Con la democratización del acceso a la tecnología, la proporción de aquellos que, entre nosotros, pueden considerarse "creadores de contenidos" se ha vuelto mucho más amplia. Sin embargo, el conocimiento respecto a la finalidad y funcionamiento de las licencias sobre contenidos sigue siendo muy escaso, lo que favorece a la subsistencia de la maquinaria tradicional de copyright.

La licencia sobre contenido es lo que determina las condiciones según las cuales el autor distribuye este material, esto es, es lo que establece si estamos autorizando su reproducción, la creación de una obra derivada o remix sobre éste, o su comercialización. Cuando no elegimos una licencia para nuestras obras, éstas quedan automáticamente protegidas por el sistema de copyright que rija en el lugar correspondiente, puesto que el derecho de autor surge en el momento de la creación de la obra y no necesita de ningún otro trámite adicional (contrario a la creencia popular de que es necesario un "registro" de alguna clase).

Esto significa que cuando no elegimos de manera deliberada la licencia que queremos utilizar, el contenido que creamos cae bajo el esquema de "todos los derechos reservados", que restringe incluso la reproducción del contenido concediendo el crédito que corresponde. Esto trae como consecuencia que quienes busquen, por ejemplo, contenido que puedan reutilizar con fines no comerciales, evitarán utilizar nuestra obra por hallarse bajo un esquema restrictivo que podría llevarles a la corte.

Al elegir una licencia, eliges el destino de tu obra

El sistema tradicional de propiedad intelectual, destinado originalmente a proteger la creatividad y la capacidad de invención, en la actualidad existe fundamentalmente para su propia subsistencia. Se ha vuelto punitivo y persecutorio, y por esa razón restringe la creatividad y coarta la difusión de nuestros contenidos, llevándonos a una trampa: lo más importante para el éxito de un creador es poseer una audiencia, y ésta no puede ser creada si nuestros contenidos se encuentran aprisionados por la cárcel de la propiedad intelectual tradicional.

Por otra parte, establecer con claridad los límites para la utilización de tus creaciones es potencialmente útil en caso de que surja una violación o conflicto sobre tus derechos. Mientras estos límites se encuentren fijados con mayor nitidez, más fácil será definir y delimitar si un determinado acto de uso de la obra constituye una violación de tus derechos como autor.

elegir una licencia de contenido
Fotografía de Tyler Stefanich bajo licencia CC BY 2.0

¿Qué licencias puedo usar para mis obras?

Creative Commons

Creative Commons es una organización internacional dedicada a la creación y difusión de licencias sobre obras del intelecto diseñadas para ser de fácil comprensión para los autores sin necesidad de acudir a un abogado. Para ello poseen un sistema por capas y basado en símbolos fácilmente reconocibles, y una herramienta en línea para seleccionar tu licencia respondiendo a un par de preguntas fáciles, como si deseas que sea posible crear obras derivadas o comercializar tu obra.

ColorIuris

ColorIuris es un sistema mixto de gestión de los derechos de autor, destinado especialmente a los creadores que utilizan Internet para la difusión de sus obras. El concepto detrás de ColorIuris consiste en permitirte generar un certificado con timestamping del momento en el que licencias tu obra, eligiendo asimismo los términos, derechos y usos que autorizas. El certificado electrónico puede resultar útil en caso de que sea necesaria evidencia en un litigio o circunstancia similar.

Arte Libre

La Licencia Arte Libre (LAL) es una licencia copyleft a través de la cual el creador concede la autorización de copiar, difundir y transformar la obra que protege. Es, de las tres que presentamos, la que ofrece menos opciones para personalizar los derechos otorgados, pero por la misma razón su texto es el más sencillo.

Si bien en lo personal, recomiendo usar Creative Commons por su difusión y facilidad de comprensión en todo el mundo, cada opción tiene sus ventajas y dependerá de lo que creas necesario en tu caso: lo importante es que no dejes la decisión al azar de lo que las leyes de propiedad intelectual puedan determinar.

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