Hace tiempo que pienso que Windows 8 es un sistema operativo que amas o que odias; el cambio de paradigma que Microsoft introdujo en este sistema operativo ha sido muy abrupto para una buena parte de los usuarios y este hecho se ha traducido en una implantación lenta. De hecho, en un contexto en el que Windows 7 sigue siendo el sistema operativo más utilizado, Microsoft ha anunciado hoy que se han vendido ya más de 200 millones de licencias de Windows 8 desde su lanzamiento.

La implantación de Windows 8 sigue avanzando muy lenta, 200 millones de licencias desde su lanzamiento.

¿200 millones de licencias de Windows 8 es un buen dato? Si tenemos en cuenta que Windows 8 lleva 15 meses en el mercado y, además, Microsoft lanzó en octubre una gran actualización para mejorar el sistema operativo; creo que no es descabellado pensar que la adopción de Windows 8 avanza muy lentamente. De hecho, para que nos hagamos una idea de la lenta tasa de implantación de Windows 8, su antecesor, Windows 7, necesitó solamente 12 meses para vender 240 millones de licencias. Sí que es cierto que en los últimos 6 meses, Windows 8 ha duplicado el número de licencias vendidas (de 100 a 200 millones) pero creo que Microsoft se está encontrando con un buen escollo en lo que se refiere a la adopción de su gran apuesta.

Si atendemos a los datos de StatCounter o de W3School, Windows 7 tiene una cuota de mercado casi 4 veces superior a la de Windows 8 y aunque es cierto que está creciendo, su ritmo de adopción no implica una caída en la adopción de Windows 7. Aunque el fin de soporte de XP se acerque, dudo mucho que el fin de Windows XP vaya a disparar la adopción de Windows 8, sí que aumentará la cuota de mercado pero creo que también aumentará la de Windows 7 en mayor medida.

Windows 8 avanza lentamente: 200 millones de licencias desde su lanzamiento
Fuente: StatCounter

El fin de soporte de XP no disparará la implantación de Windows 8, quizás haga aumentar más la de Windows 7.

¿Y qué es lo que está fallando en Windows 8? Windows 8 parece estar convirtiéndose en el viejo fantasma de Windows Vista, un producto que no convenció a los usuarios y que terminó convirtiéndose en una plataforma de la que los usuarios huyeron para quedarse en XP hasta que llegó Windows 7.

Afortunadamente para Microsoft, Windows 8 no es tan malo; simplemente es distinto y esta ruptura con lo "habitual" sí que se ha convertido en un problema mal gestionado. Windows 8 se ha concebido como un sistema polivalente para PCs, dispositivos convertibles y tablets; una polivalencia que ha potenciado el interfaz Modern y que ahora Windows quiere limar un poco potenciando el mundo desktop con la actualización que se espera en abril.

La falta de aplicaciones adaptadas a este nuevo interfaz también se ha convertido en un lastre para Windows 8, Firefox aún no ha presentado su versión Metro y no es la única aplicación que el salto de sistema operativo le ha quedado como algo totalmente transparente (lo cual puede ser un problema cuando nos pasamos a dispositivos táctiles). Los requisitos técnicos, en mi opinión, también son problema a tener en cuenta; las necesidades de espacio en disco y memoria RAM de Windows 8 no lo hacen un candidato idóneo como sustituto de XP sin tener que cambiar el PC. No es posible saltar de Windows XP a Windows 8 con un equipo que tenga varios años salvo que invirtamos en ampliaciones de hardware o decidamos cambiar de PC y, claro está, no siempre contamos con presupuesto para ello (y si se venden menos PCs con Windows 8 ya instalado, esto también impacta en el volumen de licencias vendidas).

Quizás, con la actualización que se espera para el mes de abril, Windows 8 pueda satisfacer de una vez a todos los usuarios; recuperar a esa base de usuarios tradicionales de PC que siguen sin convencerse del salto al nuevo paradigma que presenta el interfaz Modern y que ven ahí un entorno demasiado orientado a tablets y muy alejado del mundo del escritorio tradicional, el ratón y el teclado.