La Sony RX10 II es la revisión de una de las cámaras bridge superzoom por antonomasia. Este nuevo modelo repite con 20,2 megapíxeles y un diseño muy parecido al anterior, pero el sensor de 1 pulgada ahora es un CMOS Exmor RS y eso es algo que debería notarse en sus resultados. Comprobémoslo. El concepto de cámara bridge nunca me ha terminado de convencer. Suelen ser dispositivos que, por lo general, prometen una ergonomía y un rendimiento superior al de las cámaras compactas, pero sin llegar al nivel de excelencia que podríamos encontrar en dispositivos con objetivos intercambiables. Sin embargo, tras probar la Sony RX10 II, he vuelto a creer en lo que puede ofrecer una bridge.

El tamaño de la cámara es algo importante, y del mismo modo que algunos buscan dispositivos miniaturizados fáciles de transportar, también existen aquellos que apuestan por lo contrario: cámaras de gran ergonomía que ofrezcan buenos resultados. La pregunta es: **¿qué ventajas tiene una bridge sobre una DSLR o mirrorless? Supongo que la importancia radica en tener un dispositivo único y “todoterreno”, que sirva para cualquier situación sin necesidad de preocuparse qué lente utilizar.

Precisamente eso es lo que pretende Sony con la RX10 II, ofrecer una cámara que sea capaz de adaptarse a casi cualquier entorno. Su anterior modelo apareció en 2013 por 1.199 euros** (que ahora encontramos por 899€), la cual posee muchas características similares al modelo que analizamos en esta ocasión. Sin embargo, la principal novedad de la RX10 II se encuentra en su sensor CMOS Exmor RS. Pero, ¿qué aporta con respecto a su antecesora? Descubrámoslo a lo largo del análisis.

Cuerpo

En el exterior, la RX10 II es prácticamente igual que su antecesora, aunque eso no es necesariamente algo negativo. Su estética está conformada por líneas curvas que pueden no ser muy atractivas para aquellos amantes de un diseño más retro. Las sensaciones al sostenerla son muy positivas, ya que tiene una empuñadora suficientemente profunda como para que podamos sujetarla sin problemas. Con un peso de 813 gramos, no se trata precisamente de una cámara ligera, aunque eso también es debido a su cuerpo construido con aleación de magnesio.

Por otro lado, cambiar entre los ajustes necesarios para exponer es bastante fácil. Tenemos un dial trasero que por defecto modifica la velocidad de obturación, mientras que para el diafragma existe un anillo en la base del objetivo con el que alteramos la apertura. Asimismo, aspectos como la ISO, la zona de enfoque o el modo de disparo también pueden ser modificados tras presionar el botón de función situado cerca de la rueda trasera.

Además, la pantalla secundaria de control facilita que podamos mirar de un vistazo aquellos ajustes que tenemos establecidos en la cámara. No es algo necesario, pero se trata de una función que agradecemos cuando está incorporada.

Visor y pantalla

El visor es un XGA OLED con 2359K y una magnificación de 0.7x, el cual es muy parecido al que llevan otras cámaras de rango superior como puede ser la Sony A7R II. La calidad de éste es indiscutible, e incluso convencería al fan más acérrimo de los visores ópticos. El lag es casi inapreciable y podemos añadir todas las características necesarias para lograr un buen resultado en la imagen final: focus peaking, cebreado, histograma en vivo… etc.

La pantalla es de 3’’ y 1228K, pudiendo ser basculada para facilitarnos el trabajo cuando utilizamos ángulos dificultosos. Quizá se echa de menos una pantalla táctil, aunque parece que Sony ha optado por no implementar dicha función en la mayoría de sus dispositivos. No obstante, el panel puede verse correctamente en situaciones directas de sol y cumple con lo esperado.

