Investigadores franceses han conseguido desarrollar nanoláminas de grafeno blanco, capaces de adsorber en su superficie compuestos contaminantes, tales como aceites, solventes orgánicos o incluso colorantes.

Hoy en día, uno de los más graves problemas medioambientales es la contaminación de las aguas por este tipo de compuestos químicos. Como ejemplo tenemos el caso del Prestige, sucedido hace una década, con el que se produjo uno de los desastres ecológicos más importantes de la historia de España.

Tradicionalmente se utilizan, con el objetivo de adsorber en su superficie diversos compuestos contaminantes, materiales como el carbono activado, zeolitas o fibras naturales. Sin embargo, las características de estas herramientas descontaminantes son bastante pobres, ya que presentan una baja selectividad a la hora de separar los compuestos contaminantes de los que no lo son, además de ser poco eficientes a la hora de adsorber la contaminación.

Por ello, en los últimos tiempos se está trabajando cada vez más en la creación de nuevos materiales capaces de adsorber compuestos contaminantes, con el objetivo de proteger y cuidar el medio ambiente. Uno de los últimos avances, publicados en Nature Communications, ha permitido el desarrollo de nanoláminas de grafeno blanco, que podrían ayudar a limpiar la contaminación producida por solventes orgánicos o aceites.

El grafeno blanco, a pesar de no tener ningún átomo de carbono, presenta propiedades muy peculiares e interesantes, por lo que puede ser muy útil en remediación. En realidad se trata de nitruro de boro, un compuesto que tiene proporciones iguales de nitrógeno y boro, por lo que presenta el característico polimorfismo de los alotropos del carbono.

Entre las características del grafeno blanco, destacan sus propiedades únicas y diferentes del grafeno común (tan de moda últimamente), como el presentar una conductividad térmica alta, su fotoluminiscencia, el ser inerte químicamente, su elevada estabilidad y su alta resistencia a la oxidación.

Además, su interesante estructura química permite una gran adsorción de compuestos químicos contaminantes sobre su superficie. Gracias al avance propuesto por los científicos franceses, las nanoláminas de grafeno blanco pueden ser una alternativa interesante para luchar contra la contaminación. Además, este material es reutilizable, lo que disminuiría mucho los costes de producción. Para ello, se pueden limpiar con agua las nanoláminas o incluso, someterlas a calor, para así eliminar los compuestos contaminantes de su superficie, y por ello aprovechar este producto cuantas veces se quiera.

Sin lugar a dudas, el grafeno blanco puede ser una gran alternativa para evitar la contaminación, y hubiera sido útil, por ejemplo, en la limpieza del petróleo de las playas de Galicia cuando ocurrió el desastre del Prestige. El desarrollo de este material beneficiará al cuidado y la protección del medio ambiente.