Conocer la biografía de Alan Turing supone adentrarse en la historia personal de un genio caído en desgracia por culpa de las aberrantes ideas de la época en la que vivió. Su brillante trabajo como matemático en los campos de la inteligencia artificial, la criptografía, la computación o incluso la biología no fueron excusa para que en 1952, el británico fuera condenado por ser homosexual.

61 años después, la realeza británica se ha dignado en conceder su particular indulto a Alan Turing. Un perdón real que llega tarde y mal, tras la conmemoración en 2012 del centenario del considerado por muchos como "padre de la informática".

El héroe condenado por las aberrantes ideas de la época

De nada sirvió el impresionante legado de Alan Turing para evitar su condena en la década de los cincuenta. Su excelso trabajo se centró en disciplinas tan variadas como la computación, la inteligencia artificial o la lógica.

Quizás su contribución más destacada y reconocida fue su inestimable ayuda para romper la máquina Enigma. Sin duda, este paso fue clave para que las fuerzas aliadas ganaran la II Guerra Mundial al descifrar el equipo de codificación creado por la Alemania nazi. La batalla criptográfica encubierta, desarrollada de manera simultánea a la lucha en las trincheras, fue decisiva para el desenlace de la guerra.

Alan Turing
Rober Malmgren(Wikimedia)

La ayuda de Alan Turing, con su original aportación sobre lógica matemática, no evitó que su suerte fuera parecida a la que vivieron miles de homosexuales bajo el Holocausto dirigido por Adolf Hitler. Diez años antes de ser condenado por su orientación sexual, Turing influyó de manera decisiva en la construcción de la Bomba, la máquina descifradora.

Turing, el padre de la computación

El desarrollo de la conocida como máquina de Turing sirvió como arranque de la informática moderna. Este dispositivo, que destaca por su simplicidad, manipula símbolos sobre una tira de cinta, de acuerdo a unas reglas establecidas. Su sencillez nos ayuda a entender y simular la lógica de cualquier algoritmo computacional, y sin duda, sirve como modelo para entender las funciones de cualquier CPU.

Su trabajo pionero marcó un punto de inflexión en la historia de la tecnologíaOtras destacables contribuciones de Alan Turing a la ciencia y la tecnología modernas estuvieron relacionados con los campos de la inteligencia artificial, la lógica y la biología. En el primer área, resulta reseñable especialmente el test de Turing, adaptado hoy en día para saber si una máquina es suficientemente inteligente o no. Hasta el momento, no ha habido avance en la robótica que haya conseguido superarlo.

Como curiosidad, sus ideas sobre biología se centran especialmente en un artículo en el que se atrevió a plantear las primeras hipótesis sobre las bases químicas de la morfogénesis. Sus ideas son hoy discutidas y, como curiosidad, mencionar que este trabajo fue dado a conocer el mismo año de su condena.

La condena injusta cuyo perdón llega tarde

Hace solo unas horas, la Casa Real británica emitía un comunicado en el que concedía el indulto al genial matemático. Un perdón que, en mi opinión, llega tarde y es injusto. A pesar de sus brillantes contribuciones ya citadas, Alan Turing fue condenado en 1952 por su orientación sexual. ¿Su castigo? Ser sometido a la castración química. El británico fallecería con solo 41 años en circunstancias extrañas (aunque la hipótesis más apoyada explica que se suicidó con cianuro).

Turing fue condenado a la castración química por su orientación sexualSu caso, por desgracia, no fue el único. Durante aquella época, fueron miles los homosexuales que corrieron la misma suerte que Alan Turing. Y aunque el indulto real es importante, lo cierto es que me hubiera gustado que no fuera una concesión, sino más bien, una petición pública de perdón por parte de la monarquía británica. La condena al ostracismo al que fue sometido uno de los más brillantes ciudadanos de Reino Unido fue solo el reflejo de una sociedad en la que los valores fundamentales se regían por normas sencillamente aberrantes.

El perdón político a Alan Turing, sin embargo, vino de la mano del gobierno de Gordon Brown en 2009. El primer ministro británico calificaba de "héroe de guerra" a Turing, pidiendo disculpas por los actos cometidos contra él. La confirmación de aquel indulto viene de la mano de Isabel II en plenas fiestas navideñas.

¿Debemos celebrar el perdón real a Alan Turing? En mi opinión, no. A pesar de que el indulto fue solicitado por científicos de la talla de Stephen Hawking, la decisión británica no podría regodearse más en la hipocresía. Lo expresa mejor Richard Dawkins, el famoso zoólogo y divulgador científico:

61 años después de su condena, son miles de ciudadanos los que sufren los mismos ataques a los derechos humanos que Alan Turing sufrió en su día. Y como bien dice Dawkins, la concesión del perdón no hace sino reafirmar una idea demasiado hipócrita: "Turing hizo algo mal previamente". Y es que la moralina británica, reflejada precisamente en la decisión del perdón, no hace sino apoyar una de las grandes citas célebres del genio: «science is a differential equation, religion is a boundary condition».

Dínamo

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