A 12 días de las elecciones municipales y autonómicas en España, Esperanza Aguirre ha soltado la bomba: "Estoy considerando implantar wifi gratuito en todo Madrid. ¿Qué os parecería?". A nivel político, es una jugada maestra: cuando faltan unos días para las urnas, hace una promesa... pero no. No promete, no incluye en el programa electoral, sólo lo deja caer como promesa al aire, vacía. Y además, populista: el WiFi es el nuevo oxígeno, y Aguirre lo sabe.

Las promesas electorales o son promesas o no son. Y si lo son es porque están incluidas en un programa electoral. Que luego los programas suelen acabar pasados por el arco del triunfo, pero al menos han de estar ahí. Un tuit, de cara a unas elecciones, no equivale a nada. Y más todavía si está planteado como un pensamiento, una idea, un primer sondeo para echar las redes, nunca mejor dicho.

El problema no es querer ofrecer WiFi gratuito a una ciudad o no. El problema está en las formas, en el rigor. En empeñarse en ganar mediante las mejoras de la imagen y las promesas al viento en lugar de a través de promesas tangibles, concretas y escritas en un programa.

En el capítulo 17 de Los Simpson, titulado "Dos coches en cada garaje y tres ojos en cada pez" (temporada 2), el señor Burns decide presentarse a las elecciones a gobernador para poder esquivar el cierre de la central nuclear o, en su defecto, el abono de 56 millones de dólares para corregir las irregularidades cometidas en materia de seguridad.

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Su campaña electoral se basa en realizar promesas al aire que contenten a cuantos más mejor para poder salir victorioso, pero en realidad lo único que le importa es librarse del gasto en la central nuclear. Va a cenar a casa de Homer para aparentar ser una persona cercana a las clases medias, se esfuerza en sonreír más. La estrategia y la nueva personalidad de Burns es, de hecho, un calco (en forma de referencia cultural) a Charles Kane, de la película Ciudadano Kane.

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Pues bueno, Ciudadano Kane era una crítica a la política amarillista, y ese episodio de Los Simpson continuó la crítica a la perfección. Una esencia que se puede ver reflejada perfectamente en la estrategia de hoy de Esperanza Aguirre: un tuit vacío para cazar votos a días de las elecciones. Por cierto, al final Burns, que iba arriba en las encuestas, perdió las elecciones. Tengo serias dudas de que a Aguirre le vaya a ocurrir lo mismo.

Bonus track: como me ha recordado Nacho Otero, hay un precedente en este sentido: "La Audiencia limita a las administraciones a prestar wifi gratis" (El País), tras el caso del ayuntamiento de Málaga en 2011. Posteriormente se limitó a una conexión de 256 kbps cualquier WiFi de carácter público. Aunque quizás a Aguirre le haya bastado con el tuit para ahorrarse un 2x1: prometer un imposible, y prometer. A secas.