Hace unos años tuve la ocasión de trabajar en un laboratorio en un proyecto relacionado con Pseudomonas aeruginosa, considerada como una de las bacterias resistentes a antibióticos más peligrosas y fascinantes del mundo de la microbiología.

Su extraño color verde se debe a varios productos de su metabolismo, conocidos como piocianina y fluoresceína, que no son más que pigmentos con los que podemos identificar a esta especie en una placa de cultivo. Y su interesante bioquímica no solo es responsable de su coloración, sino también de su especial resistencia a cualquier tratamiento con antibióticos.

Como os contamos en un post anterior en ALT1040 sobre tópicos científicos, había una buena parte de la sociedad que pensaba que los antibióticos podían servir para curar la gripe. Esta popular creencia es falsa. Los antibióticos solo sirven para curar las infecciones provocadas por bacterias, no por virus (y en el caso de la gripe, el agente causal es un virus, no una bacteria).Sobreutilización de antibióticos podría explicar estas resistencias microbianas

El uso indiscriminado de antibióticos durante décadas ha provocado en parte la aparición de muchos microbios resistentes. Entre otros, podemos citar a nuestra verdosa Pseudomonas aeruginosa, pero también a otras especies realmente interesantes, como Staphylococcus aureus. A diario, son muchos los científicos que tratan de entender los mecanismos moleculares que utilizan estas bacterias resistentes a antibióticos. Sin embargo, su estudio aún es complejo.

Sin embargo, a día de hoy los científicos temen a estas bacterias resistentes a antibióticos, que ya son consideradas como la gran amenaza global para la salud en pleno siglo XXI. Y es que cada vez es más frecuente que los profesionales médicos sean incapaces de tratar las infecciones provocadas por algunos de estos supermicroorganismos.

Superbacterias, tan peligrosas como el terrorismo

Según reciente informe sobre este tipo de microbios, solo en Estados Unidos la amenaza de las bacterias resistentes a antibióticos ha pasado de ser una mera utopía a una terrible realidad. Y es que anualmente solo en este país, más de 2 millones de personas son infectadas al año por este tipo de microbios, y debido a sus características, 23.000 pacientes mueren como resultado de estas enfermedades no tratables.

Esta amenaza, sin embargo, no se restringe únicamente a Estados Unidos. Hace solo unas semanas, en declaraciones a la revista Nature, la ministra de Sanidad de Reino Unido calificaba a las bacterias resistentes a antibióticos como un peligro similar al terrorismo. No existen tratamientos a día de hoy contra estas superbacterias

Y es que la aparición de este tipo de microbios está generando numerosos quebraderos de cabeza a las autoridades. ¿Cómo podemos combatir estas infecciones? ¿Existe alguna estrategia terapéutica que podamos abordar a día de hoy?

Aunque a día de hoy una de las opciones de tratamiento más interesantes, como serían los bacteriófagos, está en fase de estudio, la alarma creada en torno a las bacterias resistentes a antibióticos debería hacernos reflexionar sobre la importancia de la salud pública.

¿Serán estos microbios la auténtica alerta sanitaria de los próximos años? ¿Podrá la investigación hallar lo antes posible una cura contra este tipo de infecciones? Demasiadas preguntas para un tema aún en fase de investigación, y que debería crear conciencia en toda la sociedad. El peligro sigue ahí afuera.