Aunque la atención de algunos informativos y medios de comunicación haya disminuido en intensidad, desde marzo de 2011, Siria está inmersa en una guerra civil que se ha extendido por el país y enfrenta a los opositores el régimen contra las fuerzas armadas del país que responden duramente contra la población civil. Gracias a Internet, han podido salir a la luz datos e imágenes de los combates y los bombardeos que se suceden en distintos puntos del país, sin embargo, parece que el flujo de información acaba de sufrir un repentino corte puesto que el país se ha desconectado por completo de Internet.

Syrian's wave their national flag with an image President Bashar al-Assad during a rally in his support in the capital in Damascus on November 13, 2011, a day after the Arab League suspends Syria until President Bashar al-Assad implements an Arab deal to end violence against protesters, calling for sanctions and transition talks with the opposition.  AFP PHOTO/LOUAI BESHARA (Photo credit should read LOUAI BESHARA/AFP/Getty Images) ORG XMIT:

En una guerra civil que, según algunas estimaciones, ha causado ya 40.000 bajas este corte de las comunicaciones hace pensar lo peor y hace temer algún movimiento de respuesta del gobierno para terminar con la oposición sin que trascienda ningún tipo de información fuera de las fronteras del país puesto que, hasta la fecha, gracias a la red han visto la luz imágenes sobre lo que sucede en el país (además de ser una vía de contacto de la oposición con el resto de la comunidad internacional).

Los encargados de hacer pública esta noticia han sido dos servicios de monitorización estadounidenses que detectaron que a las 12:26 (según la hora local de Siria) las 84 direcciones IP públicas de los nodos de salida a Internet del país dejaron de estar activos, un hecho que ha confirmado la oposición del país utilizando teléfonos móviles por satélite que han servido para informar a la comunidad internacional de que las comunicaciones del país han sido cortadas.

Este tipo de medidas, desgraciadamente, no son nuevas y ya vivimos algo similar en enero del año pasado durante las protestas acontecidas en Egipto y como bien comentaba mi compañero Alan en aquella época, el número de nodos que conectan un país a Internet es algo finito y, por tanto, dejarlos fuera de servicio no es una tarea excesivamente compleja (y un recurso al que, por desgracia, recurren algunos gobernantes cuando quieren silenciar un país completo).