El equipo Fringe regresa tras una semana de parón para hacernos sufrir a lo grande. The Bullet That Saved the World es un capítulo repleto de acción con un conmovedor e impactante final que dejará boquiabierto a más de uno. La familia Bishop, luchadores por la libertad, se reencontrará con un viejo amigo pero también sufrirá un duro revés. Los Observadores dan cuenta de su poder, y es que de uno en uno son manejables, pero cuando se unen son extremadamente peligrosos.Windmark, con su traje y su piel gris, es un enemigo tan terrible como formidable. The Bullet That Saved the World es uno de esos capítulos que los seguidores de la serie recordaremos siempre.

A partir de aquí spoilers

Después de un decepcionante tercer capítulo, la serie necesitaba un revulsivo y ha llegado, aunque no de la manera que yo esperaba. A medida que pasaban los minutos la tensión iba creciendo, el peligro – personificado en los Observadores – se hacía cada vez más real y denso; sin embargo, no creí que los Bishop, como familia, tuviesen que pagar un precio tan alto por recuperar los viejos planos de Walter.

Todo empieza una fría noche, Peter está recolectando gasolina cuando una pequeña tienda llama su atención. Entra con la intención de comprar un collar para Etta, pero todo se complica cuando un Observador aparece en escena e intenta leer su mente; tendrá que escapar por las alcantarillas de la ciudad para no ser arrestado, una situación peligrosa que terminará con una explosión. Por primera vez Peter toma conciencia de lo fuertes, astutos y fríos que son sus enemigos, una sombra de duda cruza su mirada, no está seguro de poder vencer. Etta les dice que es posible aprender a evitar la lectura mental de los hombres grises, es un proceso largo pero necesario.

El sótano de los horrores

Astrid y Walter logran rescatar otra cinta del ámbar, es la segunda; en ella Walter explica que guardó unos planos en el lugar más seguro del mundo. La cinta está en muy mal estado pero la mente de Walter recuerda y sabe perfectamente donde está ese lugar. Siendo niño escondió sus colección de cómics allí ante el temor de una guerra nuclear. Se trata de la estación de metro de Newark Penn, un lugar de difícil acceso pues hay un control con Observadores y leales.

Por eso Walter descubre el sótano de las reliquias de la división Fringe. Resulta que bajo el laboratorio hay un sótano – todos nos enteremos ahora – donde nuestro científico iba guardando recuerdos, análisis, especímenes y documentación sobre los casos que durante años resolvió, por eso dice:

Hubo un tiempo en el que resolvíamos casos Fringe. Ahora ha llegado el momento de crear uno nosotros mismos.

Esto me parece un gran hallazgo por parte de los guionistas y un bonito guiño a los fans porque recorriendo ese lúgubre sótano nos encontramos con varios recuerdos de temporadas pasadas como el hombre puercoespín. Para poder acceder a la estación de metro sin riesgos usarán un agente biológico que vimos en el capítulo Ability de la primera temporada, aquel que taponaba con tejido cicatrizante todos los orificios del cuerpo, asfixiando en cuestión de segundos a un ser humano, o a un Observador. Espero que en venideros capítulos veamos a Walter desplegar toda su furia y su ingenio reutilizando viejos casos contra los invasores.

El grupo recupera la información pero el plano, repleto de ecuaciones, resulta incomprensible para Walter. ¿Recordará que significa ese galimatías? ¿Si él no lo desarrolló pudo dictárselo Septiembre?

Windmark y Broyles

Volver a ver a Broyles en la serie fue algo que llevaba tiempo esperando. La poderosa presencia de Lance Reddick se echaba en falta y me quito el sombrero ante el saber estar de su personaje, su calma, su valentía y su paciencia. La escena en la que Windmark está jugando a Simon – momentazo – ante la parsimoniosa mirada de Broyles, se queda grabada a fuego en la mente.

