Parece de película, pero no, es real. Imprimir tu coche puede ser una tarea complicada de asimilar pero que un grupo de entusiastas ha conseguido llevar a cabo con éxito. El proyecto Strati se alzó con el primer premio en el concurso 3D Printed Car Design celebrado hace tan solo unos días y ya se ha convertido en toda una promesa para la industria.

Un vehículo convencional suele tener entre 5.000 y 6.000 piezas, éste solo 49.

No estamos ante el primer vehículo impreso en 3D, pero sí que estamos ante el primer vehículo impreso en 3D que funciona, que se mueve, todo un hito para un proyecto que busca dar un soplo de aire renovado a una industria pesada de mover, como la automotriz. El Strati fue construido en algo más de 4 días, en este tiempo se dedicaron 44 horas a imprimirlo y dos días a montarlo, por lo que es todo un récord si lo comparamos con los vehículos de fabricación artesana, que pueden tardar varias semanas en estar terminados.

La aplicación más apasionante de la impresión 3D doméstica es la fabricación de tus propias piezas de recambios. Imagina que se te rompe la carcasa del retrovisor, la maneta... podrías realizar una copia usando una impresora en 3D y con un coste probablemente mucho más reducido que comprarla nueva en el concesionario. La legislación no se ha posicionado todavía, pero este tipo de coches tendrían muy complicado pasar las actuales pruebas de impacto, de resistencia, homologación...

Como podrás imaginar, no todos los componentes han podido ser impresos en plástico, caso del motor, los neumáticos, suspensiones, frenos... pero el chasis, la carrocería, el interior... sí que han sido impresos. Hablando del propulsor, el Strati lo mueve un motor eléctrico cuya velocidad máxima es de 80 km/h y su autonomía alcanza los 200 kilómetros. No tenemos más detalles de la configuración mecánica, pero sí que está en la línea del mercado, aunque aquí estamos hablando de un vehículo más espartano y más parecido a un buggy.

Strati

La evolución, o mejor dicho, revolución, radica en la posibilidad de imprimir un coche eléctrico totalmente funcional, poder hacerlo por un coste muy inferior aunque su calidad sea también muy inferior. Es perfecto para los apasionados del motor más tecnológico, que quieran y puedan imprimir sus propios coches, o incluso animarse a diseñar sus propios coches. El abanico de posibilidades es terriblemente grande.

Desconocemos el coste real de Strati, pero hay medios que informan que el coste de los materiales plásticos, el tiempo de impresión, el montaje y las piezas que han tenido que ser compradas, como lo relacionado con el apartado mecánico, suspensiones, frenos, llantas... ha ascendido hasta los 16.000 euros. ¿Caro o barato? No es posible calificarlo porque no hay un modelo similar en el mercado, pero es una alternativa interesante y un avance que puede proporcionarnos muchas ventajas en los próximos años.