A lo largo del día de ayer Pebble presentaba su nuevo smartwatch con pantalla e-ink a color, y pesar de que no tenga un diseño tan atractivo como el resto de smartwatches, supo ganarse en apenas unas horas la simpatía de muchos de lo usuarios y alcanzó los dos millones de dólares en 60 minutos. Eso fue de cara al lanzamiento, puesto que en este momento lleva más de 8 millones de dólares. Si hacemos los cálculos con el precio medio del reloj, se han vendido cerca de 52 mil unidades en menos de 12 horas.

Con estos números, la pregunta que nos tenemos que hacer es por qué Pebble ha vuelto a recurrir al crowdfunding. La respuesta sencilla es que dado los inicios de Pebble como proyecto de Kickstarter sería un bonito guiño repetir con su esperado smartwatch con pantalla en color el mismo proceso que con el primero. Pero lo cierto es que si uno mira las fechas, las intenciones de la compañía de llevar de nuevo su producto al crowdfunding no es un decisión comercial, es una decisión de manejos de tiempos.

Y es que una compañía que alcanza los 15+26 millones en financiación en Serie A por el fondo de Charles River Ventures, entre otros, y con una trayectoria de ventas que pese a centrarse en el nicho no ha sido malas, no tiene necesidad de recurrir al crowdfunding (a costa de tirar el precio del dispositivo cerca de los $40), para poder desarrollar el producto y contar con el aprovisionamiento pertinente para tener el capital suficiente para meterlo en la cadena de producción. Lo más interesante es que precisamente esa financiación inicial, y las que han llegado posteriormente, estaban enfocadas principalmente en aumentar la plantilla y permitir a la compañía escalar lo suficiente para satisfacer la demanda de clientes. Pero no ahora.

Apple Watch a la vuelta de la esquina

La estrategia de Pebble es manejo de tiempos y no de demandaComo decía, creo que el movimiento de Pebble, muy acertado por supuesto, está relacionado con una cuestión de manejo de tiempos. Si nos fijamos, la primera fecha de lanzamiento de este nuevo modelo, se va directamente a mayo, algo que supone que los usuarios lo reciban un mes después de la salida del Apple Watch. Y es que a pesar de que el smartwatch de Apple juegue en una liga diferente al Pebble (tanto por precio como por especificaciones), todos los fabricantes están con cierto recelo respecto a la llegada del dispositivo de la compañía de la manzana.

Con la posición del Pebble en Kickstarter, la compañía se asegura dentro del rango de fechas una buena base de usuarios comprarán el dispositivo incluso sin haberlo mostrado a la prensa y sin la existencia de reviews especializadas que garanticen su viabilidad en términos de producto. Por muy mal que le salga la jugada a la compañía, en menos de un día ya han vendido más de 50 mil smartwatches, una cifra que ya querría más de un gran fabricante. Asegurarse esas ventas por otro canal distinto al crowdfunding que ofrece Kickstarter es imposible.

El problema es que la mayoría de estas ventas están enfocadas a un tipo de cliente muy específico. Para atacar el mercado tendrá que recurrir al resto de canales de distribución tradicionales, en los que el margen por venta es menor para la compañía que en crowdfunding, y con unos tiempos más cerrados al Watch que hará que muchos usuarios se echen para atrás. Al fin y al cabo, Pebble es un producto de nicho, y es muy complicado que alcance estos números en el retail tradicional.

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