Existen dos fabricantes que han comprendido la importancia de crear una red de cargadores propia para la promoción de sus vehículos eléctricos, una ha sido Nissan y la otra Tesla. El caso del fabricante estadounidense es para estudiarlo en muchas escuelas de negocios y es que su red ha sido la causante de que las ventas de sus modelos eléctricos sean tan elevadas.

Lo primero de todo es que su sistema no es universal, tan solo sirve para los modelos que tiene Tesla en el mercado, el Roadster y el Model S. Pero sobre todo la red de supercargadores de Tesla está enfocada al Model S. Un vehículo con una autonomía de 400 a 500 kilómetros con una sola carga que es capaz de recargarse en media hora usando estas instalaciones es una garantía de éxito. Y aquí da igual el precio del vehículo.

Recientemente Tesla consiguió crear una red de supercargadores que conectó las dos costas de Estados Unidos por lo que es posible cruzar el país con un coche eléctrico sin tardar más que con uno convencional. Además, Tesla ya ha colocado, al menos, un Model S en cada Estado norteamericano, todo un reto para un fabricante local californiano que creyó que vender una berlina por 70.000 dólares y que fuera eléctrica era posible.

Pero recordemos que ha sido posible porque a los clientes se les ha ofrecido una red de recarga para que tengan la tranquilidad necesaria. Para que no sufran el problema que tenemos en Europa con el coche eléctrico.

La diferencia de modelo entre Europa y Estados Unidos

tesla

El caso de Tesla es muy llamativo pero en Europa tenemos uno similar: Nissan. Fabricantes de vehículos eléctricos hay muchos: Renault, Mitsubishi, Citroen, Peugeot, BMW... Pero ninguno como Nissan ha comprendido que crear una red de carga propia es el impulso que necesitan los compradores de un coche eléctrico para decantarse por un fabricante u otro.

Por ejemplo, en Madrid, los puntos de recarga colocados por el ayuntamiento están en un estado lamentable y tan solo funcionan unos pocos en toda la ciudad. Esto genera intranquilidad para este tipo de conductores por lo que cuando una marca les dice: "no os preocupéis, yo me encargo", consiguen ofrecer la confianza necesaria para potenciar este tipo de movilidad.

En Europa no se está apostando realmente por el coche eléctrico.

Nissan apostó por el vehículo eléctrico de una manera diferente a Tesla, ofreciendo un automóvil compacto, asequible pero con una autonomía reducida, de menos de 200 kilómetros. Por ello Nissan ya ha instalado por toda Europa 1.000 cargadores rápidos, que permiten cargar la batería en 30 minutos hasta alcanzar el 80%.

Al igual que Tesla, Nissan usa un conector que no es el estándar, CHAdeMO, y por ello la red de carga de Nissan solo vale para los vehículos de Nissan. El resto de fabricantes están en estado de stand-by y parece que solo han sacado sus vehículos eléctricos por poder justificar en su enrome catálogo que ellos también tienen un coche eléctrico y que son ecológicos. Pero no, hay que invertir, y mucho.

En este apartado entramos en el peso que deben tener las administraciones en el impulso al vehículo eléctrico. En muchos países existen generosas ayudas para su compra, descuentos de hasta 6.000 euros, e incentivos fiscales como la eliminación del impuesto de matriculación, impuesto de circulación bonificado y en algunas localidades se ofrece el aparcamiento gratuito para vehículos eléctricos. El turno es de los fabricantes, si deciden seguir el ejemplo de Nissan y Tesla veremos como los próximos años vivimos un auténtico boom, sino, el vehículo eléctrico podemos darlo por muerto y debemos pensar en soluciones híbridas enchufables para nuestros coches.

La jutificación de que el trayecto medio es de 50 kilómetros no sirve al usuario que está acostumbrado a no pensar en la autonomía de su coche más allá de ir a la gasolinera. Tener miedo a realizar alguna variación en ese trayecto diario supone un problema que los usuarios no debemos soportar, deben ser los fabricantes los que nos den la solución, y en Europa solo ha comprendido esto Nissan, el resto no.