Vaya episodio pintoresco que nos está dejando el tema de Taylor Swift y Spotify. Después de que la cantante retirase todo su catálogo del servicio de música en streaming, las declaraciones de Daniel Ek, CEO de Spotify, no se hicieron esperar, para dejar claro lo que supone el servicio para los artistas: "Spotify ha pagado más de dos mil millones de dólares a los sellos, discográficas y sociedades de gestión para su distribución a los compositores y artistas".

Con una dura critica también a la decisión de Swift, el CEO de Spotify ponía de relieve que el servicio es sin duda un complemento perfecto para la venta de discos tradiciones, y cómo el mantener su catálogo en Spotify podría suponerle a la cantante cerca de 6 millones de dólares en ingresos durante el próximo año, en líena con las declaraciones de Jonathan Prince, Dircom de Spotify:

"Nuestros usuarios, tanto gratuitos como de pago, han crecido más de un 50 por ciento en el último año, lo que significa que la tasa de proyección para los artistas de todos los niveles sigue subiendo. Y Taylor acaba sacar un gran disco, por lo que su popularidad ha crecido muchísimo. Pagamos al sello discográfico de Taylor y a su editor aproximadamente medio millón de dólares en el mes antes de que ella quitase su catálogo del servicio, sin que estuviese disponible 1989 en nuestro servicio, algo que haría aumentar su popularidad"

Ahora, cuando parece que ambas partes estaban de acuerdo con retomar las negociaciones de cara a que el catálogo de Swift volviera a Spotify, las declaraciones de Scott Borchetta, CEO de Big Machine -sello de Taylor Swift- han acabado de romper cualquier posibilidad de acuerdo y han puesto en jaque el atractivo del modelo de negocio de Spotify para los artistas, dejando claro que los ingresos de la cantante no eran ni mucho menos cercanos las cifras que manejaba Spotify:

Spotify es una plaga en la industria de la música. Los hechos demuestran que la industria de la música era mucho mejor antes de que Spotify llegase.Es [el pago de Spotify a Swift] el equivalente a menos de 50.000 álbumes vendidos el último año. "Swift gana más de sus videos en Vevo que de tener su música en Spotify."

Con estas declaraciones, Borchetta parece animar a la industria a que salgan de Spotify a favor de otras plataformas como Vevo. Ahora, y teniendo en cuenta que el último álbum de Swift, 1989, ha vendido 1,3 millones durante su primera semana, los usuarios de Spotify ya se pueden ir olvidando de volver a ver a la cantante en sus listas de reproducción.