En la presentación de su acuerdo para desplegar fibra en España de forma conjunta, Vodafone y Orange han solicitado un cambio en la regulación de las redes verticales. Ambas compañías han tratado de negociar con Telefónica, pero aseguran sentirse frustradas tras haber pasado meses sin conseguir alcanzar un acuerdo que consideren aceptable.

Actualmente, la legislación española establece que cuando un operador monta su red vertical en un edificio, debe compartirla con otros operadores a un precio competitivo y sin ponerles trabas. De esta forma se minimizan las molestias a las comunidades de vecinos. Sin embargo, no se establece cuál es este precio ni el tiempo que puede pasar hasta que se proporciona el acceso. Por ello, piden que se definan estas condiciones para acabar con la incertidumbre que existe hoy en día.

Ambas empresas mantienen negociaciones con Telefónica para utilizar sus redes verticales, pero sienten que no avanzan. Jean Marc Vignolles, CEO de Orange España, explicó que la lentitud para conseguir un acuerdo "mínimamente aceptable" ha hecho que se planteen acudir a la CMT para que medie en el asunto y obligue a abrir la infraestructura. En su opinión, Telefónica tiene un "monopolio de facto" y se podría pensar que si no consiguen pactar es porque de este modo perjudican a la competencia. De ahí la necesidad de un cambio en la regulación de las redes verticales.

No se puede permitir un retraso por las prácticas de quien quiere imponer su dominio en el mercado.

Vignolles cree que la solución debe ser inmediata, ya que la empresa dirigida por César Alierta ya ha llegado a 2,2 millones de hogares con su oferta de Fibra Fusión, mientras que ellos no pueden ofrecer un producto similar a sus clientes. Las negociaciones con esta empresa se realizan por separado, por lo que António Coimbra, CEO de Vodafone España, se mostró más esperanzado y sí cree que lograrán un acuerdo con Telefónica (ninguna de las empresas desveló cuáles han sido las propuestas rechazadas por estar sujetas a cláusulas de confidencialidad). De todos modos, reconoció que no van a esperar a que se cierren estas conversaciones para comenzar con el despliegue que realizarán junto a Orange.

Hay que buscar soluciones y no esperar más soluciones regulatorias, aunque son necesarias.

Pero eso no es todo. Además de la regulación de las redes verticales, los dos operadores creen que es muy importante que se monitorice el acceso a los ductos (las redes horizontales). En este caso sí está clara la normativa, pero, en su opinión, es básico que el acceso se haga de forma abierta y sin trabas.

Acuerdo entre Orange y Vodafone

Todas estas declaraciones se realizaron durante la presentación del acuerdo que han firmado ambas empresas para desplegar fibra en España. Su idea es llegar a 6 millones de unidades inmobiliarias (es decir, tanto hogares como negocios y oficinas) de 50 ciudades y para ello desembolsarán 1.000 millones de euros (500 millones cada una). El proceso durará un máximo de 4 años y medio (en principio) y durante el primer año desean alcanzar un mínimo de 800.000 unidades inmobiliarias.

En base a este acuerdo, Vodafone y Orange desplegarán dos redes complementarias a las que tendrán acceso mutuo. De todos modos, el acuerdo de inversión está abierto a terceros, así que cualquier compañía se puede sumar a la iniciativa.

El problema es que, según lamenta Vignolles en una nota de prensa, "para que este proyecto cumpla sus objetivos de despliegue en el tiempo que nos hemos marcado es fundamental alcanzar ya un acuerdo para la compartición de verticales con el operador incumbente que, en este momento, aún no ha sido posible".

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