Junto con el fin del roaming dentro de la UE, el Parlamento Europeo también ha votado sobre un tema mucho más preocupante aunque menos público: la neutralidad de la red dentro de las fronteras comunitarias. En este sentido, y tras el proyecto de acuerdo inicial en el que la Comisión publicó en junio del presente año, el legislativo europeo ha votado 'no' a todas las enmiendas a la neutralidad de la red, decidiendo que la UE no necesita un internet neutral y abierto.

Y es que ni con las enmiendas propuestas por varias compañías europeas y americanas, junto con las propuestas de observadores independientes, académicos, pensadores, juristas y defensores del interés público, la UE no ha querido seguir el paso hacia delante que daba la FCC de Estados Unidos a principios de año aprobando la neutralidad de la red.

Al contrario y por desgracia, el Parlamento Europeo ha votado en contra de todas las enmiendas a un proyecto de ley que precisamente venía a asegurar un mercado único garantizando las comunicaciones electrónicas y, sobre todo, para impedir que las operadoras pudiesen priorizar en tráfico bajo sus propios términos dando al traste con la red igualitaria y libre que conocemos ahora.

No obstante, aunque la UE se empeñe en que a partir de la entrada en vigor de estas normas la limitación del tráfico será ilegal en la UE, y en que los usuarios serán libres de utilizar sus aplicaciones favoritas sin importar la oferta a la que se suscriban, la realidad es que con el rechazo a las enmiendas, los ISP podrán crear "vías rápidas" para "servicios especializados", y de esta forma discriminar el tráfico para acelerar o ralentizarlo en función de la situación.

La desinformación y el desconocimiento ha hecho que Europa vote, esta vez, en contra de sus propias propuesta que venían a dar valor a la red dentro de las fronteras comunitarias, algo que a partir de ahora será responsabilidad de cada estado asegurarse en mayor o menor medida si su regulación permite los fast lanes de red o no.