Mientras la UE se piensa muy seriamente eso de la neutralidad de la red, en Estados Unidos, después de la campaña a base de regulación sobre esta materia a nivel federal de la FCC, siguen dando pasos de gigante en pos de la libertad del usuario. Y es que el Congreso ha realizado una actualización de la ley de Derechos de Autor del Milenio Digital (DMCA), que permitirá a los usuarios navegar en el código, modificar e instalar software de terceros en sus tabletas, televisores y... vehículos inteligentes, todo con el debate de compañías como Jonh Deere y la prohibición a los usuarios de retocar el software de los tractores que han comprado.

La nueva regulación, que se espera que entre en vigor a lo largo del próximo año, incluye una serie de exenciones para que el usuario pueda trastear con el software de los "automóviles personales, vehículos comerciales o vehículos agrícolas mecanizados", siempre y cuando el fin último sea investigar y modificar de buena fe, manteniendo la seguridad y siempre que se trate de modificaciones legales que no supongan un peligro para terceros ni para sí mismo, en pocas palabras, dar al usuario la posibilidad de hackear el coche para conocer los entresijos de su código.

Esta regla 'de control de acceso' se supone que protege contra la copia ilegal, pero como hemos visto en el reciente escándalo de Volkswagen, puede ser utilizado para ocultar parte del código informático. Ahora los analistas podrán examinar el software en los coches que conducimos sin hacer frente a las amenazas legales de los fabricantes de automóviles. - Kit Walsh, abogado de la EFF

Cómo vemos, en el país de las patentes de software y la regulación estricta en propiedad intelectual, de vez en cuando hay un rayo de luz que permite abrir caminos para el futuro de los usuarios y de su poder sobre las compras que realizan. Quién iba a decir que hackear el coche iba ser una realidad plausible a corto plazo.