Ayer tuvo lugar el llamado Splatoon Direct, una de las presentaciones en vídeo de Nintendo que, en esta ocasión, se centraba en presentarnos a fondo su próximo gran lanzamiento. Presentado poco antes del pasado E3, Splatoon ha ido ganando en repercusión y atención mediática con lo que es lógico que desde la compañía dediquen esfuerzo y recursos a promocionar esta nueva propiedad intelectual.

Si hablamos estrictamente del Direct, pocas pegas se le pueden poner a una presentación prácticamente impecable: se echó mano de un tono desenfadado muy Nintendo en el que el trabajo de localización es una pieza humorística más, se enseñó de forma muy atractiva todo lo que Splatoon tiene que ofrecer y, además, quedó claro que hablamos de un título al que la compañía pretende mimar y apoyar tras el lanzamiento.

El seguir añadiendo contenido a un juego importante para la compañía puede sonar a perogrullada en los tiempos que corren pero es algo a lo que, guste o no, Nintendo no nos tiene demasiado acostumbrados. Salvo excepciones como Mario Golf y, sobre todo, Mario Kart 8 y sus excelentes DLC, el apoyo post-lanzamiento mediante parches y otros añadidos no es una de las especialidades de la gran N.

Splatoon, una de cal y otra de arena

Dicho paso adelante supone una gran noticia que mejora si tenemos en cuenta que prácticamente todo lo anunciado para los próximos meses (mapas, armas, items, modos, etc.) será completamente gratuito pese a que es de esperar, obviamente, que también llegue contenido por el que haya que rascarse el bolsillo. Pero, por desgracia, Nintendo se tenía guardado un movimiento muy propio de la compañía para cerrar la presentación, una de tantas decisiones que parecen no encajar en pleno 2015.

Splatoon, su juego más competitivo, llegará sin chat de voz

Hablamos de la forma de tratar la "demo" de Splatoon. Antes de que el Splatoon Direct concluyera se anunciaba la disponibilidad inmediata en la eShop de una demostración del título pero que, por culpa de una comunicación muy mejorable, no quedaba claro qué contenido incluía, si se centraba en el multijugador o en el singleplayer o si era más beta que una demo tradicional. Poco después, tras la descarga, se conocía que más que de una demo hablábamos de un test del modo online que solo tendría lugar el 9 de mayo, dividido en tres franjas de una hora. Es decir, hablamos de una suerte de beta a la que solo se podrá acceder durante tres horas de un mismo día (de 5:00 a 6:00, de 13:00 a 14:00 y de 20:00 a 21:00).

Puede parecer un simple detalle pero es un movimiento sintomático, otro paso que sumar a la lista de decisiones anacrónicas e inexplicables por parte de uno de los gigantes del sector del videojuego. En este caso hablamos de uno de los principales reclamos del catálogo de Wii U para un 2015 que con Xenoblade X, un Star Fox del que no sabemos nada y un The Legend of Zelda retrasado indefinidamente, se antoja mucho más tranquilo que el pasado año. ¿Por qué no aprovechar esto y dejar probar en condiciones tu próximo gran título a los poseedores de la consola? No hablamos de una IP conocida como el enésimo título de Mario o un nuevo Donkey Kong con lo habrá muchos usuarios reacios ante esta nueva franquicia que rompe con lo visto en la mayoría de títulos de Nintendo.

Los amiibo viento en popa pese al stock

Y es que la lista de decisiones incongruentes sigue con el mismo Splatoon y la no inclusión de un chat de voz en el modo multijugador. Hablamos de la eliminación de un componente esencial de este tipo de modos que lleva casi una década siendo implementado en el 99% de los juegos competitivos y que “por no ensuciar la experiencia debido a insultos o recriminaciones de otros jugadores” Nintendo ha decidido desechar. Y lo hacen en el que, posiblemente, sea su juego de corte más competitivo y, a su vez, cooperativo. Inexplicable.

Volviendo al terreno de las demostraciones, otra de esas decisiones tan innecesarias como criticables por parte de la compañía la encontramos en las demos con límite de usos. Es de alabar que Nintendo siga ofreciendo demos de un gran número de títulos pero las condiciones aplicadas vuelven a apostar por restricciones absurdas y contraproducentes.

Pero, por supuesto, hay más. En pleno 2015, en medio del auge de Youtube como medio de comunicación y de los youtubers como figura mediática, Nintendo es la primera que da un paso en contra de los mismos y decide crear un programa de afiliación obligatorio para todo aquel interesado en añadir contenido de la compañía a su canal. Algo que a priori puede ser una decisión comprensible se torna errónea cuando este programa de afiliados reduce generosamente las ganancias de los youtubers en pos de engrosar las arcas de Nintendo (algo que ninguna compañía hace) y, lo más grave, añade una white list de los juegos que pueden subirse a Youtube dejando fuera algunos tan recientes y conocidos como Bayonetta 2 o Captain Toad.

Polémica en Youtube

Una decisión que parece querer buscar problemas donde no tenía porque haberlos. ¿Por qué no seguir la línea de otras compañías? ¿Por qué trabar a los que, guste o no, son grandes catalizadores del mercado? Es fácil caer en la cuenta que si youtubers como PewDiPie o AngryJoe reniegan de Nintendo y sus productos, una gran parte de los casi 40 millones de suscriptores que les siguen harán lo propio. Y así con decenas de creadores de contenido de corte similar.

La maestría en el diseño y la eficiencia en los servicios online no van de la mano

Y podríamos seguir ad infinitum: unos amiibo que les reportan unas ganancias demenciales y sobrepasan las 10,7 millones de unidades vendidas vienen de la mano de un stock irrisorio que deriva en especulación y mala imagen para la compañía, las third dándoles la espalda por lanzar un hardware desfasado a las puertas del 2013 , la pésima campaña de identidad e imagen de Wii U, una consola que bien poco tiene que ver con su predecesora pero cuyo nombre es prácticamente idéntico o unos servicios online (el arcaico Club Nintendo, una eShop sin servicio web, una infraestructura online tan simple como insuficiente, etc.) que quedan muy lejos de lo que cabría esperar a estas alturas del partido.

Nintendo sigue siendo una compañía ejemplar en lo que, ante todo, debería importarnos, la creación y desarrollo de videojuegos. Sigue siendo una marca que ofrece productos con un altísimo nivel de cuidado y pulido y cuyos lanzamientos extrañamente están por debajo del notable. Suyas son (por desarrollo o producción) algunas de las joyas de los últimos años y auténticos referentes en sus géneros como Super Mario Galaxy 2, Mario Kart 8, Bayonetta 2 o Donkey Kong Country Returns.

Vanguardia y tradición se dan la mano

Pero no se puede vivir eternamente de rentas: es probable que su alianza con DeNa y sus otras vías de negocio vayan viento en popa pero el mantener en la nevera franquicias queridísimas por todos (Metroid, F-Zero o Earthbound) y la ya comentada ristra de decisiones cuestionables la convierten en una compañía anquilosada y tradicional en exceso. ¿Sabrán ponerse las pilas y subirse al carro del siglo XXI en algún momento? Esperemos, por el bien de los videojuegos, que no tarden demasiado.

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