Cuando la palabra "genética" aparece en la conversación, se hace un silencio mental y algunos puños se contraen. Y si en esa misma charla, amena, se habla de organismos modificados genéticamente, también conocidos como OGM, la tensión se vuelve palpable. ¿Qué ocurre con ellos? Hoy día el mundo está dividido en dos bandos, los que defienden su uso a capa y espada y los que solo ven inconvenientes y problemas en ellos. ¿Tanto peligro hay? ¿Tan seguros resultan? ¿Qué beneficios y perjuicios pueden traer? La industria está muy implicada en este escabroso asunto, por supuesto. Pero la fama de los organismos modificados genéticamente no solo proviene de la práctica comercial e industrial. Los agricultores y los consumidores tenemos mucha culpa de la desinformación que hay. Vamos a hablar un poco de los OGM en la actualidad.

Lo natural y "lo genético"

Como decíamos, la frase "genéticamente modificado" despierta muchísima suspicacia. Pero lo cierto es que esto se debe principalmente a que una persona sin formación no conoce adecuadamente los mecanismos genéticos por los que se rige la vida. ¿Qué ocurre con nuestra genética? Todo lo vivo, con el tiempo, se modifica genéticamente. Esto ocurre por procesos naturales, como es la reproducción sexual, promoviendo ciertas características en vez de otras. La diferencia con los organismos modificados genéticamente es que los inducimos para que tengan las propiedades que queremos (como una mayor resistencia a la sequía o un tamaño mayor), dirigiendo esta selección de genes.

Así podría ser la piña rosa con licopeno. Pero no, ésta es falsa. Fuente: Freakingnews

Pero esto ya lo venimos haciendo desde que la agricultura es agricultura, seleccionando el grano que más nos interesa o las manzanas más dulces. Otra diferencia fundamental es la velocidad con la que lo hacemos. Los organismos modificados genéticamente se seleccionan rápidamente con ciertas características, no mediante "prueba y error" ni durante generaciones. Podemos tomar un organismo y quitarle lo que no nos interesa al tiempo que promovemos lo que queremos de él en una sola generación. Para ello, por supuesto, necesitamos herramientas especiales que nos permitan eliminar estos genes que no nos interesan y "poner" otros que queremos. Por ejemplo, actualmente se trabaja en una línea de piñas que sean de color rosa, gracias al licopeno que le da el color rojo a los tomates, que son completamente comestibles (y protegen contra los efectos de los radicales libres). La producción de anticancerígenos naturales, como el licopeno o las antocianinas es solo un ejemplo de lo que se puede hacer con los OGMs.

Maiz variedad Carl's Glass, seleccionada de manera tradicional. Fuente: Mother Earth News

Ahí es dónde entra la ingeniería biológica y la biotecnología. Otro aspecto importantísimo, y muy mal entendido, es que comer "genes modificados" no implica absolutamente nada. Al igual que cuando te comes un plátano (por muy natural que sea, lleva genes, obviamente) no te conviertes en un híbrido de hombre plátano, ni nada parecido. En esta aclaración, que para muchos puede que sea innecesaria, radica el 80% de la desinformación de la gente no formada en ciencia. Lo genético, es natural. Lo natural (si está vivo) tiene "genes". Y lleva toda la vida teniéndolo. Unos genes puestos ahí a voluntad no implican una reacción adversa, a no ser que estén puestos para producir una sustancia peligrosa. Pero en ese caso, dudo mucho que llegue a tu mesa. No, los peligros de los OGMs han de estar en otro sitio.

Luces y sombras de los organismos modificados genéticamente

Los organismos modificados genéticamente están rodeados de muchísimos mitos. Muchos de los cuales son infundados. Otros son promovidos deliberadamente tanto por un bando como por otro. En primer lugar, por ahora no hay evidencia científica directa de que los OGMs sean perjudiciales para la salud. Los únicos casos de alergias y sensibilidad a un organismo modificado podría haber ocurrido con cualquier otro o ha sido algo muy puntual y característico. Lo OGMs son seguros para consumo. De hecho, a pesar de que ahora está muy de moda marcar con un sello, los OGMs están en tu mesa día sí y otro también. Llevamos haciendo mutagénesis dirigida (modificando genéticamente los organismos) desde hace más de 50 años. Solo que hace unos 20, nada más, que usamos una técnica aún más rápida denominada "transgénesis". Ésta última es la que está Los OGMs han permitido que la comida llegue a todas partes en el mundoen el centro de los debates. Pero como decíamos antes, es por una cuestión de desinformación, principalmente, al menos en cuanto a la opinión pública.

Porque los organismos modificados genéticamente sí pueden tener peligro, pero no para la salud. Los principales peligros de los OGMs son de carácter ecológico. Estudiar un ecosistema es complicado y difícil. Necesitas de muchos factores, años y recursos para comprender como funciona. Un organismo modificado, al fin y al cabo, es un organismo preparado para tener una serie de ventajas con respecto a otros "salvajes" o menos preparados. Esto puede "contaminar" la especie con genes "artificiales" lo que puede resultar éticamente muy reprobable o peligroso para el ecosistema. De hecho existen varias pruebas contundentes de que esto ha ocurrido. La homogeneídad genética, es decir, que todos los Pueden tener consecuencias ecológicas adversas si no se usan con responsabilidadindividuos de una especie tengan unos genes muy parecidos, es algo malo y puede acelerar la extinción ante problemas y enfermedades.

Otro problema que suscita inquietud es la evolución de estos genes modificados genéticamente. Como hemos visto, los genes van modificándose y seleccionándose naturalmente. ¿Qué ocurrirá, entonces, con los que hemos puesto nosotros? Bueno, lo peor que puede pasar es que dejen de funcionar. Que estos genes muten para ser perniciosos (tanto para la propia especie como para nosotros) tiene tantas posibilidades como que lo haga cualquier otra característica natural del organismo. En este teatro tan complicado entra siempre el proceso de regulación y legislación. Los intereses por parte de compañías entran en conflicto con los de asociaciones que también tienen sus propios intereses. Y en medio están los consumidores y pequeños agricultores que observan una batalla desde el centro mismo del fuego cruzado. En conclusión, comer OGMs es completamente seguro y tan sano como los organismos "naturales". En general su uso ha permitido dar de comer a una gran parte del mundo que necesita de dichos OGMs. Pero su utilización también puede tener consecuencias negativas si no se distribuyen con cabeza y paciencia científica. Así que, solo queda decir, lo mejor será mirar dos veces y mantener un pensamiento escéptico y crítico ante los hechos.