Con una estética que recuerda a los tiempos de la Gameboy, “BoxBoy!” ha sido una de las grandes sorpresas de la última Nintendo Direct gracias a su divertida mezcla de plataformas, puzzles y un poco de Tetris.Desarrollado por Hal Laboratory (Kirby, Super Smash Bros.), a primera vista “BoxBoy!” puede parecer uno de esos juegos indies con gráficos simplones, pero una vez empezamos a recorrer los distintos niveles nos damos cuenta de que no tiene nada de simple o aburrido. Y es que esta nueva IP de Nintendo, una de las mayores sorpresas de la última Nintendo Direct, ofrece un nivel de entretenimiento y diversión que lucha de tú a tú con muchos de los “AAA” que han salido para 3DS.

Con una estética que recuerda a los tiempos de la GameBoy (y que seguro que a más de un nostálgico le encanta), “BoyBoy!” es un juego de plataformas y puzzles que recuerda a juegos como “Thomas Was Alone” y Tetris, aunque no los copia directamente. Se inspira en ellos para crear un juego totalmente nuevo.

Un juego que, pese a pertenecer a dos de los géneros que más títulos han dado en la historia, ofrece una experiencia nueva. Un nuevo reto que se disfruta mejor en una portátil, gracias a esa combinación de portabilidad y controles (y, por que no decirlo, la ausencia del modelo Freemium) que ni Smartphones ni consolas de sobremesa pueden ofrecer.

Salvar el mundo cubo a cubo


En «BoxBoy!» jugamos como Qbby un simpático cubo con piernas y ojos que, pese a su aparente simpleza, consigue transmitir su vitalidad gracias a sus divertidos movimientos. Como no podía ser de otra forma, Qbby no es un cubo cualquiera. Tiene un poder, un poder que nos ayudará a superar todos los obstáculos que nos encontremos y salvar el mundo: Puede crear cajas que, adheridas a su cuerpo, pueden crear distintas formas como si de piezas de “Tetris” se tratarán. Con la ayuda de este poder tendremos que recorrer un mundo igual de simple y complejo que nuestro pequeño héroe mientras resolvemos puzzles y rompecabezas.

Los pequeños detalles son los que llenan de vida el juegoY aunque la gran mayoría solo suponen un cambio estético, otro de los elementos que nos van a ayudar a superar los distintos niveles son los disfraces que podemos comprar para Qbby en la tienda. Los más baratos, que se obtienen al principio, simplemente cambian el aspecto de nuestro cuadriculado héroe, pero hacia el final nos encontramos con disfraces como el de Conejo, que nos permite saltar el doble de alto, y también hay otro que aumenta el número de cubos que podemos usar. Para algunos esto puede ser hacer trampas, pero resultan de gran ayuda si no queremos volvernos locos en algunos niveles.

Visualmente ni los escenarios ni Qbby y sus disfraces son extremadamente detallados, ni siquiera para ser pixel art. La mayoría de elementos y escenarios son figuras geométricas simples y los colores de la gama cromática se cuentan con los dedos de una mano (blanco, negro y varios tonos de gris). Sin embargo, este minimalismo permite que los detalles más pequeños resalten como nunca. La forma en la que Qbby anda, salta y crea los cubos; la forma en la que interactuamos con los distintos obstáculos y el baile de celebración al terminar el nivel no se pueden calificar de simples, puesto que consiguen transmitir que el juego está vivo. Puede que muchos hubieran preferido un mundo tan detallado como el de Mario o Kirby, pero desde luego si eso fuese así no estaríamos ante un juego de 5€, si no ante uno de 20€ o 30€.

Si bien el juego puede parecer sencillo a nivel visual, solo tenemos que echar un vistazo a los más de 150 niveles para darnos cuenta de que el juego no tiene nada de simple. Hal Laboratory ha puesto toda la carne en el asador con el diseño de niveles. Durante gran parte del juego cada mundo introduce una nueva mecánica de juego, una mecánica que deberemos dominar en menos de 7 niveles puesto que a medida que avanzamos necesitaremos combinar las distintas estrategias para superar un reto en concreto. En algunas ocasiones tendremos que usar los cubos a modo de escaleras, en otras tendremos que colgarnos de determinados salientes e incluso los tendremos que usar para evitar enemigos y transportarnos a través de lugares estrechos.

Pese a que la dificultad no aumenta al ritmo esperado «BoxBoy!» no es un juego fácilUnos retos que llegan a su máximo esplendor en los niveles finales, donde no solo tendremos que aplicar múltiples estrategias, si no que tendremos que combinarlas de manera perfecta si queremos llegar al final. Si bien es cierto que la dificultad es adecuada para un juego pensado para partidas rápidas, en ocasiones he sentido que la dificultad no aumentaba al ritmo esperado. Aún así no es para nada un juego fácil.

