Ayer la NASA y el SETI dieron a conocer un nuevo catálogo de 500 posibles exoplanetas, que se unen a los 4.175 ya descubiertos por el famoso telescopio Kepler. Cuando se cumplen dos décadas desde que Michel Mayor y Didier Queloz hallaran el primer planeta fuera de nuestro Sistema Solar, la investigación en astronomía sigue buscando en el Universo posibles lugares donde descubrir -por fin- vida extraterrestre. El anuncio resaltaba el hallazgo de Kepler-452b, un planeta que algunos medios han calificado como "el más similar a la Tierra encontrado hasta la fecha".

¿Lo es? El júbilo inicial por el trabajo de la NASA y el SETI es, sin duda, comprensible. Añadir 500 nuevos candidatos al catálogo de 4.175 exoplanetas es una gran noticia para la ciencia. Lo que no significa, ni mucho menos, que Kepler-452b sea el "candidato perfecto" en cuanto a similitudes con nuestro planeta se refiere. Veamos por qué.

¿Estamos ante "otra Tierra"?

Según los resultados publicados por la NASA, Kepler-452b es un candidato realmente interesante. Por un lado, orbita a una estrella G2 como nuestro Sol y lo hace en la zona considerada como "habitable". Esta región permite que la distancia a la estrella sea óptima para que haya agua líquida en la superficie del planeta. En nuestro Sistema Solar, la zona habitable se encuentra en la región comprendida entre Venus y Marte.

La otra gran similitud de Kepler-452b con la Tierra es el período al que orbita alrededor de su estrella. En el caso de la Tierra, como sabemos, es de 365 días, mientras que en este nuevo exoplaneta, dicho período es algo mayor, alcanzando los 385 días. El propio artículo científico publicado por la NASA destaca estas dos características como las "similares" a la Tierra, pero en ningún caso dice que el planeta Kepler-452b sea "el más parecido" hasta la fecha.

¿De dónde viene entonces la confusión? Posiblemente, el error -difundido también por muchos medios- proceda del título del artículo. Encabezar el paper con la denominación de "súper Tierra" ha llevado a muchos a pensar que Kepler-452b es el exoplaneta que todos estamos buscando. Pero que los árboles no nos impidan ver el bosque. El exoplaneta presentado ahora también cuenta con características muy diferentes a las de la Tierra.

La probabilidad de que Kepler-452b sea similar a la Tierra en cuanto a composición está en un 16-22%En primer lugar, el radio de Kepler-452b es 1,6 veces mayor que el de la Tierra. Su tamaño no es el único rasgo distinto en comparación con nuestro planeta. Aunque la nota de prensa emitida por la NASA es extremadamente optimista en cuanto a la composición de Kepler-452b, debemos bucear en los datos del artículo científico para entender qué sabemos realmente.

Donde la NASA habla de "una gran probabilidad de que el exoplaneta sea rocoso", el SETI prefiere ser más cauteloso. La nota de prensa emitida por el Instituto admite que el tamaño y la distancia a la estrella G2 que orbita son dos buenas razones para pensar que "podría ser un planeta rocoso". Por un lado, Kepler-452b tiene un tamaño que oscila entre el que tiene la Tierra y el que presenta Neptuno. Por otro, el estudio admite que existe una probabilidad de entre el 49% y el 62% de que sea un planeta rocoso (como la Tierra) y no gaseoso (lo que sucede en el caso de Neptuno). Al estimar la posibilidad de que el exoplaneta presente una composición rocosa similar a la Tierra, la probabilidad se reduce a un intervalo entre el 16% y el 22%.

La estrella G2 orbitada por Kepler-452b es también bastante diferente. Por un lado, su radio es 1,11 veces mayor al de la Tierra y su temperatura de 5757 K. Estos datos apuntan que la edad que tiene es de 6.000 millones de años, es decir, la estrella tiene 1.500 millones de años más que nuestro Sol. Para que Kepler-452b sea considerada como "otra Tierra", la estrella G2 a la que orbita también debería ser muy similar a nuestro Sol. Pero no es así.

Kepler-452b
Margaret Murray Hanson (University of Cincinnati)

Como bien señala Ethan Siegel en Medium, la estrella G2 es parecida a nuestro Sol, pero no igual. El hecho de que sea una estrella más envejecida también condiciona la posible habitabilidad del exoplaneta. La vida no aparece en las edades más tempranas de una estrella, sino que debemos esperar "pero no demasiado", apunta Siegel.El exoplaneta puede ser una "bola de cristal" para entender los efectos del cambio climático en la Tierra

A medida que una estrella envejece, evoluciona hasta convertirse en lo que se conoce como "gigante roja", donde la temperatura alcanza un valor crítico y su luminosidad aumenta de forma espectacular. En ese estado, los planetas cercanos se ven afectados por la edad de la estrella (se estima que en el caso del Sol, pueda llegar a "devorar" a Mercurio y Venus dentro de 5.000-6.000 millones de años).

Que la estrella G2 sea más vieja que nuestro astro también significa que las condiciones de Kepler-452b no son iguales a las de la Tierra. En el caso de que hubiera agua, los científicos del SETI apuntan que probablemente se esté evaporando a gran velocidad por las elevadas temperaturas de su estrella cercana. Esto haría que en los hipotéticos lagos y ríos sólo quedaran depósitos minerales. Lo que sí creen los investigadores es que esta característica podría ayudarnos a entender mejor un futuro marcado por el efecto invernadero y el cambio climático.

¿Un posible mini Neptuno?

Además de estas características, Kepler-452b parecer ser mucho menos denso que la Tierra. Tal y como explica Francis Villatoro en Naukas, los cálculos realizados por los investigadores muestran que, probablemente, el exoplaneta tenga una menor densidad.

Según las estimaciones, "parece mucho más razonable asumir que se trata de un planeta mucho menos denso que la Tierra, y con más del 60% de probabilidades se trataría de un mini Neptuno", señala Villatoro. Los propios cálculos de los investigadores contradicen, por tanto, la denominación de "súper Tierra", que como explicábamos anteriormente ha despertado muchas esperanzas.

¿Es entonces Kepler-452b "el candidato más prometedor? Rotundamente no. Ayer mismo, el laboratorio de Arecibo de la Universidad de Puerto Rico, que evalúa la habitabilidad de los exoplanetas catalogados por Kepler, señalaba que Kepler-452b está en la sexta posición en cuanto a posibilidades de que podamos encontrar allí vida. El candidato más prometedor sigue siendo Kepler-438b.

La existencia de Kepler-438b fue confirmada en enero de 2015, y según los estudios, el índice de similitud con el planeta Tierra es del 88%. Por el contrario, Kepler-452b cuenta con un índice de similitud del 83%, al igual que Kepler 62e, y por debajo de Kepler-442b y GJ 667C c (84%), Kepler-296 e (85%) y el ya citado Kepler-438b. En resumen, aunque el descubrimiento de este nuevo exoplaneta es una gran noticia, lo cierto es que no es tan similar a la Tierra como podría parecer.