Tras la presentación del Galaxy S6 y S6 Edge en el MWC 2015 escuché decir, con mucha razón, que estos Galaxy sólo habían disgustado a los fanáticos y simpatizantes habituales de Samsung. Tan paradójico como meditado. Hasta ahora, los Galaxy S habían seguido una línea bastante continuista. Con más o menos mejoras en cada modelo, pero con un ADN muy similar. Podríamos decir que eran los principios de Samsung para la gama S. Se mantenían inamovibles. Hasta ahora. A saber:

  • Adiós a la batería extraíble. No es un asunto trivial. Llegó a ser uno de los principales argumentos de Samsung en alguna campaña publicitaria en la que usó una mezcla de ironía y burla suave para promocionar esta característica frente a los iPhone, tachando a sus usuarios de "abrazaparedes" por acudir raudos a los enchufes, cargador en mano, como polillas hacia la luz.
  • Adiós a la microSD. Más que con origen en Samsung, este argumento lo hemos visto esgrimido hasta la saciedad por sus usuarios. Por los usuarios de Android en general en la aburrida batalla Android vs iOS. Una ranura microSD da versatilidad y sus partidarios la echarán de menos, pero a cambio Samsung ha subido, como hizo con el Note, el almacenamiento base de 16 a 32 GB.

  • Adiós al policarbonato. De ley. Un terminal premium no sólo ha de serlo por dentro, sino también parecerlo desde fuera. Para eso, el policarbonato no ayuda mucho. En el caso de Samsung, sin un diseño unibody y con una tapa flexible, menos todavía (los Lumia por ejemplo usan policarbonato pero con un diseño industrial muy distinto). Usar vidrio y aluminio es llevar el S6 mucho más allá.

Los defensores a ultranza de los Galaxy de los últimos años no están contentos con el S6. O no deberían estarlo. Los que veíamos puntos claramente mejorables, en general, lo estamos más que nunca. Aunque esto tendrá otra consecuencia: sus precios, muy probablemente, ya no bajen al ritmo que lo hacían hasta ahora. Por un lado, porque los materiales utilizados ya no dejan el mismo margen. Por otro lado, porque la resistencia de un precio al paso del tiempo también es un indicador del status de un terminal. Que se lo pregunten a Apple.

Puedes escuchar las reflexiones post-MWC sobre Samsung y el resto de la feria en nuestro podcast: