Ayer nos hacíamos eco de la petición de firmas que se estaba llevando a cabo en Estados Unidos. Más 35.000 personas habían firmado para que el gobierno intervenga y cese a Carmen Ortiz, la fiscal de distrito implicada en el caso de Aaron Swartz. Hoy la fiscal Ortiz se defiende con un comunicado, una carta donde asegura que la conducta de la oficina fue la "apropiada".

Carmen Ortiz

La abogada rompe así su silencio sobre la presunta persecución que llevo a cabo su oficina contra el joven. Una extensa carta donde muestra su solidaridad con la familia de Swartz reconociendo que no existían pruebas de lucro personal del joven sobre la descarga del repositorio en JSTOR.

La fiscal también rechaza en la carta las afirmaciones vertidas sobre su oficina y la persecución que supuestamente trató de obtener una fuerte sanción sobre Swartz. A su parecer, actuaron de forma apropiada, añadiendo que no existía por parte de los abogados ninguna intención de llevar a cabo una pena ejemplar.

Sea como fuere, en el momento de su muerte, Aaron Swartz se enfrentaba a un total de 13 cargos de delito grave punibles con una pena máxima de más de 30 años de cárcel y 1 millón de dólares como multa. Si a principios de esta semana fue el MIT el que respondió a la críticas sobre una persecución con una investigación interna sobre el caso, Ortiz redacta esta defensa para dar explicaciones sobre los acontecimientos. Esta es la declaración completa donde la fiscal Ortiz se defiende:

Como padre y hermana, sólo puedo imaginar el dolor que sienten la familia y los amigos de Aaron Swartz, y quiero expresar mi más sentido pésame a todos los que conocían y amaban a este joven. Sé que es poco lo que puedo decir para disminuir la ira sentida por aquellos que creen que la persecución de esta oficina sobre el Sr. Swartz era injustificada y de alguna manera llevó a la trágica consecuencia de que él se quitara la vida.

Sin embargo, debo dejar claro que la conducta de esta oficina era apropiada para llevar y manejar este caso. Los fiscales a cargo de este asunto asumieron la difícil tarea de hacer cumplir la ley que habían jurado defender, y lo hicimos razonablemente. Los fiscales reconocieron que no habían pruebas contra el Sr. Swartz indicando que él cometió sus actos con fines de lucro personal, y reconocieron que su conducta -siendo una violación de la ley- no justificaba los castigos severos autorizados por el Congreso, pidiendo por las Directrices de Sentencias un caso apropiado. Es por eso que en las conversaciones con su abogado acerca de una resolución del caso esta oficina solicitó una sentencia apropiada que hiciera juego con la presunta conducta. Su abogado defensor habría tenido la libertad de recomendar una sentencia de libertad condicional. En última instancia, cualquier pena impuesta hubiera sido dada por el juez. En ningún momento esta oficina ha buscado -o tenía la intención de buscar- sanciones máximas según la ley.

Como fiscales federales, nuestra misión incluye proteger el uso de los ordenadores e Internet mediante la aplicación de la ley más justa y responsable posible. Nos esforzamos por hacer nuestro mejor trabajo para cumplir con esta misión todos los días.