Y si llegar al final no es suficientemente reto, “BoxBoy!” añade un nivel más de dificultad: hacerlo con un número máximo de cubos. Si lo conseguimos no solo logramos una corona que marca el nivel como “perfecto”, si no que además obtenemos monedas extra para comprar disfraces, tácticas, música y retos extra en la tienda. Y del mismo modo que completar el juego desbloquea una pequeña sorpresa, hacerlo de manera perfecta desvela otra aún mejor.

Para las ocasiones en las que nos quedamos atrapados en un nivel, algo que me ha pasado más veces de las que me gustaría admitir, “BoxBoy!” cuenta con un sistema de pistas que nos echará una mano en los momentos más complicados. Las pistas no nos desvelan como superar todo el obstáculo, si no que nos adelantan cual tiene que ser nuestro próximo paso. Como es de esperar el uso de las pistas está limitado, de manera que no tengamos la tentación de recurrir a ellas en cada momento. En algunos juegos recurren al tiempo para establecer un límite, pero personalmente me ha gustado más el sistema de “BoxBoy!”: utilizar las monedas que conseguimos al andar con nuestra 3DS en reposo. De esta forma, si nos quedamos atascados nos tenemos que echar la consola al bolsillo y dar un pequeño paseo.

**Quizás la parte más floja de todas en “BoxBoy!” sea la historia**, que queda demasiado en segundo plano (incluso para un juego de plataformas) y no termina de explicarnos al inicio el motivo por el cual tenemos que atravesar todos estos niveles. No es que me esperase una trama al nivel de “The Last Of Us” o “Life Is Strange”, pero si que expliquen al inicio del juego el motivo por el cual estamos recorriendo medio mundo mientras creamos cajas, al igual que al inicio de Super Mario se nos explica por que recorremos todos esos niveles. No es que vaya a cambiar mucho la mecánica de juego, pero es un pequeño detalle que hace que la experiencia sea mucho más redonda.

Una vez entramos en materia ya empezamos a conocer en qué consiste nuestra peculiar cruzada: algo está intentando destruir nuestro planeta y somos nosotros quienes tenemos que impedirlo. Al principio iremos solos, pero conforme pasen los niveles nos encontraremos con nuevos personajes que nos acompañarán en nuestra aventura. Tras haber jugado a «Thomas was alone» uno tiene la esperanza de poder jugar con dichos personajes, y que cada uno tenga unas características distintas, pero la evolución y variedad a la hora de jugar viene de la mano de los distintos disfraces que podemos comprar a Qbby.

Por último, y sin querer soltar ningún spolier, he de confesar que me ha decepcionado que el cambio que produce que salvemos el mundo se quede únicamente en una «simple» cinemática y no se aplique a los menús, mundos y niveles del juego.

Conclusión

Pese a haber sido desarrollado por uno de los estudios más importantes de Nintendo, Hal Laboratory, “Boxboy!” cuenta con lo mejor de la industria indie: ofrecer a un precio muy accesible un juego que deslumbra por lo divertido que resulta jugarlo. Puede que sus gráficos sean más simples incluso que los de “Thomas was alone”, pero su diseño junto con el hecho de estar usando una portátil de Nintendo nos trasladan por momentos a la época de la GameBoy. Puede que algunos estén “cansados” de este tipo de estética, pero tenemos que tener en cuenta que si cogemos el mimo y el cuidado que se han invertido en crear los más de 150 niveles y le añadimos un aspecto más propio de Super Mario o Kirby seguiríamos contando con la misma diversión, pero el precio pasaría de 5€ a 20€ o 30€.

Con una propuesta nada ambiciosa “BoxBoy!” consigue lo que se propone y exceptuando algunos detalles como la historia y quizás un modo multijugador donde nos veamos obligados a cooperar con nuestros amigos para superar obstáculos estamos ante uno de los juegos más entretenidos y divertidos que he jugado en 3DS. Un imprescindible para cualquier amante de las plataformas y los puzzles que tenga esta consola.

Pros

  • Más de 150 niveles, o lo que es lo mismo casi 10 horas de diversión sin tener que entrar a repetir ningún nivel.
  • Las animaciones y los distintos disfraces le dan vida a un personaje tan simple como Qbby.
  • El diseño de niveles y la curva de aprendizaje están al nivel de los mejores juegos de plataformas y puzzles.

Contras

  • El juego podría hacer un trabajo mejor explicando el motivo por el que atravesamos todos estos niveles al inicio del juego.
  • Se echa en falta un modo multijugador donde tengamos que colaborar con nuestros amigos para llegar al final.
  • La dificultad de los mundos debería aumentar antes.

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