Sociedad

Economía colaborativa y modelo P2P: de la posesión al acceso

Por 5/05/15 - 10:45

¿Se puede aplicar el modelo P2P a la economía? Charlamos con Luis Tamayo sobre economía colaborativa y su futuro en nuestra sociedad.

Economía colaborativa y modelo P2P: de la posesión al acceso
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Cada vez hablamos más de economía colaborativa, aunque en la mayoría de ocasiones quizá no nos demos cuenta. Airbnb, BlaBlaCar o Wallapop son varios ejemplos conocidos que sirven de punta de lanza para un fenómeno que viene a demostrar que los hábitos de consumo de la sociedad actual han cambiado. Luis Tamayo, sociólogo experto en economía y cultura colaborativa, explicará en su ponencia en Zinc Shower cómo es posible hacer negocios en la 'era colaborativa' a través del modelo P2P, que popularizó en su día Napster. Aprovechando la ocasión, quisimos profundizar en el tema y abordar algunas dudas, como si la economía colaborativa viene a sustituir o no al modelo tradicional.

El P2P es un modelo que se basa en las transacciones entre personas, a diferencia del B2B o el B2C. Para entender el P2P en el marco de la economía colaborativa, la primera pregunta es casi obligada. ¿Qué es la economía colaborativa?

Luis Tamayo: Aunque no es fácil definir la economía colaborativa, sí podemos decir que está basada en un hecho socioeconómico muy importante, que tiene que ver con cómo hemos cambiado nuestra forma de consumir y es que estamos pasando de una economía de posesión a una economía de acceso. Es una nueva norma en un juego en el que justo ahora acaba de comenzar la partida. Y, de hecho, uno de los problemas a la hora de definir la economía colaborativa es que nadie sabe bien dónde encajarla. Como es un tablero de juego nuevo, tiene sus propias reglas, y una de ellas es esta.

Otra regla es que esa economía se basa en las personas. Hasta ahora, los activos de una empresa se encontraban dentro de la misma empresa. Estos activos, que en la economía colaborativa llamamos recursos, pueden ser materiales o inmateriales. Podemos hablar de recursos como el talento hasta un coche o una casa. Por tanto, la economía colaborativa se basa en transacciones que se realizan con o sin ánimo de lucro entre particulares a través de plataformas, que pueden ser digitales o no digitales.

Estamos pasando de una economía de posesión a una economía de acceso
Las plataformas digitales son las que han cambiado todo, ¿no?

Efectivamente. Economía colaborativa en plataformas no digitales podríamos decir que siempre ha existido, pero las dimensiones que adquiere ahora gracias a Internet son mucho mayores y es ahí donde estará la disrupción de la economía colaborativa, porque ahora sí que puede convertirse en un modelo de negocio. Solo hay que pensar en servicios que sirven de plataforma para poner en contacto a varias personas a cambio de una comisión.

También se habla de que todo se aprovecha mejor en la economía colaborativa...

Sí, hay un importante factor de reutilizar o reaprovechar mejor los recursos. Y la gran fuerza de la economía colaborativa es la eficiencia, en el sentido de que somos capaces de producir mejor, sin necesidad de obtener más recursos para producir más. Aquí recalco que los recursos no son solo materiales. La gestión del conocimiento o del talento también es relevante para la economía colaborativa.

¿Y cómo combinamos el modelo P2P con la economía colaborativa?

Primero hay que entrar en uno de los grandes debates, y es definir qué entendemos por peer, qué es un particular. Tenemos claro que son personas ofreciendo algo a otras personas. Pero, ¿quiénes son estas personas? ¿Son profesionales, amaeteurs, particulares? Todo tiene que ver con la estructura competitiva en la que está basada el modelo económica actual, a diferencia de la estructura que propone la economía colaborativa. En el modelo tradicional, o eras empresa o eras consumidor. Ahora las personas también pueden ser productoras, y esto empezó con Internet y el P2P, cuando las personas comenzaron a compartir contenidos.

Pero, ¿y cómo le explicamos esto, por ejemplo, a un taxista de toda la vida?

