Aunque en Hipertextual ya hemos hablado de Anna Atkins, la primera fotógrafa de la historia, también existen otras mujeres pioneras y de gran relevancia en el mundo de la imagen. Una de ellas es Margaret Bourke-White, considerada la primera fotorreportera presente en un conflicto bélico, que además también representó la lucha por la liberación femenina.

Al igual que figuras como Dorothea Lange o Imogen Cunningham, Margaret Bourke-White también formó parte de una generación de mujeres que, pese a la discriminación social al género femenino, llegaron donde muchas otras no pudieron. Son así emblemas de lo que décadas más tarde se transformaría en el llamado movimiento de la “Liberación Femenina”, el cual protestaba en contra de la marginación de la mujer y solicitar, entre otras cosas, que se tuviera en cuenta el voto femenino para elegir a sus gobernantes.

Margaret Bourke-White—Time & Life Pictures/Getty Images
Margaret Bourke-White—Time & Life Pictures/Getty Images

Margaret Bourke-White no fue una activista femenina, ni utilizó sus imágenes como recurso para defender su género (al menos, no era la primera intención de ello), sino que simplemente se limitó a demostrar cómo de lejos podía llegar con su trabajo. Eso es lo que serviría para tomar conciencia de algo que ya se gestó durante la Primera Guerra Mundial, que una mujer era igual de válida que un hombre para desarrollar trabajos relacionados con algo más que meras tareas domésticas.

¿Quién fue Margaret Bourke-White?

Al margen de lo que pueda representar Margaret Bourke-White para el movimiento feminista ¿qué es lo que la hace importante? Se pueden mencionar muchos aspectos, pero quizá lo más relevante de Margaret fue la reputación que ganó como reportera gráfica.

Margaret Bourke-White
Margaret Bourke-White

“Nada me atrae tanto como una puerta cerrada”, con esa cita inicia el libro “Margaret Bourke-White, momentos de la historia”, siendo muy reveladora sobre aquel espíritu inquieto y revolucionario que caracterizaría a Margaret. La fotógrafa fue la primera mujer en ser contratada por revistas de gran prestigio como Fortune o Life. Asimismo, también fue la reportera pionera que trabajó para la Fuerza Aérea de EEUU, o la única fotógrafa extranjera que se encontraba en Moscú cuando Alemania arrojó bombas sobre la ciudad rusa en 1941.

La neoyorkina consideró inicialmente la fotografía como un hobby, pero posteriormente decidirá crear su propio estudio en Cleveland, lo que supondría el comienzo de una carrera que terminaría siendo muy fructífera. Cuando se piensa en fotografía y Segunda Guerra Mundial, son muchos los que imaginan las instantáneas de Robert Capa durante el desembarco de Normandía. Sin embargo, aun reconociendo los méritos del húngaro, existen otros personajes como Margaret Bourke-White que merecen el mismo reconocimiento a su valentía por documentar conflictos bélicos desde primera línea.

Los trabajos de Margaret Bourke-White

Stalin

Como la propia Margaret menciona en una entrevista realizada en 1960, quiso ser “el ojo de su tiempo”. Es decir, estar en cualquier lugar digno de capturar con imágenes para posteriormente reportar al resto del mundo.

Quizá, su periodo de máxima actividad se condensó en la Segunda Guerra Mundial, un horror que recogerá en su libro Dear Fatherland, Rest Quietly, aunque con anterioridad también había participado en proyectos que le otorgaban un estatus elevado dentro de su profesión. Como ejemplo de ello tenemos el trabajo realizado en 1930, donde la neoyorkina se convirtió en la primera reportera que viajó a la Unión Soviética con la intención de retratar a líderes rusos como Joseph Stalin, una imagen que la llevó a la fama.

Tal y como menciona Margaret, “Me dije a mí misma que no podía irme de allí sin una foto de Stalin sonriendo. Pero, cuando le vi, me dio la impresión de que su cara estaba esculpida en piedra. No pensaba mostrar ningún tipo de emoción. Me volví loca tratando de conseguirlo: me tiré al suelo y adquirí todo tipo de posiciones absurdas tratando de conseguir un buen ángulo. Stalin observaba mis esfuerzos y finalmente esbozó algo parecido a una sonrisa, así que conseguí mi foto.”

Gandhi
Margaret Bourke White

También destacan las fotos capturadas durante la Gran Depresión de Estados Unidos, donde del mismo modo que Dorothea Lange intentará retratar la pobreza que asola al país americano durante la década de los 30. Posteriormente, tras la Segunda Guerra Mundial se dirigirá a la India para documentar los conflictos presentados a raíz de la independencia de la región. Esto le llevará a inmortalizar leyendas como Mahatma Ghandi, al cual consiguió fotografiar momentos antes de que éste fuese asesinado.

Sin embargo, a partir de los 49 años Margaret Bourke-White empezará a manifestar los síntomas de una enfermedad que posteriormente terminaría acabando con su vida. El párkinson provocó el fallecimiento de la fotógrafa en 1971 a los 67 años de edad, aunque como hemos podido comprobar, su actitud de superación todavía sigue siendo un ejemplo exportable hasta nuestros días.