La lente

Debido a que en las cámaras bridge no podemos cambiar de objetivo, es muy importante tener una lente de gran calidad que nos permita adaptarnos a diferentes situaciones sin tener ningún problema para ello. Del mismo modo que el modelo anterior, la RX10 II incluye una lente Carl Zeiss Vario-Sonnar T con apertura de f2.8 en toda su distancia focal, desde 24 a 200mm (en sensor de 35mm). Y es que es precisamente en este apartado donde se encuentra otra de las bondades de esta Sony RX10 II, ya que tener un f2.8 a 200mm con la calidad que ofrece Carl Zeiss no está al alcance de demasiadas lentes.

Como era de esperar, una gran apertura junto con una amplia distancia focal nos permite obtener grandes desenfoques de fondo sin que esto sea un hándicap para la luz que podemos recoger. Teniendo en cuenta que estamos acostumbrados a perder luminosidad en función de la distancia focal, disparar con un f2.8 continuo es una auténtica gozada.

El nuevo sensor

Sensor normal VS Exmor según Sony

Llegamos al punto clave de este análisis: el del sensor CMOS Exmor RS. Al igual que el incorporado con el modelo anterior, éste es de una pulgada y ofrece imágenes con una resolución de hasta 20,2 megapíxeles, entonces ¿dónde está la diferencia? Si nos fijamos, el propio nombre del sensor lo indica. La RS final indica que, además de ser retroiluminado, ahora también es lo que ellos llaman **“apilado” (stacked). Es decir, en este sensor la superficie receptora de la luz se coloca por encima todos los circuitos electrónicos, lo que facilita la obtención de imágenes mejor iluminadas, más definidas y con menos ruido. En esta ocasión, al ser apilado ocupa menos dimensiones que el anterior sensor, algo que han aprovechado para incorporar un módulo DRAM que incrementa la velocidad de procesado.

Dejando de lado todas las complejas especificaciones técnicas ¿en qué nos puede beneficiar este sensor? Básicamente, debería implicar una mejora en cuanto a resultados de ISO, rango dinámico, además de emplear el módulo DRAM para aumentar el buffer y así incrementar la velocidad a la que puede obtener imágenes en el modo ráfaga. Esto es, entre otras cosas, lo que nos permite usar una velocidad de obturación de hasta 1/32000 y grabar vídeos en cámara lenta de hasta 1000 fotogramas por segundo**. Esa es la novedad de esta RX10 II con respecto a su modelo anterior, veamos ahora qué resultados ofrece. Galería de imágenes exportadas a JPEG desde un archivo RAW, sin ningún tipo de edición. Se han intentado variar los valores de exposición para ofrecer variedad en cuanto a sus resultados.

Procesado

Este es un apartado al que siempre le doy bastante importancia, ya que no siempre vamos a disparar RAW y, como es obvio, también desearemos unos resultados que se encuentren a la altura. Aquí es donde juega un gran papel el procesador BIONZ X que Sony suele incorporar en sus últimas cámaras.

Como podemos ver en los ejemplos, el resultado parece ser bastante positivo. La imagen en JPEG aumenta la nitidez, tiene más intensidad, e incrementa el contraste con respecto al RAW. De noche, ante la presencia de una ISO alta, como suele ser habitual recurre al desenfoque para disimular el granulado de la imagen. Sin embargo, a pesar de que en el RAW podemos distinguir mejor algunas líneas, parece que la balanza entre grano y definición es bastante buena en el JPEG. Asimismo, siempre podemos disminuir su reducción de ruido modificando los ajustes en el menú de la cámara.

ISO

Click para ampliar

Con respecto a la ISO, parece que a entre los 3200 y 6400 se encuentra el límite, ya que subir de estos valores suele darnos imágenes muy poco dignas. Son unos resultados aceptables, especialmente teniendo en cuenta que estamos hablando de un sensor con una pulgada de tamaño. Sin embargo, es un apartado donde me esperaba un mejor rendimiento, especialmente teniendo en cuenta que nos encontramos ante el del nuevo CMOS Exmor RS. Pero por desgracia, tanto el rango dinámico como la sensibilidad muestran unos efectos similares, o no tan diferenciados como cabría esperar, con respecto a su modelo anterior.

