The Bends de Radiohead no suele estar entre los discos favoritos de los fans. Esa batalla la suelen pelear Ok Computer y Kid A, que son los mayores éxitos comerciales de la banda de Thom Yorke. Sin embargo, aprovechando que The Bends se lanzó un día como hoy hace 20 años, no se suele poner en contexto lo que supuso ese segundo álbum para el grupo.

En primer lugar, hay que recordar que Pablo Honey había puesto muchas miradas encima de Radiohead en una era en la que Nirvana era el rock de moda. La culpa la tuvo «Creep», primer single extraído del álbum que acabó convirtiéndose en un hit mundial. Imaginad el peso que debe suponer para cinco veinteañeros tener que componer más canciones que compitan contra una creación propia, aunque lo que realmente les afectó fue la exposición mediática y, sobre todo, tener que girar durante dos años consecutivos, tocando siempre las mismas canciones. De hecho, el título de The Bends se refiere al síndrome de descompresión. De la misma manera que un buzo vuelve de aguas profundas y se siente aturdido o mareado, Radiohead se enfrentó a un éxito repentino y a las consecuencias que tuvo para sus vidas. De la presión y el malestar casi acaban separándose.

Afortunadamente, entre agosto y noviembre de 1994, Radiohead se puso a las órdenes del productor John Leckie y comenzaron a grabar en varios estudios de Londres (los famosos Abbey Road incluidos). Fue la última vez que la banda trabajó siguiendo el guión de una discográfica y, a partir de entonces, Nigel Godrich, ingeniero de sonido en The Bends, acabó convirtiéndose en el hombre de confianza de la formación, hasta el punto de ser considerado como el ‘sexto miembro’ de Radiohead por su papel en las futuras composiciones y sonido del conjunto.

Antes de comentar más sobre el álbum, repasemos su tracklist:

01. «Planet Telex»
02. «The Bends»
03. «High and Dry»
04. «Fake Plastic Trees»
05. «Bones»
06. «(Nice Dream)»
07. «Just»
08. «My Iron Lung»
09. «Bullet Proof..I Wish I Was»
00. «Black Star»
11. «Sulk»
12. «Street Spirit (Fade Out)»

Si eres familiar con los temas, un rápido vistazo a todos ellos servirá para apreciar que, efectivamente, hay canciones bastante prescindibles, como «Bones» o «Sulk», pero, claro, luego tienes otras como «Fake Plastic Trees»:

Aparte de ser una de las más emotivas del CD, fue un punto de inflexión para Thom Yorke y su manera de cantar. Según él mismo confesó, le sirvió para encontrar su voz lírica, es decir, su registro más íntimo y al que tanto provecho le acabó sacando años después. Sin embargo, lo más importante fue el camino que inauguraron con este corte, que se alejaba del grunge de «Creep» y se aproximaba más al feeling triste y desgarrador que acabaría llevándoles al éxito total y transformándoles en una referencia absoluta dentro del rock alternativo en sus siguientes discos (que, curiosamente, fueron Ok Computer y Kid A).

Radiohead casi se separa antes de The Bends
The Bends también fue el último trabajo en el que la banda se aferró a las guitarras. Todas las canciones tienen una estructura en la que se intuye un grupo de rock más o menos convencional, pero con algunos indicios de lo que acabaría siendo Radiohead. Este álbum les permitió descubrir en qué eran buenos y en qué podían mejorar. Más adelante, empezaron a coquetear con la electrónica, los sintetizadores y los diferentes sonidos que podían ofrecer sus instrumentos para subir al siguiente peldaño y suplir esas carencias. Sirvan como primer acercamiento «My Iron Lung» o «Just», que incluyen elementos poco habituales en las bandas de rock de los 90.

Las depresivas letras del álbum hicieron que algunos medios señalaran a Yorke como el siguiente mártir del rock and roll, y algunos incluso se atrevían a pronosticar que acabaría suicidándose. Como es obvio, eso no acabó sucediendo, pero sí fuimos apreciando que esa manera de escribir se iba a haciendo cada vez más encriptada, compleja y llena de metáforas que no reflejaban, precisamente, a un hombre feliz y lleno de optimismo. No hay más que echarle un vistazo a estos versos de «My Iron Lung»:

This is our new song
Just like the last one
A total waste of time.

Por suerte, ni esa canción ni ninguna de las de The Bends fue una pérdida de tiempo. Es más, si con la grabación de este trabajo sentían la presión de la etiqueta one hit wonder de «Creep» sobre la nuca, no sabían lo que les esperaría varios años después, cuando millones de personas de medio mundo vivirían pendientes de la nueva música de un grupo que, a pesar de todo, decidió elegir su propio camino y no dejarse arrastrar por modas. Pero eso es otra historia que contaremos en otro momento.

Por ahora, celebremos que Radiohead siguió adelante y nos dejó estas doce canciones:


Portada de The Bends:

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