Entre el sábado y el domingo se celebró una de las carreras anuales más importantes en el campo de las competiciones de resistencia. Me refiero a las icónicas 24 horas de LeMans, que ha sabido mezclar la esencia de las carreras del pasado siglo con los últimos adelantos tecnológicos e innovaciones del sector de la automoción.

Que los vehículos de la categoría reina sean los más espectaculares y que sus mecánicas propulsoras estén ideadas para trabajar con motores eléctricos, nos hacen pensar que la hibridación ha entrado por la puerta grande en la competición. Había un miedo escénico a todo lo relacionado con motores eléctricos y más de un pesimista había presagiado la muerte de lo que hoy conocemos como carreras cuando llegase ese momento. Pues ha llegado, y no solo no ha muerto la competición, sino que le ha dado un matiz más de lucha entre las escuderías, fabricantes, marcas…, etc.

En la categoría reina de LeMans, los conocidos prototipos LMP1, se brindaron en batalla cuatro marcas: Nissan, Audi, Toyota y Porsche. Y cada una de ellas presentaba una solución diferente para conseguir el menor consumo, la mayor velocidad de ruta, la combinación de motores eléctricos y gasolina, y la máxima fiabilidad. Todo esto a una media de 250 km/h, volando por el técnico circuito de La Sarthe. Los pésimos augurios sobre la entrada de la tecnología híbrida en las carreras se han convertido en una de las falacias más grandes de la historiaEstos bólidos combinaban motores de combustión, con motores eléctricos de la última hornada, con un consumo eléctrico muy bajo y una potencia muy alta. Pero para que veáis la independencia y la versatilidad de tecnologías que presentaba cada fabricante en esta carrera, nos encontrábamos con que algunos eligieron mecánicas diésel y otros gasolinas.

En general, estos vehículos híbridos tenían el motor térmico conectado al eje trasero y dos sistemas de propulsión eléctricos al delantero. Los sistemas eléctricos y los motores, eran muy diferentes y distintos en cada uno de ellos, pasando por motores generadores conectados directamente a las ruedas, motores eléctricos conectados al turbo, o supercondensadores.

El pasado viernes, Ford comunicó que también quería entrar en la pugna de LeMans con un vehículo en la categoría LM GTE Pro para conmemorar el 50 aniversario de la heroica victoria del GT40. Un triunfo histórico que realizo la marca del óvalo en 1966 y que colocó a sus tres vehículos oficiales en el pódium.

Que entre de nuevo Ford en las 24 horas de Le Mans es una nueva confirmación de la buena salud que vive esta carrera de resistencia y que la tecnología «verde» puede convivir perfectamente con la esencia clásica de las carreras.

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