Claro, es que todo chirría cuando analizamos la situación con las gafas del modelo anterior. Nos podemos preguntar la diferencia entre un amateur y un profesional. Sé que, en modelos de compartir vivienda, hay gente cuya principal fuente de ingresos viene de esa actividad. ¿Eso les hace más profesionales? O también el debate que se plantea con Uber. Son particulartes contratados por una empresa, ejercen de taxistas, pero con su propio coche. A donde voy es que ya no existe ese trabajo que uno encuentra y le sirve para toda la vida. Ahora se habla del crecimiento del freelance, algo que viene impulsado claramente por la crisis económica, y ahí la economía colaborativa sirve para generar ingresos de otras maneras. Pero, claro, hay debates como si son servicios legales o no, o el que ya hemos comentado sobre amateurs o profesionales.

Trueffelpix | Shutterstock
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Sí, es el mismo debate que hubo con el P2P al principio, con Napster o eMule. El punto estaba en que los contenidos que la gente compartía no eran propios, sino de otros. ¿Estará la clave en la propiedad?

Puede ser. El problema viene cuando hablamos de fiscalidad, ingresos... El particular tiene que pagar unos impuestos, y el profesional otros. Ahí es donde está el lío. A la hora de regular hay que tener en cuenta estos conflictos y, sobre todo, pensar que hay un nuevo modelo, que es la economía colaborativa.

¿Hay algún país que esté regulando ya con la economía colaborativa en mente?

Sí, estamos en una fase en la que todavía se contempla como amenaza, pero algunos países ya lo empiezan a ver como oportunidad y se nota a la hora de legislar. La legislación está siendo variable y es quizá mejor hablar de ciudades que de países. Cuando una de estas plataformas colaborativas llega a una ciudad, la ciudad es la que toma la decisión sobre ella. Al mismo tiempo, se habla de que es necesario una regulación marco base. En la UE ya se está trabajando en ello y en otras organzaciones internacionales también. Por citar algunos ejemplos, San Francisco en Estados Unidos y Bristol y Londres en Reino Unido, aunque la primera ciudad de la que se habló fue Seúl, que tiene un alcalde que se ha propuesto ser la ciudad más colaborativa del mundo.

¿Y qué medidas se están tomando en esas ciudades?

Una legislación que impulsa este tipo de modelo. Un clarísimo ejemplo son las bicicletas. En este caso, el propietario es el Estado, pero el uso es compartido.

En España a la gente le podrán sonar casos como los de BlaBlaCar, Airbnb o Uber. ¿Hay algún otro caso que te parezca interesante?

Wallapop, que se basa en el intercambio de objetos entre particulares, algo que está creciendo mucho dentro de la economía colaborativa. La Colmena Que Dice Sí (LCQDS), un proyecto francés que ha llegado a varios países, y que se basa en la alimentación sana. Son redes de personas que se organizan en colmenas y montan redes de distribución con agricultores locales. Lo que trata es de llevar la comida de la huerta directamente a las personas. Dentro de la alimentación también encontramos casos interesantes como el de Eatwith, que consiste en comer en casas de particulares. Otro sector que también está creciendo es de las finanzas P2P, no solo las criptomonedas o economías sociales, sino los préstamos entre particulares o entre empresas. La que más suena es Comunitae, que, además, es española.

La economía colaborativa debe verse como una oportunidad, no como una amenaza
¿Tiene que adaptarse el propietario de un hotel o un taxista a la economía colaborativa?

Lo primero que te diría es que la economía colaborativa es producto de una consecuencia lógica. Hace años fueron las redes sociales, y, en general, la tecnología siempre ha provocado grandes cambios en los hábitos de consumo y de comportamiento de las personas. Estos cambios son imparables y, ante esa situación, lo mejor es ver cómo puedes aprovecharte de ese nuevo modelo, cómo puedes introducir cambios o mejoras en tu modelo de negocio. No signifca esto que vayan a desaparecer los modelos tradicionales, al contrario. La economía colaborativa está ofreciendo un producto que antes no había, pero eso no quiere decir que tenga que desaparecer lo anterior. De hecho, lo más normal actualmente es combinar servicios de economía colaborativa con los de la tradicional. Que un día viajes en BlaBlaCar y que otro día tomes un AVE, que una vez te alojes en un hotel y que otra en una casa de Airbnb.

¿Crees que la economía se podrá sustentar en un futuro solo con un modelo colaborativo?

Creo que el futuro será siempre híbrido, pero también creo que la economía colaborativa crecerá muchísimo.

Hipertextual es media partner de Zinc Shower 2015, evento de economía colaborativa y creativa que se celebrará en Madrid los días 8 y 9 de mayo.

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