En otra época el único canal de televisión que podía jactarse de decir que prácticamente todas sus series eran buenas, solía ser HBO. Esta marca una vez añadida a cualquier producción televisiva crea en el espectador la idea de que probablemente se trate de un show bueno, pues estadísticamente lo que producen suele ser excelente material. Actualmente Netflix sufre el mismo encanto, y a pesar de que tiene mucho menos tiempo en el negocio de la producción de contenido original, el servicio de vídeo en streaming ya cuenta en su haber con un gran puñado de series fabulosas.

Hoy empieza el último mes de la primera mitad del año, y todo lo que ha estrenado Netflix en 2015 me ha dejado un sabor sumamente dulce en la boca y con ganas de más. Daredevil, Bloodline, Unbreakable Kimmy Smichdt, y ahora Grace & Frankie.

Grance & Frankie, y Sol & Robert

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Sam Waterston y Martin Sheen interpretando a Sol y Robert. Foto por Melissa Moseley para Netflix

Ya se que el principio de este párrafo va a sonar a todo menos a recomendación, pero, el primer episodio de Grace & Frankie me pareció bastante aburrido, los diálogos los encontré cercanos a lo terrible, y las actuaciones del elenco, especialmente los actores secundarios me supieron a sitcom de poca monta. No se si tal vez estaba del humor incorrecto en el momento que la vi, o al ser una serie de Marta Kauffman mi cerebro iba pensando que automáticamente me iba a encontrar con la familiaridad de Friends en una serie que no tiene nada de que ver con esta por donde se le mire. Así que cometí el error de no mirarla más... error que enmendé dos semanas después.

Una historia sobre la adaptación al cambio y lo especialmente complicado que es a la tercera edad.

Gracias a mi novia, un amigo, y Miley Cyrus, volví a mi tele, abrí Netflix y puse el segundo capítulo. Después de todo, no dejar que los personajes tengan otra oportunidad de cautivarte es una injusticia cuando cada episodio dura apenas 30-35 minutos.

Ese segundo capítulo fue suficiente para mi, no se si es que mejora demasiado o yo lo vi con otros ojos, pero absolutamente todo se siente más ameno. De inmediato sientes la necesidad de conocer más a estas personas que tienes frente a la pantalla, y su historia de pronto se hace interesante. Para el momento en el que había visto la mitad de la serie solo un par de horas después, me encontraba encantada con todo, me había reído muchísimo, y todo el mundo se había ganado un nuevo hueco en la parte de mi corazón que reservo para la tele.

La trama va de lo siguiente: Grace y Frankie tienen 40 (lease cuarenta) años casadas con Robert y Sol respectivamente. Robert y Sol han sido amigos y socios de negocios durante casi el mismo tiempo, pero por la mitad de esos años han tenido un romance en secreto, y en el primer capítulo de la serie deciden finalmente terminar sus matrimonios y salir del closet para empezar a vivir antes de que sea demasiado tarde. La serie nos lleva a través del ajuste que deben enfrentar estas dos mujeres luego de recibir semejantes noticias, y cómo todos los involucrados, incluidos los hijos de ambas parejas y ex-parejas se intentan adaptar al cambio de vida luego de tantos años.

El único show sobre gente de la tercera edad en toda la televisión

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Es impresionante que no exista, y si existe está escondido bajo una roca en una cueva, ninguna otra serie de televisión donde los personajes principales no sean adolescentes, o adultos jóvenes. La gente mayor suele tener representaciones efímeras y minúsculas en la televisión, y cuando aparecen son el abuelo, la abuela, el viejo con demencia o la loca de los gatos. Es como si no existiese la vida después de los 60 años, y la representación de este grupo de personas en la pantalla es nula.

Marta Kauffman presentó este proyecto y Netflix lo compró. Gracias, muchas gracias. Hubiese sido seguramente imposible hacerlo en cualquier otro lugar. Los cuatro personajes principales de la historia están en sus setentas, y adivinen qué, son personas con vidas, intereses, sueños, problemas, miedos, que además van mucho a funerales y el mundo les recuerda constantemente que "su tiempo ya pasó".

La sociedad moderna siente un desprecio tácito hacia la vejez, lo que es bastante ridículo porque si no envejecemos, morimos. A los jóvenes no les gusta ver a la gente vieja porque tienen miedo de su propio futuro, nadie quiere pensar en ser viejo, y nadie parece querer aceptar que lo es cuando llega a cierta edad. El miedo a la perdida de la salud, a comenzar a ser invisible para los demás, a perder relevancia en el mundo, es una cosa de la que poco se habla. Grace & Frankie lidia un poco con el estigma de la edad y lo difícil que es intentar romper el paradigma y seguir viviendo como siempre cuando medio mundo te dice que no puedes hacer muchas cosas porque estás viejo.

Mujeres de setenta años

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Jane Fonda y Lily Tomlin interpretando a Grace y Frankie. Foto de Melissa Moseley para Netflix

Al final de todo la serie gira alrededor de Grace y Frankie, dos mujeres de setenta años que tienen que empezar de nuevo y apenas tienen la más mínima idea de como hacerlo. Frankie es interpretada por Lily Tomlin quien hace un papel fabuloso, y no paro de pensar que el personaje es casi exactamente en lo que se convertiría Phoebe Buffay a esa edad.

Grace es interpretada por la fabulosa Jane Fonda que es incluso más vieja en la vida real que su personaje. Fonda tiene SETENTA Y SIETE AÑOS y me hace sentir como una bolsa de basura cuando aún no tengo ni treinta. Ambas mujeres quienes nunca fueron demasiado cercanas a pesar de tener décadas conociéndose, terminan entablando una hermosa amistad dadas sus similares nuevas circunstancias de vida.

Por otro lado están Sol y Robert interpretados por Sam Waterston (a quien todos amamos en The Newsroom) y Martin Sheen (que no necesita ni presentación). Esta pareja de ancianos homosexuales es tan adorable que nadie tiene más remedio que perdonarlos por haber mentido durante 20 años. Y, como más adelante saca a relucir uno de sus hijos, la historia sería muy diferente si hubiesen estado engañando a Grace y Frankie con mujeres durante todo ese tiempo.

Los hijos de ambas parejas también aportan un extra a la serie. Mis favoritos son Brianna y Coyote, de los que no nos da tiempo a saber mucho en la temporada porque sus apariciones son pocas, pero le dan un toque especial a la dinámica por sus interesantes personalidades.

Después de 13 capítulos más que placenteros, Grace & Frankie termina en algo que no puede llamarse de otra manera que cliffhanger, lo que me hace pensar de que antes de estrenarse ya se había aprobado una segunda temporada, aunque se tardaran unos cuantos días en confirmarlo. Nuevamente, gracias Netflix.