Durante la primera jornada de la E3 2014 hemos tenido la oportunidad de probar Rainbow Six Siege, el nuevo título multijugador de Ubisoft que devuelve a la franquicia a sus orígenes y donde la táctica de la que hacia gala la primera entrega de 1998, que fue desvirtuándose a lo largo de las sucesivas entregas, es uno de los elementos principales. Con Siege, parece que Ubisoft quiere volver a poner a Rainbow Six en el panorama más representativo de los shooters multijugador para convertirlo en un auténtico superventas, y tiene todos motivos para hacerlo.

El esquema es simple: policías y secuestradores cara a cara en un mapa de reducidas dimensiones donde la la tarea de los primeros es rescatar al rehén y la de los segundos evitarlo a toda costa, en una partida de corta duración en equipos de 5vs5 donde la ejecución y la táctica son vitales para un equipo y otro:

Lo cierto es que Rainbow Six Siege tiene todos los elementos necesarios para ser el juego perfecto en multijugador: la dependencia del jugador de su equipo, partidas muy rápidas y frenéticas que no permiten perder ni un segundo de vista la pantalla y una amplia variedad de mapas, elementos que recuerdan irremediablemente a los mejores tiempos de Counter-Strike, pero con una calidad gráfica que deslumbra.

Y lo más importante: una gran variedad elementos del mapa que pueden destruirse y que realmente forman parte del juego, puesto que analizados y bien ejecutados permiten una ventaja competitiva a la hora de defender o atacar. En Rainbow Six Siege la posibilidad de destruir puertas, paredes o incluso el suelo puede resultar en ganar o perder la partida, por eso que la técnica es fundamental a la hora de abrir una brecha. Lo mismo con los disparos, por primera vez, un juego de este tipo plantea la diferencia entre los distintos tipos de materiales de construcción a la hora de disparar a través de ellos, por lo que también se convierte en un elemento fundamental.

El equipo y la táctica son los elementos más importantes de Rainbow Six Siege
A los largo de las diferentes partidas que tuvimos la oportunidad de jugar, pudimos experimentar en las dos variantes del juego como afectan las trampas, barreras, explosivos o un simple agujero en la pared al juego, y lo cierto es que en Rainbow Six Siege cualquier cosa puede matarte si no está bien planificado y estudiado.

Se han perdido los mapas de planificación de la primera versión, al menos en la demo que nosotros hemos probado, pero en cambio tenemos pequeñas microcámaras par planificar el asalto y varios drones aéreos y terrestres para tener un visión completa de la situación. En la otra parte, tendremos la posibilidad de añadir trampas, barreras, explosivos y barricadas a nuestro antojo para evitar que la policía entre y siempre estará la posibilidad de mover al rehén de sitio para retrasar un potencial rescate; como vemos, bastante cercano a la vida real.

En definitiva, un juego donde la táctica y el equipo son más importantes que nunca, con partidas muy rápidas que aseguran un acción frenética en las todo está estudiado al milímetro. Por fin parece que hay un verdadero heredero para la sublime edición de 1998, y eso que solo hemos visto una pequeñísima porción de lo que llegará a la versión definitiva, pero a un servidor ya se lo han ganado.