Para despedirnos de Fringe en condiciones propongo hacer un seguimiento capítulo a capítulo de la quinta temporada. ¿Qué os parece? La semana pasada la serie inició su camino hacia el fin con Transilience Thought Unifier Model-11. Ayer se emitió In Absentia, un episodio con varios guiños lostianos como la imagen de la escotilla, la presencia de Eric Lange (Stuart Radzinsky en Lost) y la breve aparición de Henry Ian Cusick como Simon Foster.

A partir de este punto spoilers

El capítulo empieza con Olivia soñando con aquella tarde en la que los Observadores llegaron, hubo una explosión y su hija desapareció. Se despierta bruscamente bañada en sudor y angustiada, para ella hace solo unos meses que pasó todo, y es difícil asimilar que la joven Etta es su pequeña.

Walter intenta reunificar sus pensamientos pero su mente está demasiado dispersa, es posible que no quede nada de información sobre el plan. Como Walter siempre lo documentaba todo, Olivia cree posible que haya guardado algo de información en su laboratorio pero llegar hasta allí no será sencillo porque los Observadores hace años que convirtieron Harvard en su Ministerio de Ciencia. Sin embargo Walter sonríe, existe un acceso que solo él conoce, unos túneles que les permitirán acceder al lugar.

El capítulo se desarrolla casi por completo en el viejo laboratorio de Walter en Harvard, el grupo se encuentra con el local ambarizado y una videocámara con un posible mensaje en su interior. En ese momento son interrumpidos por un vigilante, un humano que colabora con los Observadores. Mientras Walter intenta recuperar la grabación, Etta interroga al prisionero Gale Manfretti (Eric Lange).

Gracias al código del vigilante y a una perfecta copia de su globo ocular – que momento tan tenso y tan logrado – Peter y Etta acceden a un área donde los Observadores realizan experimentos. Tienen que localizar los generadores para dar electricidad al laboratorio y que así Walter, armado con un láser, derrita el ámbar que envuelve la cámara de vídeo.

Esta es a grandes rasgos la sinopsis del capítulo, lo que parecía ser una simple trama para hacer avanzar la historia se convierte en un estudio de personajes - Olivia y Etta - y en un debate moral sobre la tortura. Añadimos a eso las dudas que nos rondan sobre Gale durante todo el episodio, unos toques de Walter y mucha tensión y tenemos In Absentia, un capítulo que emociona y convence, prácticamente sin fisuras y con unos excelentes efectos.

La dureza de Etta

Hasta ahora no sabíamos mucho sobre Etta y seguimos sin conocer su pasado. ¿Qué sucedió cuando desapareció? ¿Dónde estuvo? ¿Quién la crió? ¿Cómo acabó en la resistencia? Puede que sean preguntas que queden sin respuesta pero a través de sus actos y reacciones, de sus silencios y palabras, de sus miradas y su dolor vamos conociéndola y Etta es un personaje emocionalmente complejo con una gran fuerza de voluntad; me recuerda a la Olivia de las primeras temporadas.

Para comprender a Etta hay que entender el mundo en el que vive; ni Walter, ni Astrid, ni sus padres son capaces de llegar a entender el horror y la crueldad que ha tenido que soportar. Por eso es capaz de torturar a GAle sin miramientos, es un soldado en una guerra y hará cualquier cosa para vencer. Un colaborador no merece clemencia. El sistema de tortura que emplea es una sofisticada máquina que te quita años de vida, vas envejeciendo con cada descarga, ves como tu piel se arruga, como tus ojos pierden eficacia, como tu cuerpo comienza a fallar. Etta lleva a Gale hasta la vejez en cuestión de horas.

Parece fría, calculadora y decidida, esa es la imagen que Etta proyecta pero cuando tortura a Gale vemos como aparta la mirada; y cuando ve la cabeza de Simon Foster (Henry Ian Cusick) grotescamente animada en un laboratorio se deja llevar por la ira. En un segundo toda su seguridad se viene abajo y cada fibra de su ser clama venganza, menos mal que Peter está allí para detenerla, para hacerla entrar en razón y prometerle que habrá tiempo para la venganza.

La bondad de Olivia

Olivia está horrorizada al ver lo que Etta es capaz de hacerle a otro ser humano, no entiende que el mundo de su hija es un lugar oscuro donde existen habitaciones de las que nadie vuelve a salir, esa escena en el Ministerio de Ciencia le pone los pelos de punta a cualquiera. Sin embargo Etta, cegada por el odio, no es capaz de ver la humanidad que hay en Gale, su madre si. Olivia sabe que él había ido al laboratorio para alimentar a las palomas. La conversación entre Olivia y el torturado es emocionante, la belleza de la actriz y su serena apariencia contrastan contra la creciente decrepitud de su interlocutor. Gale sabe que morirá y le pide a Olivia que se lo diga a su hijo.

Antes de que Etta entregue a Gale a la resistencia tiene una breve conversación con su madre, Olivia consciente de que no entiende ese mundo y de que desconoce el alcance del sufrimiento que han padecido los seres humanos habla a su hija sobre la compasión, un sentimiento muy humano que parece perdido porque los Observadores han logrado quitarnos algo intrínsecamente nuestro, algo que ellos ni siquiera entienden. Sin compasión somos menos nosotros y más ellos.

Las palabras de Olivia calan en su hija pero también en Gale. Etta libera al prisionero y le deja vivir; él cree que es posible vencer al invasor y por eso quiere ayudar a la resistencia. Me doy cuenta del tremendo impacto que el equipo del pasado debe tener en Etta y Gale, ellos tienen unos valores y experiencias vitales totalmente diferentes, en sus ojos aún brilla la luz, aún creen en la bondad, aún tienen sueños y esperanzas. La influencia de Olivia hace que dos personas destinadas a odiarse acaben encontrándose en un lugar común y compartiendo un ideal.

Resumiendo

Un capítulo sólido que afianza la línea argumental de esta última temporada embarcándonos en la búsqueda de unas cintas de vídeo que pueden salvar el futuro. Además permite explorar la relación entre Peter, Olivia y Etta, con especial atención a ese juego de espejo deformado que se establece entre madre e hija.

John Noble vuelve a estar magnífico, algo que ya no sorprende, y hace suyas esas pequeñas perlas de genialidad y locura tan características de Walter. De nuevo tenemos un elemento musical en el episodio, suena Nights In White Satin. ¿Tendremos canción en cada capítulo? Seguiré atenta a ese detalle.

Quiero destacar el trabajo de Eric Lange, un secundario que nos introduce un poco más en ese mundo y que se convierte en el foco de tensión entre Olivia y Etta. Su historia, su traición, su cobardía, su miedo son tan humanos que sorprende su decisión final, aunque los que conocemos a Olivia Dunham desde hace años entendemos el impacto de su presencia.

Ahora tenemos la misión es encontrar las viejas cintas de Walter (otro guiño a Lost) para poder conocer el plan. ¿Dónde estarán escondidas? Es posible que alguna esté en poder de Nina o Broyles, dos personajes que aún no han aparecido aunque sabemos que siguen vivos en el 2036.