Por otro lado, en situaciones de baja luz también he notado algunos problemas en lo que se refiere al enfoque. Es normal que cuando no existen las condiciones lumínicas adecuadas tengamos más problemas para mantener en foco a un objeto, pero en ocasiones esa luminosidad no era tan adversa. Por ello, tuve que pasar del enfoque puntual al de áreas, porque de lo contrario resultaba imposible (incluso intentándolo en la zona más luminosa).

Video

La Sony RX10 II es una cámara que, a pesar de tener sus bondades para la fotografía, en esta ocasión también enamorará a aquellos apasionados del video. Entre sus virtudes debemos destacar la modalidad HFR, que permite grabar videos a una velocidad de 250fps, 500fps, o 1000fps. No obstante, para hacerlo tendremos que tener una tarjeta SD compatible con altas velocidades, de lo contrario no se podrá acceder a dicha opción.

En el video superior, el cual se encuentra grabado a 1920x1080 50p 28M, podemos ver como la Sony RX10 II rinde con una calidad sobresaliente incluso con 200mm, aunque cuando llega la noche y tenemos que subir la ISO, esa calidad empeora de una forma bastante considerable. Por otro lado, el enfoque automático en ocasiones parece resistirse un poco y pecar de hacer cambios demasiado bruscos.

Asimismo, también tiene la posibilidad de grabar vídeo 4K en el formato XAVC S, aunque de nuevo también tendremos que tener una tarjeta SD que acepte altas velocidades de transferencia.

Conclusión

La Sony RX10 II es una gran cámara y quizá una de las mejores dentro de su categoría. Sin embargo, el problema llega cuando pensamos en su precio: 1.600€. De hecho, incluso la primera Sony RX10, que salió al mercado en 2013, costaba 1.119€ y ahora se encuentra por 899€, lo que nos hace dudar si los cambios en este modelo son suficientes como para justificar los 700€ que existen de diferencia. De hecho, la recientemente anunciada Panasonic FZ300, a pesar de tratarse de una cámara de menor categoría, aparecerá en el mercado con un precio de 599€ y un 25-600mm con f/2.8 continuo, lo que le alza como una opción con un precio muy difícil de batir.

**¿A quién recomendaría esta cámara? Principalmente a los amantes del vídeo que, además, también buscan un gran rendimiento en la fotografía. Es decir, si para ti es importante grabar clips a cámara lenta y tener una gran velocidad de ráfaga, la Sony RX10 II es tu cámara. De lo contrario, creo que pueden existir opciones más económicas que quizás también puedan cumplir con los resultados esperados.

Aun así, debemos tener en cuenta que esta bridge se encuentra dirigida a un usuario más profesional**, y eso es algo que se deja notar en muchos detalles: la cuidada disposición de los botones, su cuerpo de magnesio, la segunda pantalla de control… etc. Pequeños detalles que marcan la diferencia, pero que también se reflejan en su precio.

Pros

  • Modo video. Modo HFR que permite grabar a 250fps, 500fps, o 1000fps. Además, 4K en XAVC S.
  • Lente. Carl Zeiss Vario
  • Sonnar T con f/2.8 continuo de 24 a 200mm.
  • Procesado. El JPEG tiene más contraste, más intensidad y algo de reducción de ruido, justo lo que esperamos de un buen procesado.

Contras

  • Precio. Sale al mercado por 1.600€, mientras que su modelo anterior cuesta 700€ menos y quizá existan otras opciones que, aun siendo menos profesionales, son más equitativas en cuanto a calidad/precio.
  • ISO y rango dinámico. No es que sean nefastos, pero laa evolución con respecto al anterior modelo quizá podría ser mayor. A pesar de mostrar resultados aceptables, esperaba algo más teniendo en cuenta la inclusión del sensor CMOS Exmor RS.
  • Enfoque. En ocasiones cuesta demasiado enfocar, especialmente cuando se trata de capturar primeros planos de objetos lejanos utilizando una distancia focal de 200mm.

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