Si tienes algunos años usando Linux es probable que tu primer contacto con el sistema operativo del pingüino haya sido con la distribución Ubuntu. Al menos en mi caso lo fue. Mi primera versión fue la 6.10, y actualmente estamos en la 15.04, eso quiere decir que desde que conociera aquella interfaz naranja medio glossy con Gnome e intentara instalar inocentemente el Ares y el Messenger de MSN usando Wine, han sido 15 las versiones de Ubuntu que han visto la luz del día. ¿Ha mejorado Ubuntu con el paso de los años?

Sí y no

Por supuesto que Ubuntu es mucho mejor hoy de lo que era hace 7 años, pero no es suficiente. Ubuntu se ha convertido en una gran decepción para muchos de los que fuimos sus usuarios fieles por un buen tiempo. Creo que dejé de entusiasmarme con Ubuntu por allá en la 10.10, y creo que dejé de prestarle atención hace un par de años. Ubuntu Phone fue una gran promesa rota, la campaña de crowdfunding que llevó a cabo Canonical demostró que había bastante interés en un smartphone con Ubuntu, y más si era la máquina que pintaba ser. Pero, de nuevo, no fue suficiente.

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La campaña del Ubuntu Phone fracasó, la cantidad de móviles que existen hoy en día con Ubuntu es de risa, el nivel de Ubuntu Phone no es ni un cuarto de lo prometido, ¿apps para eso? básicamente inexistentes, hasta Windows Phone se puede burlar de Ubuntu en dispositivos móviles. Se suponía que la idea de integrar PC, móvil, tablet y nube en un sistema único era maravillosa, y sorprendentemente Ubuntu sería el primero en hacerlo. Años después, Microsoft lo ha hecho años luz mejor con Continumm. Hace casi dos años escribí que aún no era un buen momento para probar Ubuntu Phone, y me asombro al ver que sigue sin serlo.

En el escritorio la historia es casi tan triste. Años en los que no ves nada nuevo, pero cada seis meses lanzan una nueva versión cuyos cambios el usuario no puede ni palpar.

La distro amigable

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Dejando atrás todo el asunto de los móviles, Ubuntu Phone y sus teléfonos y apps inexistentes; Ubuntu en el escritorio, solía ser el favorito de muchos por su simplicidad e interfaz amistosa. Cuando alguien te pedía que le recomendaras una distribución amigable y fácil de usar, que le causara la menor cantidad de problemas, que no le hiciera arrepentirse de haber dejado Windows a los cinco minutos; de inmediato ibas y recomendabas Ubuntu. Ubuntu siempre fue el Linux de las masas. Pero ya no más.

Hace un par de años veo viendo con más frecuencia cada vez, que Ubuntu pierde y pierde más ese título que alguna vez le fue indiscutible. Ubuntu hace rato dejó de ser ligero, Unity lo hace pesado y para los amantes del Gnome clásico lo hace detestable. Necesitas recursos, una máquina moderna, y la suerte de una GPU que no te cause frustraciones, para ejecutar Ubuntu casi sin problemas.

Si bien Ubuntu sigue obteniendo la gigantesca mayoría del soporte, tanto del lado de los controladores de hardware como del lado del desarrollo de aplicaciones nativas para Linux; son sus distros derivadas las que mejor aprovechan los beneficios. Casos como el de Linux Mint o elementary OS demuestran que Ubuntu se quedó atrás. En Canonical no innovan, no hacen cambios importantes, es más lo que se rompe entre la .04 y la .10 que lo que se arregla. Lo único que el usuario distingue como cambio palpable son los nuevos wallpapers. Ubuntu es cada vez más aburrido, y tiene la cara de poner "El sistema líder para PC, tablet y móviles" en su web oficial.

Esto no es una carta de odio a Ubuntu, es una lamentación total y una decepción absoluta para con un sistema operativo que solía ser genial y que nos daba esperanzaras a muchos entusiastas de Linux, de que más allá de todas las distros hardcore para nerds y elitistas del software libre, existía un sistema que podía ganarse el corazón de la gente y conseguirle un porcentaje menos deprimente de uso a GNU/Linux en el escritorio.