Si no fuera por las carreteras y la atmósfera, la superficie de la llanura de Yucca, también conocido como Yucca Flat, bien podría parecerse a la de nuestra Luna. La planicie está surcada de enormes cráteres de una punta a otra. Además, en su tierra crecen poco más que raquíticos arbustos allá donde la radiación lo permite. Y es que la llanura de Yucca **está considerada uno de los lugares más irradiados (si no el que más) por las pruebas nucleares**. Nada menos que 827 detonaciones nucleares documentadas. Y no solo al aire libre, también bajo tierra y en otras situaciones interiores. La llanura de Yucca ha sido castigada numerosas veces para poder probar nuestro potencial destructivo. A día de hoy, así ha quedado el lugar:

##Así es la llanura de Yucca

La llanura de Yucca es solo una porción de la zona de pruebas de Nevada, la cual se divide en varias parcelas. Es parte de una cuenca sedimentaria, en el desierto, por lo que la protección de las montañas que la rodean y el suelo blando la convirtieron en candidata perfecta para las pruebas nucleares. Aunque Yucca no es la única en albergar pruebas nucleares, sí ha sido **la que más pruebas ha sufrido, probablemente del mundo**. De hecho, algunas de las pruebas más potentes se realizaron en este suelo. De las casi mil explosiones, unas 700 fueron pruebas bajo tierra. La enorme explosión nuclear literalmente vaporiza el lecho rocoso, desplazando la tierra en la que se rodea, por lo que la superficie se hunde. Esto produce los numerosos cráteres que se pueden apreciar en la superficie de la llanura, decorando la llanura como si fuese un planeta azotado por meteoritos.

La llanura de Yucca no ha sido la única de la zona que ha sufrido la detonación de pruebas nucleares. En el sitio de pruebas de Nevada varios son los puntos de detonación. Pero Yucca ha visto explotar bastantes más bombas nucleares que el resto de lugares juntos. Desde 1997, la llanura de Yucca **es objeto de un plan de recuperación ambiental**. Al fin y al cabo, a pesar de las pruebas nucleares, el lugar sigue siendo un ecosistema fértil, aunque sea desértico, pero está muy dañado por el efecto de la radiación. Alrededor de los puntos más contaminados, la radiación mata a todo organismo vivo cercano de inmediato, descendiendo su letalidad y la velocidad de sus efectos según nos vamos alejando del residuo radioactivo. El mayor problema está relacionado con los estratos de debajo de su superficie, los cuales han sido enormemente irradiados, pudiendo contaminar las fuentes de agua que fluyen bajo tierra.

##Las mil y una pruebas nucleares

La llanura de Yucca ha sido testigo de una increíble cantidad de ideas para probar lo que se puede (y lo que no) hacer con una bomba nuclear. Desde pruebas al vacío, torres, estructuras, potencia y efectos sobre los operarios, incluyendo pruebas de seguridad ante catástrofes nucleares, este lugar ha sido el conejillo de indias del ejercito. Entre otras cosas, desde 1951, la llanura de Yucca ha sido testigo de la primera prueba fallida de bomba nuclear en el mundo, en la operación Buster. En 1957, en la operación Plumbbob se detonó el mayor artefacto nuclear al aire libre probado nunca en Estados Unidos (aún así bastante por debajo de la «bomba del Zar» rusa, la más potente jamás probada). Además, durante esta operación se detonaron otras 29 bombas provocando una controversia que todavía se mantiene a día de hoy debido a los **efectos adversos provocados por los vientos radioactivos**. Efectos que todavía son activos, por cierto.

Cráter Sedan, en Yucca Flat. Fuente: Wikimedia.

El cráter Sedan, por ejemplo, es uno de los objetos visibles desde el espacio debido a una prueba nuclear. Es un enorme agujero con 390 metros de diámetro y 100 de profundidad provocado tras volatilizar 12 millones de toneladas del lecho con una bomba de 104 kilotones. Este cráter pretendía demostrar la posibilidad de usar la energía nuclear **como creadora de lagos y accidentes geográficos**, cosa que resultó en fracaso por el peligro de extensión radioactiva. Como en todas las pruebas, la llanura de Yucca ha visto muchísimos fallos. En la operación Baneberry, una «pequeña» bomba subterránea provocó una reacción inesperada, liberando al medio nubes radioactiva que llegó a afectar a 86 trabajadores de la llanura. La llanura de Yucca vio su final como zona de pruebas nucleares en 1992. Cinco años después se dispuso un plan de acción para recuperar el lugar, pero a día de hoy existen puntos «negros» que se consideran «sacrificados» debido a la imposibilidad por el coste o logística de su tratamiento. Con el tiempo, la llanura de Yucca se recuperará de las marcas que dejamos una vez, unas marcas que para algunos son símbolos de progreso y para otros solo cicatrices de guerra, aunque en este caso no matasen a nadie directamente.

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