"Así es imposible seguir. Nos lo jugamos todo a la baza de los influencers y nos ha salido mal, qué le vamos a hacer", nos ha explicado Joseph Brugal, presidente de Brugal & Co. "Al principio era divertido, no nos mencionaba ni la familia en Twitter. Luego fichamos a uno que decía que era emprendedor y tenía 40.000 followers, y las menciones subieron como la espuma. Corría el ron (Brugal, claro) en las oficinas, y pensábamos que nuestra adaptación a la era digital fue un éxito."

Todo eran risas cuando subieron las menciones en Twitter, ahora no se ríe nadieLas palabras de Joseph están llenas de nostalgia de los buenos tiempos, de cuando el lema de la empresa era "no te preocupes por el dinero". Esa era la consigna a la hora de fichar influencers que tuiteasen mencionando a @RonBrugal_ES. Además del habitual pago por tweet, se les regalaba smartphones, ordenadores portátiles, e incluso uno fue premiado con un Mercedes por alcanzar la friolera de tres retuits. La primera voz discordante en Ron Brugal fue Carlos Muela, subdirector de marketing para España y Latinoamérica. Decía que aquella apuesta era pan para hoy y hambre para mañana. A la primera queja, Joseph le respondió con un "no me jodas Carlos, he ido a un curso de Social Media y me han dicho que esto es cojonudo para obtener impactos". A la segunda queja fue cesado de su cargo.

Ron Brugal - Ron Brugal - Ron Brugal - Ron Brugal

Ahora Joseph se arrepiente y todavía no se explica qué ha podido pasar. "Yo tampoco, no te jode", le respondió hace unas horas Carlos vía Twitter. Según Joseph, el remanente de Ron Brugal era más que suficiente para comenzar una agresiva campaña en las redes sociales, y así es como pasó de llamarlo "el Twister" a "Twitter". Luego se familiarizó con las profundidades de esta plataforma, y durante dos veces treinta días acudió con regularidad a todo tipo de eventos y blogtrips para relacionarse con la gente adecuada, como canaperos y expertos en cualquier cosa, desde telefonía móvil hasta bricolaje, pasando por SEO, desarrollo web, fotografía o moda femenina. "Sacabas una botella de Brugal gratis y los tíos eran como polillas, quizá tendría que haber sido más selectivo".

Brugal señala el camino para otras marcas con similar estrategiaAhora es tarde para lamentos. Los influencers se le han subido a la chepa y han evolucionado. Los muy vampiros, acostumbrados a alimentarse a base de pequeños obsequios y cantidades que daban para un par de caprichos, se han convertido en vampiros maduros que, tras probar el sabor del arrobismo como medio de vida, necesitan para saciar su sed de emolumentos mucho mayores. Han puesto sus ojos en los tuits por cifras de cuatro ceros, que se adecúan más a la imagen que quieren dar de cara a la galería.

"Ya nos costaba mantener el ritmo anterior. Luego empezamos con los impagos a nuestros propios empleados, y la decisión que nadie quería tomar ha acabado siendo imposible de seguir sorteando. 125 años después de que mi tatarabuelo Gareth Brugal la fundara, Ron Brugal cierra sus puertas". Tras estas sinceras declaraciones, Joseph no se ha mordido la lengua: "quienes han seguido un camino similar al nuestro, ya saben a qué están abocados. Que no digan que no les avisamos. Las menciones en Twitter no dan de comer a nadie". Así de duro se ha mostrado Joseph con estas prácticas, que tan buenas perspectivas le daban a la compañía del "tú eres el origen" y le ha acabado estallando en la cara.