Hace unos días te hablaba del sistema ideado por Volkswagen para la recarga de coches, un dispositivo controlado por un brazo robótico debido a que emplea un cable especial que no debería ser manejado por personas. En el mismo artículo te decía que la recarga inalámbrica debería ser el futuro y no los brazos robóticos, una tecnología en la que trabajan casi todos los fabricantes, pero Qualcomm parece que parte con algo de ventaja.

Qualcomm está presente en la Fórmula E, una competición de monoplazas eléctricas para fomentar el desarrollo de esta movilidad, y la compañía estadounidense no ha dudado un segundo en demostrar las ventajas de su sistema de recarga inalámbrica para coches eléctricos. Es tal el éxito que el Safety Car emplea esta tecnología y posiblemente los monoplazas acaben usándolo.

O se crea un estándar para la recarga inalámbrica o nunca va a ser útil.

En esta ocasión Qualcomm es noticia porque sigue dando pasos importantes para convertirse en uno de los principales suministradores de sistemas de recarga inalámbrica al firmar un acuerdo con Brusa, un fabricante suizo de componentes electrónicos de alta eficiencia para el sector de la automoción. Con este acuerdo quieren ampliar su negocio en el viejo continente, donde si bien no existe aún la conciencia suficiente para la llegada del coche eléctrico en masa, es cuestión de tiempo, y nadie quiere quedarse atrás.

El fabricante asegura que ya tiene sistemas con una alta eficiencia, incluso cercana al 100%, pero aún dependen de que se coloque perfectamente el coche sobre la plataforma, sino es así, la eficiencia baja y por tanto el tiempo que tarda en cargar nuestro coche aumenta y con ello el gasto energético que pagaremos en la factura.

Por el momento aún quedan varios años para que se relativamente habitual hablar de la recarga inalámbrica de coches eléctricos, pero fabricantes como Qualcomm van muy en serio con esta tecnología.