La semana pasada conocimos la nueva apuesta de Sony en el mundo de la imagen, algo que era de esperar tras conocer las líneas que la empresa nipona había marcado con su primera cámara sin espejo full-frame. En esta ocasión se trata de la A7R II, de la cual ya valoramos sus características y por qué debería ser considerada un dispositivo importante en la fotografía.

Sobre el papel, la A7R II tiene todos los ingredientes necesarios para contentar a un gran cupo de usuarios. La gama R destaca por poseer una amplia resolución, pero en esta ocasión se ha intentado ir más lejos, ya que también se incluyen algunas de las funciones por las cuales algunos fotógrafos amaban la Sony A7S, como la capacidad de usar altas sensibilidades para contrarrestar la escasa luminosidad de las escenas nocturnas.

De entre sus características estrellas podemos destacar su sensor CMOS Exmor R retroiluminado de 42,4 megapíxeles y los 399 puntos de enfoque. Sin embargo, ¿realmente cumplen con lo prometido? Hemos podido probar un modelo de la Sony A7R II todavía en fase de pruebas, por lo que quizá realicen algún ajuste de última hora, pero nos sirve para hacernos una idea de lo que nos espera en el producto final.

Sensibilidad

Con un sensor full frame, era de esperar que al usar altas ISO obtuviésemos un granulado muy fino y una gran calidad incluso en entornos con luz escasa. Con la Sony A7 II ya ocurría, y la Sony A7R II lo mejora.

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El CMOS Exmor R retroiluminado, parece que funciona.Obtener una imagen luminosa en una zona oscura es cada vez más fácil y como muestra de ello tenemos esta prueba realizada con la A7R II, en donde obviamente perdemos calidad a medida que subimos la sensibilidad, pero creo que ninguno de sus valores son inutilizables por mostrar un excesivo granulado o escasa definición.

Está claro que tendríamos que probar la cámara en diferentes situaciones nocturnas para comprobar su rendimiento real, pero de momento, su sensor parece mostrar unos resultados a la altura de lo que nos prometieron.

Calidad

Por otro lado, sus 42,4 megapíxeles deberían ser fácilmente aprovechables para realizar diferentes recortes en nuestras fotos, pudiendo así obtener una imagen totalmente diferente a la que nos encontramos en un principio.

Como vemos en el ejemplo, no importa demasiado que el objeto pertenezca a una pequeña parte de la foto, ya que podremos ampliar manteniendo gran parte de sus cualidades. Lo negativo es que una mayor cantidad de información afectará inevitablemente al tamaño de los archivos, aunque también podemos reducirla desde los ajustes.

Otra de las ventajas de tener un sensor de tamaño completo es que el rango dinámico de las tomas debe ser más amplio que el de uno convencional. Así, la diferencia entre el punto más blanco y el más negro resulta ser más amplia, lo que deriva en una instantánea con menos zonas quemadas y subexpuestas.

Enfoque

Aunque tampoco lo hemos podido probar en profundidad, los 399 puntos de enfoque son una de las grandes cualidades de la A7R II, tanto para la fotografía como para vídeo. La primera impresión es que se ha mejorado de un modo notable la velocidad en la que la cámara es capaz de tener en foco a un objeto, algo que no era del todo óptimo con la A7 II. En esta ocasión, la cámara incluso tiene la posibilidad de elaborar un patrón de seguimiento para tener en foco aquello que nos interesa mientras grabamos un video.

Sin embargo, parece que todavía se deben pulir algunos aspectos de este apartado, ya que quizá el enfoque continuo en vídeo no modifica su foco a la velocidad que podemos necesitar. No obstante, debemos recordar que estamos ante un dispositivo en fase de pruebas.

Ergonomía

Mantiene los atributos de la Sony A7 II. Por ejemplo, su empuñadura es bastante pronunciada, lo que nos ayuda a sostenerla sin que esto suponga ser un gran problema. Con el dial trasero y el delantero, situado cerca de la empuñadura, podemos modificar rápidamente la velocidad de obturación y la apertura.

Su cuerpo de aleación de magnesio provoca que al agarrarla tengamos la sensación de encontrarnos ante una cámara muy robusta y resistente, con unos materiales de calidad que nos otorgan seguridad ante un posible impacto.

Por lo general, la botonera está bien distribuida, pudiendo incluso ser personalizada a nuestro antojo. Lo que no termina de gustarme es el botón destinado a iniciar la grabación en el modo vídeo, el cual continúa en el mismo lugar desde la primera Sony A7. El principal problema es que éste se encuentra muy escorado, en una posición de difícil acceso si queremos presionarlo, por lo que resulta casi imposible empezar un vídeo sin antes no mover bruscamente la imagen

¿Ha cumplido con lo esperado?

Se plantea que la nueva cámara de Sony saldrá en agosto con un precio un precio que rondará los 3.500€. Debido a todo lo que ofrece, creo que nos encontramos ante una de las cámaras más punteras que se puede acceder hoy día, aunque también debemos tener claro que ésta no compite en una liga con la D7200, GH4 o incluso con la Sony A7 II, sino dentro de aquella donde encontramos cámaras superiores a 3.000€.

La Sony A7R II cumple con aquello que nos mostraban durante su presentación

Por esta razón, las exigencias con este dispositivo deben ser algo más elevadas. No se puede comparar una Sony A7R II con una Fuji X30, del mismo modo que tampoco se puede un iPhone 6 con un Moto G, cada cual tiene su categoría y público objetivo.

Por ello, de momento parece que la Sony A7R II cumple con aquello que nos mostraban durante su presentación, pero esa es solo una primera impresión. Para analizar un producto tan premium como este se necesita tiempo y explorar cada una de sus características de forma individual, algo que esperamos poder hacer en un futuro.

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