Si has leído Dune, de Frank Herbert, tal vez esta idea te resulte familiar. Los cazavientos de los Fremen se utilizaban para atrapar la humedad del aire para convertirla en agua. Desconozco si los creadores de este proyecto han leído el famoso libro, pero la idea del Warkawater es la misma.

Las torres se componen de cinco o seis módulos fácilmente montables
El proyecto que están llevando a cabo el diseñador italiano Arturo Vittori y el arquitecto suizo Andreas Vogler, del estudio Architecture and Vision, se basa en una estructura de bambú fácilmente ensamblable que no requiere la ayuda de maquinaria. En su interior cuenta con un tejido transpirable basado en el nylon capaz de recoger la humedad del aire y que permitirá recolectar entre veinte y treinta litros de agua en una sola noche. Suficiente para abastecer a una familia de siete miembros.

El diseño recuerda a los árboles autóctonos del país, los warka, ya que son vitales para la comunidad. Alrededor de ellos los pueblos y las familias hacen su vida diaria, allí se reúnen y conversan y transmiten conocimientos de generación en generación. Sin embargo estos grandes pilares, tanto sociales como naturales, están desapareciendo.

Uno de los principales motivos por los que el tercer mundo se mantiene por debajo del umbral del desarrollo es la falta de agua potable. Sin el líquido elemento, ya puedes llevar internet, que no habrá gente para conectarse. Es por eso que este proyecto es vital para Etiopía, donde una torre recolectora de agua costaría menos de 550$ (400 euros aprox.) y un pozo con bomba extractora 14,000$ (más de 10.000 euros). Ya no hay excusa para que estas comunidades puedan desarrollarse. Tener agua potable, a partir de ahora, será más sencillo y los niños, que son los encargados de ir a por agua, podrán estudiar y jugar, que es lo que deben hacer.