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¿Recuerdas la primera vez que tuviste que escoger una contraseña? En mi caso fue en 2001, cuando registré mi primer mail, usando Yahoo. La contraseña era ridículamente insegura: el nombre de pila de mi novia de entonces. Ya. Nada más. Cinco letras. En mi defensa diré que no tenía ni once años. Eso, y que era una etapa donde reinaban la inseguridad y la falta de conciencia de la importancia de una buena contraseña. Para empezar, Yahoo permitía usar una tan proclive a las catástrofes.

El paso de los años logró que todos asumiéramos que usar esas contraseñas eran como dispararse en el pie a medio plazo. Los servicios web comenzaron a poner requisitos algo mejores (mínimo de ocho caracteres, uso de al menos un número y un símbolo, etc), y también se fueron “popularizando” los gestores de contraseñas capaces de almacenarlas con seguridad y autogenerarlas.

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En esta última época, hay otro paso un poco más allá: **acercarnos a la muerte de las contraseñas buscando fórmulas alternativas igual de seguras o más**. Y en ello estamos. Algunas soluciones y extras de seguridad vistos hasta la fecha:

– **Desbloqueo facial**. Debutó hace unos años y no cuajó: con la cámara frontal del terminal, detectaba un patrón en nuestra cara y se desbloqueaba.

– **Patrón**. Unas líneas trazadas recorriendo ciertos puntos en un orden concreto. Algo más rápido que las contraseñas habituales, sí logró calar. Todavía hoy es un sistema muy usado en Android.

– **Sensor biométrico**. Samsung ya lo tiene en varios de sus dispositivos, y otras marcas también han apostado por ello. En lugar de introducir nuestra contraseña o PIN, sólo deslizar o pulsar ligeramente con nuestra huella dactilar, lo suficientemente exclusiva para tener un nivel de seguridad alto.

– **Identificación por iris**. Aprovechando las cámaras que tienen dispositivos de todo tipo (smartphones, tablets, ordenadores…) es posible reconocer otro patrón único en el cuerpo humano: el iris.

– **Doble paso**. Más que sustituir a la contraseña, está pensado para reforzarla. Tras introducirla, el servicio nos envía un SMS con un código temporal que hemos de introducir también para poder acceder de forma completa.

– **La sustitución completa que plantea Yahoo**. Más reciente, es un nuevo sistema de Yahoo que pretende que cualquier inició de sesión se haga únicamente con el nombre de usuario y el código temporal enviado por SMS. Se salta el paso de la contraseña.

– **Un dispositivo físico, como un pendrive USB**. Otra forma de aumentar la fiabilidad, con un periférico que sólo el usuario sabe que puede utilizar como llave (medio digital medio física) para iniciar sesión en determinados lugares.

– **El ritmo cardíaco**. Otra área en desarrollo que permite reconocer el pulso de cada persona, identificarlo como único, y utilizarlo como otra especie de contraseña. Para ello también hace falta otro dispositivo, como una pulsera con sensor de ritmo cardíaco.

Estas son solo algunas alternativas. De momento, **casi todas necesitan una contraseña tradicional como respaldo** y funcionan más como un puente o atajo que como un sustituto completo, pero el camino para dar un paso más allá se está recorriendo, y **la biometría es protagonista**.

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