Broyles, quien ayuda a la resistencia usando el nombre en clave de “La Paloma”, se pasa el capítulo intentando evitar la lectura de pensamiento de los Observadores. El peligro se palpa en su rostro tanto cuando habla con Windmark como cuando lo hace con el interrogador de un miembro de la Resistencia. Espero que lo veamos más, sobre todo tras lo ocurrido durante el final del capítulo.

Tengo que decir que escuchar su “Agent Dunham” cuando por fin se reúne con los Bishop me emocionó. Broyles siempre ha estado presente en la serie pero más en la periferia que en el centro, lugar ocupado por Walter y Olivia durante la mayor parte del tiempo. Siempre he pensado que el personaje estaba algo desaprovechado por eso le han dado el merecido reconocimiento con ese sentido abrazo de Olivia. Me parece algo justo y necesario.

Windmark es incapaz de entender por qué un fugitivo como Peter se arriesgaría por un collar. El Observador jamás podría comprender lo que impulsa a un ser humano, las motivaciones pasionales y sentimentales escapan a su fría lógica. Pueden ser inteligentes, fuertes y poseer una tecnología asombrosa pero no conocen el amor, la amistad o la nostalgia. Los Observarores son todos iguales, visten igual, piensan igual, su piel es igual, todos carecen de pelo... no sienten el impulso de ser únicos o diferentes, tal vez ese sea su punto débil a la larga, resultan previsibles aunque puedan teletransportarse.

Te perdimos dos veces

Fringe es una serie sobre el amor y la familia. Todo empezó por culpa de un padre incapaz de superar la prematura muerte de su hijo. Durante la parte final del capítulo Peter y Olivia vuelven a sufrir una terrible tragedia, pierden a Etta, y esta vez parece que para siempre porque Windmark le atraviesa el pecho con una bala.

Cuando por fin empezamos a conocer algo al personaje: de donde sacó la bala que lleva colgada al cuello, cómo terminó en la división Fringe bajo la tutela de Broyles; los guionistas deciden acabar con el personaje y cambiar las reglas del juego.

Etta muere luchando contra Windmark, luchando hasta el final y aferrándose al recuerdo más hermoso de su vida: aquella tarde luminosa en el parque jugando con los diente de león y sus padres. Un recuerdo plagado de amor, como lo está la bala que cuelga de su cuello, una bala que Peter solía llamar “La bala que salvó al mundo”. Windmark, que no comprende el amor, sabe que lo puede usar en contra de los humanos, esa es nuestra debilidad; sin embargo no contaba con la voluntad de Etta, luchadora hasta el final, quien se inmola con una granada antimateria junto a un grupo de Observadores. La vida se le escapaba, ya se había despedido de sus padres y de su abuelo; y rodeada por el amor de aquellos a los que daba por perdidos se rebeló una última vez.

Desde la distancia, Olivia, Peter y Walter, observan en silencio como la granada estalla. Windmark logra teletransportarse en el último segundo. Olivia con gesto de dolor deja el lugar sin mediar palabra, Walter intenta consolar a su hijo y Peter, que nunca se dio por vencido cuando su pequeña desapareció, parece a punto de estallar. La calma que precede a la tempestad.

Fringe nos ha hecho daño con la muerte de Etta, aunque aún no habíamos llegado a conocerla, nos habíamos encariñado con ella. Matarla así, de forma tan rápida y brutal, nos deja sin tiempo para asimilar lo que acabamos de ver. La familia Bishop, consternada, deberá asimilar la pérdida y continuar, con nuevas fuerzas, su cruzada contra los Observadores. El coste de la batalla es cada vez más elevado, han vuelto a perder a Etta pero ¿hay posibilidades de volver a verla? Lo digo porque en la cinta encontrada esta semana Walter explica que hay que aceptar la reversibilidad de todos los fenómenos si el plan funciona. ¿Eso significa que si logran realizar su plan volverán atrás en el tiempo? ¿Podría crearse una línea temporal alternativa donde los Observadores nunca invadieran la Tierra? ¿Otro universo?