Asif Islam I Shutterstock.com

Estamos viviendo unas semanas convulsas en el terreno Android. La empresa Zimperium descubrió Stagefright, el fallo de seguridad más grave hasta la fecha en el sistema operativo. A él se le han sumado después otras vulnerabilidades y pruebas que demuestran que la huella dactilar no está del todo a salvo. Sin duda, todo ello ha evidenciado que todo lo que rodea al ecosistema, Google, fabricantes y operadoras deben tomarse en serio el problema de la seguridad y la protección de datos, porque se estima que, sobre **un 95% de usuarios de Android son o eran vulnerables**.

Samsung ha sido de las compañías más rápidas en actuar, pero ¿llegarán los parches a dispositivos antiguos?

Y la respuesta por parte de esos actores no ha defraudado. Google, Samsung y LG, entre otros, ya han anunciado que lanzarán actualizaciones mensuales que contendrán parches de seguridad. De hecho, Google ha anunciado que el soporte a los Nexus en cuestión de seguridad de extiende hasta 3 años, frente a los dos años prometidos de actualizaciones grandes del sistema operativo. Esta noticia me lleva a plantear si Stagefright es lo mejor que le ha pasado a Android, y **mi única conclusión es que sí, es lo mejor**. Llevamos años pidiendo más seriedad por parte de los grandes responsables en esta materia, y **las respuestan han sido siempre muy leves**, y las actuaciones, de llegar, siempre lo hacían ante escándalos menores de los que informaban medios como Hipertextual.

Llegarán los parches a gamas medias y bajas? ¿Cuáles serán los plazos de soporte? Éstas y algunas otras preguntas aún no tienen respuesta

Lo que ha pasado esta vez es que el problema es tan grave y las críticas tan extendidas, que ya no se puede mirar a otra parte. Sin embargo, esto también ha evidenciado que, por buenas intenciones que haya tenido siempre Google respecto a esto, el descontrol en Android es muy grande, pues los parches no llegan deonde se pretende, cuando se pretende. Es el eterno retorno de la fragmentación. Aunque **Google Play Services** sea un poderoso aliado para acabar con ella, no afecta a la seguridad **ni protege al usuario de vulnerabilidades en el núcleo**.

El problema de la excelente y rápida actuación contra Stagefright es que nos muestra que, pese a que los pasos necesarios para que la actualización llegue al usuario son los mismos que con una nueva versión del sistema operativo, pues requieren pasar por operadoras y fabricantes, al tomarse todo esto en serio sí **va a funcionar mejor**. Y eso implica asumir lo que llevamos años sabiendo, y es que incluso teniendo en cuenta el proceso burocrático de actualizaciones y aprobaciones por parte de Google, los fabricantes siguen sin tomarse en serio tener los dispositivos actualizados.

Y lo peor es que **en actualizaciones grandes como Lollipop 5.0 o 5.1 se incluyen parches de seguridad tan o más importantes** que los que están próximos a lanzarse. Las prioridades, eso sí, son diferentes. **Necesitamos más Stagefrights en otros ámbitos**.

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