**Jennifer Lawrence** es actualmente la actriz mejor pagada de Hollywood, gracias a su papel en las películas súper taquilleras de Los Juegos del Hambre como Katniss Everdeen, gana más dinero que todas las actrices de la industria. Sin embargo esto no le ha impedido criticar duramente y de frente las diferencias evidentes en el trato que reciben mujeres y hombres no solo en el mundo del entretenimiento sino en casi cualquier aspecto de sus vidas y especialmente en el ámbito laboral.

## ¿Por qué hago menos dinero que mis co-estrellas masculinas?

Lawrence escribió un fantástico ensayo para el _newsletter_ de Lena Dunham llamado «Lenny» donde otras celebridades han acudido para tratar temas sobre feminismo. Luego del hackeo que sufriera Sony Pictures y que se descubrieran infinidad de detalles sobre los pagos que reciben los actores en Hollywood, a Jennifer Lawrence no le hizo nada de gracia que sus co-estrellas masculinas en American Hustle hubiesen hecho más dinero que ella.

Cuando sucedió el hackeo de Sony y me enteré de cuanto menos dinero gané en comparación con las suertudas personas con penes, no me molesté con Sony, me molesté conmigo misma. Fracase negociando porque me rendí demasiado pronto. No quise seguir peleando por millones de dolares, que sinceramente, gracias a dos franquicias, no necesito.

Para Jennifer Lawrence su necesidad casi compulsiva de encontrar la manera «adorable» de expresar su opinión y seguir agradando a las personas es el principal problema que tiene, no solo ella, sino la gran mayoría de las mujeres, quienes para no parecer «difíciles» o «malcriadas» pensamos demasiado en la forma más sutil de decir lo que pensamos para lograr ser escuchadas, mientras que un hombre simplemente va y dice las cosas sin gastar toda esta energía planeando todo el asunto de forma agotadora.

En ese momento me pareció una buena idea,hasta que vi la lista de los salarios en Internet y me di cuenta que todos y cada uno de los hombres con los que estaba trabajando no se preocuparon en ningún momento por parecer «difíciles» o unos «malcriados». Esto podría ser algo de gente joven, o de mi personalidad, estoy segura de que son las dos cosas. Pero es un elemento contra el que he estado luchando por años, y basada en las estadísticas, no creo ser la única mujer con el mismo problema. ¿Nos condicionan socialmente para comportarnos de esta manera? Me pregunto honestamente si tenemos el hábito de tratar de expresar nuestras opiniones de tal forma que no ofenda o asuste a los hombres.

Aunque Lawrence tiene claro que es difícil para ella contar sus experiencias como una mujer que trabaja ya que sus problemas no son precisamente los de la gente «común» ni cualquiera puede identificarse con su tipo de vida, que gana millones de dólares y no le hace falta el dinero por el que en primer lugar debió haber luchado, no deja de tener total razón en que el problema de fondo es el mismo para millones de mujeres en todo el mundo que ven como sus colegas del sexo masculino ganan más dinero, y no tienen miedo de pedir lo que se merecen por temor a ofender o parecer «una perra malcriada».

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