Jurassic Park está muy cerca de cumplir 20 años (el estreno tuvo lugar el 11 de junio de 1993), pero sus sorprendentes dinosaurios no parecen haber notado el paso del tiempo. Esto se debe a que los efectos especiales de Jurassic Park se realizaron principalmente con maquetas, en lugar de recurrir a animaciones creadas por ordenador, que envejecen peor. Rick Galinson fue el encargado de dar vida al Dilophosaurus, famoso por la escena en la que escupe su veneno al personaje interpretado por Wayne Knight, posiblemente una de las más terroríficas de toda la saga.

Según cuentan Galinson y Jody Duncan en diversas entradas del blog de la escuela Stan Winston, fue él quien se presentó voluntario para crear el Dilophosaurus, aunque pensaba que trabajaría a las órdenes de otro artista. Pero no fue así y tuvo que aprender rápidamente cuando apenas llevaba un año en la industria. "Estaba aterrorizado", confiesa. "Si hubiesen sabido lo poco que sabía nunca me habrían dado el trabajo".

El proceso comenzó con los bocetos de la criatura. Como referencia para su tamaño se utilizó otro de los dinosaurios que debe gran parte de su fama a los efectos especiales de Jurassic Park: el Velociraptor. Una vez que tenían las medidas comenzaron a desarrollar las piezas mecánicas que se encargaban del movimiento de las diferentes partes del animal. Por supuesto, hubo distintas versiones. Así, por ejemplo, el primer cuello únicamente era capaz de realizar movimientos hacia arriba y hacia abajo. Sin embargo, la versión final tenía tres secciones independientes que permitían al Dilophosaurus establecer contacto visual con una persona.

Bocetos previos a los efectos especiales de Jurassic Park

El movimiento de las piernas y el desplazamiento durante la grabación lo realizó un operario que llevaba la maqueta sobre los hombros; una especie de titiritero a gran escala. Sin embargo, esto tampoco resultó fácil, ya que la escena transcurre bajo la lluvia y, a pesar de que había un sistema de drenado, éste falló y el encargado de mover al dinosaurio lo hizo en un espacio con más de un pie de agua y en el que apenas podía escuchar las órdenes del director, Steven Spielberg.

Pero lo más sorprendente (y aterrador) del lagarto de dos crestas es la membrana que rodea su cabeza y la capacidad de escupir una materia viscosa con la que cegar a sus presas o depredadores (curiosamente, no se sabe si el Dilophosaurus tenía alguna de estas dos características). Para ello se crearon tres cabezas diferentes. La primera no tenía nada especial y es la que se utilizó al comienzo de la escena, pero las otras dos sí supusieron un reto mayor.

Efectos especiales de Jurassic Park
La segunda de estas cabezas es la que albergaba el mecanismo de apertura de la membrana. Para conseguir el efecto deseado tenían que lograr que se abriese hacia fuera y hacia delante al mismo tiempo. Pero la que pobló nuestras pesadillas fue la tercera. En esta prótesis el 'collar' del dinosaurio podía vibrar y, además, la boca permitía ver una lengua con tres partes móviles. En opinión de Galinson, una de las mejores que ha creado en su carrera. Dos de las secciones tentaculares que formaban esta pieza se movían de izquierda a derecha, mientras que la base rotaba arriba y abajo. De este modo, mostraba los dos agujeros por los que la marioneta podía lanzar su veneno.

El equipo de efectos especiales de Jurassic Park fue capaz de crear un mecanismo de lanzamiento (utilizaron el de una pistola de paintball) de una mezcla de methacyl, gelatina y colorante. Todo ello funcionaba a la perfección... En un ambiente relativamente seco.

Sin embargo, como hemos visto, la grabación se realizó bajo una lluvia torrencial (falsa, pero no por ello menos torrencial y, lo que es más importante, húmeda). En estas condiciones se veía con claridad el aire comprimido que disparaba. Finalmente en la película sólo se ve cómo Wayne Knight es impactado por los proyectiles, pero no de dónde salen. Lo que no se puede negar es que la escena es tan terrorífica hoy como lo era hace 20 años.