La bicicleta es un medio de transporte cómodo, barato, entretenido y ecológico, así que no sorprende que haya diversos servicios de alquiler de bicicletas en Internet. Pero Spinlister ha ido un paso más allá y ha creado una especie Airbnb para este medio de transporte. Cualquier persona puede alquilar su bici y cualquier usuario puede solicitar el alquiler de la misma. Nació en Estados Unidos, pero ya está presente en 40 países de todo el mundo.

Esto no quiere decir que haya un catálogo muy grande en todos ellos (en Barcelona, por ejemplo, hay 3 bicicletas, y en Madrid no llegan a la decena), pero es un buen comienzo. Además, lo único que hace falta para que aumente el número es el interés de los usuarios; no es necesario ningún tipo de inversión por parte de la compañía (aunque ayudaría). De todos modos, por el momento Spinlister centra su servicio de alquiler de bicicletas en Internet en Estados Unidos y Canadá.

Conectar con la cuenta de Facebook aumenta la confianzaEl proceso para alquilar una bicicleta es bastante sencillo, tanto para el usuario como para el dueño. Los primeros sólo tienen que introducir una ciudad, país o código postal en el buscador y elegir una de las opciones que aparezcan. Si el dueño acepta su solicitud, podrá quedar con él una vez que introduzca sus datos bancarios (que sirve como una doble medida de seguridad). Spinlister incluye un servicio de mensajería propio para facilitar el proceso.

Por su parte, el propietario es quien elige el precio del alquiler (por hora, día y semana) y quien decide si acepta el alquiler. Desde Spinlister recomiendan conectarse con Facebook o Twitter, pues da más confianza. Antes, lógicamente, debe informar de todos los detalles de la bicicleta que alquilará e incluir fotografías.

Los usuarios, los dueños y hasta los propios vehículos se pueden valorar en función de la experiencia, para que sea posible ver si todo funcionó de forma más o menos correcta en el pasado. El equipo de Spinlister también verifica que los datos sean correctos y en Estados Unidos y Canadá se hace cargo de cualquier coste (hasta 5.000 dólares y una tarta de regalo) si el usuario que realizó el alquiler roba la bicicleta desaparece. No se sabe cuándo se implementará esta medida en otros países, pero sería una muy buena forma de aumentar la flota. El problema es que también requeriría un servicio de atención al cliente localizado, así que es posible que se retrase.

Es posible valorar usuarios, propietarios y bicicletasEl registro en este servicio de alquiler de bicicletas en Internet es gratuito y no está limitado a particulares. La compañía se queda con un 17,5% de la transacción y paga a sus clientes a través de PayPal cada dos semanas, aunque únicamente si han acumulado 50 dólares o más. Si no es así, deberán esperar otras dos semanas.

En general, parece que es un servicio que podría triunfar si consigue una base de usuarios lo suficientemente grande. A su favor tiene la sencillez del proceso y la aparente seguridad del mismo. Sin embargo, ayudaría mucho que aumentase su presencia en otros países y que incentivase de alguna forma el alquiler. Ahí puede estar la diferencia entre ser una buena idea o ser algo más.

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