Aprender a conducir no es algo sencillo, requiere tiempo, paciencia y mucha concentración, pero también se necesita de buenos instructores capaces de enseñar correctamente a conducir por encima de la necesidad de aprobar un examen. Un factor determinante son las horas de prácticas, de conducción, y por ello, muchas autoescuelas tienen en sus instalaciones simuladores para facilitar esta tarea, para eliminar los primeros miedos a salir a la carretera y a evitar que florezcan ciertos vicios. Pero la realidad aumentada podría modernizar esta labor.

En la actualidad muchas autoescuelas cuentan con programas informáticos capaces de simular la conducción, como si de un videojuego se tratara, pero la inmersión nunca es total. Oculus Rift puede solucionar esta parte y si bien no podría ser un sustituto del coche, sí que podría sustituir algunas clases prácticas.

¿Por qué puede ser interesante usar un simulador?

El vídeo deja muy claro que el nivel de inmersión en el coche es muy elevado y con mucho detalle. La tecnología es un actor fundamental en muchas tareas relacionadas con la conducción, ya no nos preocupamos por la falta de tracción, por el derrapaje, incluso por aparcar correctamente, si mantenemos la distancia de seguridad con el vehículo que nos precede y así, un largo etcétera. ¿Por qué no aprender a conducir empleando un simulador? Al menos de forma combinada con la conducción en la realidad. De esa manera se facilitaría bastante que los primeros pasos de un conductor que está en fase de aprendizaje se realizara en un entorno seguro.

Reinventarse o morir, las autoescuelas deben modernizarse.

Hemos visto cómo Oculus Rift se usa en multitud de exposiciones, experiencias de marketing con público en salas de cine por ejemplo, y las posibilidades que nos puede brindar de cara a mejorar la conducción de aquellos conductores con miedos o manías son muy elevadas. Recordemos que el ejército noruego lo está comenzando a emplear para conducir sus tanques, algo que demuestra la alta versatilidad de este dispositivo.

La realidad aumentada se usa mucho en el campo militar y los simuladores ya están muy integrados dentro del programa de aprendizaje para conducir, muchas autoescuelas ya tienen simuladores informáticos. La combinación de estos dos campos puede revolucionar la tarea de aprender a conducir y los centros educativos van a tener que amoldarse a esto, la primera en ofrecerlo puede que inicie una verdadera revolución.

Imagina acudir a una autoescuela, sentarte delante de un ordenador, ponerte las gafas de realidad virtual y comenzar a aprender a conducir. Cuando consideres que estás preparado para salir a la carretera, o cuando el profesor así lo estime, comienzas a manejar un coche, pero sin miedos, o al menos con más tranquilidad, sabiendo cómo cambiar de marchas, el tacto del embrague, la dirección, acostumbrarse a ver por los retrovisores... Son muchos los aspectos en los que este tipo de tecnología puede influir y ayudar a mejorar, pero ojo, no con el objetivo de sustituir las clases prácticas, sino para reducir el número que es necesario dar para poder aprender a conducir.