En 2006, Nike hizo su primera incursión en el mundo de los wearables cuando aún nadie usaba esa palabra para referirse a ellos. Fue con el sensor Nike+ para zapatillas de su marca que se conectaba con los iPod. Con el paso de los años fueron evolucionando esta integración, llevándola también a iOS, y en 2012 lanzaron la primera FuelBand, renovada posteriormente. Pero en abril, Nike decidió descontinuar este producto. Y aquí empieza la relación: en julio, algunos ingenieros clave de la FuelBand se marcharon a Apple para trabajar en el Apple Watch. De este recorrido y este salto a Apple, que ha tenido una muy buena relación históricamente con Nike, ha nacido un proyecto conjunto de las dos marcas para crear nuevos wearables, como informa The Guardian.

El CEO de Nike, Mark Parker, ha hablado de estos esfuerzos conjuntos:

"Tecnológicamente, podemos hacer cosas juntos que no podríamos hacer por separado. [...] Es parte de nuestro plan, expandir las fronteras digitales en términos de wearables y pasar de 25 millones de usuarios de Nike+ a cientos de millones".

Actualmente, Nike mantiene en las tiendas la FuelBand SE, así como el Nike Sportwatch GPS, más pensado para el público que realiza actividad física de forma intensa que para algo más casual como es el caso de FuelBand. El Apple Watch también incluye integración con Nike+, y precisamente es lo que está en la estrategia de Nike: convertir a su servicio en el líder de su sector, copado por alternativas como Adidas miCoach, Runtastic, Runkeeper, Endomondo, Fitbit en cierta medida, Jawbone en otra cierta medida, etc. Parker dijo que el futuro hardware que lance la compañía fruto de esta relación será más integrado, más elegante y más funcional.