"Así todo va fluyendo como este rio, sin parar, día y noche." Maestro Kung

Lo primero que viene a la mente a la hora de pensar en el I-Ching, es un oráculo. Eso no es un error, pero se cae en el riesgo de quedarse en la superficie de la cuestión ya que es un libro "sapiencial" y de conocimiento. Hallaremos en él, versos que desde lo poético son muy bellos y que sin lugar a duda esconden profundas y valiosas enseñanzas. El hombre de occidente acude a estas por intermedio de tres simples monedas para responder preguntas sobre sí mismo. El de oriente lo hacía hace miles de años utilizando simplemente tallos de milenrama, son estos últimos los que formaban lo que se conoce como "las diferentes líneas", que luego combinadas formaban los famosos hexagramas.

Sin ninguna duda fue uno de los textos que permitió a Carl Jung desarrollar su teoría sobre la sincronicidad, y lo consideraría una excelente herramienta de exploración del contenido del subconsciente.

Un poco de historia

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El I Ching es un texto que proviene de China, una civilización que prestaba especial atención a los hechos que están más allá de la simple casualidad. Por muy banal que parezca para este pueblo, un momento podía quedar plasmado en el mero acto de arrojar 49 tallos o bien tres monedas. Se dice que los primeros extractos del texto tomaron forma en el siglo anterior a Confucio, posteriormente se agregaron formulas adivinatorias que captaban la naturaleza del mensaje y si este poseía un carácter propicio o adverso.

La literatura dice que los autores del I Ching son cuatro: Fu Hi, el rey Wen, el duque de Chou y Kung Tse (Confucio). La actual colección de símbolos proviene del rey Wen, quien la doto de sentencias breves o dictámenes. Richard Wilhelm fue luego el encargado de realizar su traducción para occidente.

Dado que al principio era más primitivo, las preguntas y respuestas se limitaban a sí y no. El "sí" se señalaba mediante un trazo entero y el "no" mediante uno quebrado. Con el tiempo esto se complejizó para obtener respuestas más elaboradas, y estas líneas quebradas y enteras se combinaron dando origen a lo que se conoce como hexagramas. Como su nombre lo indica, está compuesto por seis líneas, que pueden ser enteras o quebradas. En un comienzo fueron ocho y luego volvieron a combinarse para dar lugar a las 64 que se conocen hoy en día.

No solo de oráculos va la cosa

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Lo realmente bueno de estos textos es que debido a la profundidad de sus palabras pudieron trascender lo oracular. Fue inspiración de muchos aforismos de Lao Tse y posteriormente sería estudiado por otros. Hay una serie de ideas troncales o básicas que es interesante mencionar:

  • Todo el libro esta cimentado sobre la idea de la mutación, de una línea o trazo original se desprende la dualidad, lo que está arriba y abajo, el yin y el yang, lo femenino y lo masculino.

  • Cómo segundo punto está la fuerza que tienen las imágenes, ya que todas pueden ser aplicadas a problemáticas o interrogantes de la vida cotidiana. Verse uno mismo reflejado en estas es quizás lo mas complejo al principio, pero cuando se aprende a leer entre líneas es un viaje de ida sin vuelta.

En la web hay sitios que pueden darnos una mano con una simple tirada de I Ching. De todos modos, recomiendo a cualquiera su compra y posterior lectura, es un libro que vale la pena tener en la estantería.