociedad sin efectivo.

Según sus palabras, al igual que estipula el estudio sueco, la principal premisa a favor del cambio es la reducción de la criminalidad. Las empresas ilegales basan su negocio en el uso de dinero en efectivo con el fin de evitar los registros bancarios y otros tipos de seguimiento de las agencias tributarias.

Otra de las actividades damnificadas sería el tráfico de drogas y el lavado de dinero, por lo difícil que sería transferir grandes sumas de dinero sin motivo justificable. Las estafas y los robos también se reducirían, ya que es mucho más sencillo atracar un supermercado que vulnerar la seguridad informática de un sistema bancario.

La principal ventaja es la conveniencia. La conveniencia siempre se ha impuesto en la historia de la humanidad. Sacar tu smartphone y pagar gracias a tu huella digital tienen demasiados argumentos a su favor como para creer que no se impondrá al pago convencional. A llevar tu cartera y contar monedas. A sacar dinero del cajero cuando no hay ninguno cerca.