Paciente afectado por malaria

Gates Foundation (Flickr)

Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos, junto a la compañía biotecnológica Sanaria, han anunciado el éxito de los ensayos clínicos en fase I de la nueva vacuna contra la malaria. Un éxito al que aún le quedan años para afianzarse y poder ser utilizado en la práctica clínica, pero que demuestra una vez más la importancia de la investigación básica.

La malaria supone un importante problema en el ámbito de la sanidad, ya que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se trata de una enfermedad bastante común y con una tasa de mortalidad realmente elevada. Hoy en ALT1040 os desvelamos las claves más importantes sobre esta nueva vacuna contra la malaria: cómo se ha conseguido y los retos que tiene todavía por delante.

¿Es peligrosa la malaria?

La malaria, según los informes de la propia OMS, es una enfermedad que afecta de forma endémica a más de 100 países. Anualmente, más de 500 millones de personas sufren malaria aguda, que provoca alrededor de un millón de muertes al año. Este mal se ceba sobre todo con el África subsahariana, ya que el 90% de las defunciones por malaria ocurren en esta región del planeta.

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Pero la malaria sobre todo es cosa de niños. Diariamente, más de 3000 niños mueren por esta enfermedad prevenible y curable. Los tratamientos médicos se basan fundamentalmente en la terapia con un fármaco conocido como cloroquina. En algunos casos, sin embargo, aparecen resistencias a estos tratamientos, en cuyo caso se opta por administrar otros medicamentos como quinidina o la combinación de quinina y otros fármacos, además de otras opciones disponibles.

¿Cómo se transmite la malaria?

La causa de la malaria se encuentra en un parásito, denominado Plasmodium falciparum. Este se transmite entre humanos por la picadura de un mosquito infectado del género Anopheles. Entender la distribución de este último, así como su biología, podría ayudarnos a conseguir herramientas preventivas contra esta enfermedad. Este precisamente ha sido el caso de la nueva vacuna contra la malaria.

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Una vez que se produce la picadura del mosquito, los parásitos migran desde el torrente sanguíneo hacia el hígado. Allí tiene lugar el proceso de maduración, convirtiéndose en merozoítos. Una vez que termina esta fase, vuelven al torrente sanguíneo y consiguen infectar a los glóbulos rojos. Dentro de ellos se multiplican, y entre 48 y 72 horas después, consiguen romper la propia célula sanguínea, infectando nuevos glóbulos rojos.

La malaria, además de por la propia picadura del mosquito Anopheles, también puede transmitirse de madres embarazadas al feto, y por transfusión sanguínea. En cualquier caso, los síntomas aparecen entre 10 días y 4 semanas después de que se produzca la infección, aunque en algunos casos se puede retrasar casi un año.

¿En qué consiste la nueva vacuna?

La vacuna contra la malaria presentó una eficiencia muy elevada La nueva vacuna contra la malaria se basa en la picadura de mosquitos infectados con el parásito debilitado. Como han explicado en el artículo publicado en Science, los resultados de esta forma de inmunización son muy prometedores.

El propio parásito fue introducido en los pacientes de manera debilitada, tras un proceso de atenuación con radiación, criopreservación y purificación. El equipo de Robert A. Seder y Stephen L. Hoffman probaron la nueva vacuna contra la malaria en 50 personas, administrándola por vía intravenosa. Como explican en Materia, algunos de los voluntarios recibieron cuatro dosis de la vacuna, mientras que en el resto se administraron cinco dosis.

Los resultados fueron exitosos: tan solo un tercio del primer grupo de vacunados contrajo malaria. Ninguno de los voluntarios que recibieron cinco dosis sufrió la enfermedad. Un buen resultado de inmunización, que confirma los buenos pronósticos de esta nueva vacuna contra la malaria, obtenidos anteriormente en los ensayos con animales.

¿Estamos ante la vacuna definitiva?

La respuesta es clara: no. Existen más científicos trabajando en vacunas contra la malaria. Una de las iniciativas más famosas fue la liderada por Elkin Patarroyo, en 1997. Este proyecto presentó una eficacia desigual, considerándose que su mayor éxito rondó el 28% en un estudio de inmunización llevado a cabo en Sudáfrica.

Existen muchos más proyectos científicos que buscan dar con una vacuna contra la malaria, como vemos en la siguiente imagen. Por ello, es falso que esta sea la primera vacuna contra la malaria eficaz. La que está más avanzada es la que investiga el equipo del Dr. Pedro Alonso, del ISGlobal de Barcelona, denominada RTS,S.

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La vacuna de Pedro Alonso, iniciada en la década de los ochenta, tiene una menor eficacia que la presentada hoy. Sin embargo, la nueva vacuna contra la malaria se encuentra en una fase demasiado temprana, por lo que no deberíamos echar las campanas al vuelo, como ha afirmado la propia OMS.

La iniciativa española está prevista que termine sus ensayos clínicos en 2014, y de confirmarse sus buenos resultados, llegaría más pronto a la sociedad que este último proyecto. A pesar de que debemos celebrar este éxito de la investigación, conviene moderar la euforia desatada ante su eficacia, ya que se trata solo de la fase preliminar de los estudios.

Es probable que en la próxima década podamos contar con una vacuna contra la malaria, pero la ciencia ha de comprobar que efectivamente, la eficacia y seguridad de todas las iniciativas son las adecuadas.