Con la compra de Nest, Google parece tener grandes planes para la compañía comandada por Tony Fadell. No solo la dejarán intacta y permitirán que opere de forma independiente (como sucedió en su momento con YouTube), también crearán ¡finalmente! un grupo dentro de la empresa que se encargará únicamente de crear dispositivos de hardware que hagan sentido dentro de los intereses y el ADN de la compañía. Y serán los integrantes de Nest quienes dirigirán esta nueva división.

Si Google tiene un talón de aquiles ha sido siempre el hardware. A lo largo de los años prácticamente todas las iniciativas que no son de software iniciadas por la empresa han tenido resultados mediocres o simplemente fallidos. Desde el estrepitoso fallo de la marca Nexus que jamás logró captar porcentajes de mercado interesantes dentro del ecosistema Android (eso ahora le corresponde a Samsung), productos mal hechos como el Nexus Q, iniciativas que no terminan de cuajar como el proyecto de coches autónomos, hasta los infames Google Glass.

La adquisición de Nest por parte de Google parece tener su interés central en Tony Fadell quien trabajó en Apple, es uno de los grandes responsables del diseño del iPod y sobre todo el click wheel la interfaz de control del dispositivo que terminó siendo revolucionaria. Fadell también es uno de los integrantes iniciales del equipo de desarrollo del iPhone y gran responsable de atraer a un grupo de personas sumamente talentosas al equipo de Nest.

Si Google necesita algo para darle la vuelta a su negocio de hardware es, definitivamente, alguien como Fadell. Pero si es inteligente y entiende que el éxito de una empresa no solo está en lo que construye, también en todo aquello que dejas de hacer, Fadell debería tomar como primera gran decisión el matar el proyecto de Google Glass.

La tecnología no debería sentirse como tecnología

Buen diseño es la menor cantidad de diseño posible, el buen diseño es discreto, el buen diseño es estético, el buen diseño tiene un valor anacrónicamente duradero. Leyes escritas por Dieter Rams a finales de los 70s que poco a poco empiezan a implantarse de forma firme en la gran mayoría del diseño de la tecnología actual.

Los gadgets, smartphones, tablets, televisores e inclusive interfaces gráficas son cada vez más invisibles. Los bordes de los teléfonos cada vez son más delgados, las formas de los portátiles son cada vez más simples, las pantallas se hacen más grandes y el producto en si mismo empieza a pasar a segundo plano, dándole la máxima importancia a lo que puedes hacer con él.

Si el producto tiene una pantalla táctil, es lo que está "al frente", lo que más ves, el diseño del aparato es casi imperceptible, especialmente en los últimos modelos de smartphones. Lo mismo sucede con las TVs de última generación que tiene bordes mínimos en que prácticamente ya no hay espacio ni para la marca. Las interfaces empiezan a ser invisibles, Google Now y Siri son dos ejemplos perfectos de ello.

Google Glass es lo contrario a todo esto. Es un aparato grande, físico, un tanto feo, un tanto extraño, que se monta en la cara de las personas con la excusa de darles acceso a información sin tener que interactuar con un dispositivo en sus manos. Pero es tan raro que llega a ser socialmente extraño, no solo por como se ve, sino por cómo hace ver a la persona tanto por el hecho de tener "algo raro" montado en la cara como por el hecho que parecen un poco bizcos cuando por milésimas de segundo dejan de mirarte a ti y miran un poquito a un lado, porque están leyendo notificaciones en la mini-pantalla del dispositivo.

Fadell y la escuela del less is more

Nest

Fadell viene de la escuela de la simplificación absoluta de los objetos para dar paso a lo importante. La interfaz del iPod es un buen ejemplo pero su trabajo con Nest ha llevado la filosofía a su mayor expresión. ¿Cómo encaja dentro de una empresa como Google donde constantemente se comercializan dispositivos, servicios y ofertas que en algunos casos parecen más experimentos que productos terminados?

Fadell debería tomar una determinación similar a la que en su momento tomó Steve Jobs cuando volvió en 1997 con el desorden en la línea de productos de Apple: aprender a decir que no a la gran mayoría de propuestas, ideas, a la mayoría de "experimentos públicos" para así enfocarse en una gama pequeña, alineada al ADN de la Google que no solamente sean comercialmente viables, sino que sean realmente innovadores, que duren a lo largo del tiempo y que generen ingresos importantes para la compañía.

¿Es Google Glass un juguete caro que sirve para algo más que presumirlas en fotos de avatar?

Robert Scoble

Google Glass parece estar destinado a ser el próximo Segway

¿Es Google Glass algo más que un juguete caro usado por unos cuantos miles que se sienten privilegiados porque Google les permitió pagar 1.500 dólares para poder usarlas? Es una pregunta difícil de contestar porque no terminamos de encontrarle una utilidad real a estos.

Por momentos parecen ser dispositivos caros para que personas con ganas de presumir se las pongan en sus fotos de avatar, pero no son dispositivos que solucionen problemas reales o que sean insertados a la sociedad de manera exitosa tal y como sucedió como la telefonía móvil. Google Glass parece estar destinado a ser el siguiente Segway. Productos que en papel parecen buena idea pero que una vez probados en el mundo real no contribuyen a mejorar nuestras vidas del todo.

¿Interfaces gráficas a nivel retina? Algo que tengamos acompañándonos siempre en nuestro campo de visión es el futuro sin duda alguna. Pero necesitamos que alguien lo haga de forma invisible, de forma que no sea un obstáculo social o que no sea un dispositivo aparatoso que tenemos que montarnos en la cara. El futuro que están diseñando personas como Tony Fadell es aquel que la tecnólogía es invisible. Es un futuro donde las Google Glass, tal y como se han diseñado, simplemente no tienen cabida.