Durante la Segunda Guerra Mundial, la aeronáutica asistió a un importante cambio tecnológico gracias al uso de reactores y, por tanto, la fabricación de los primeros aviones a reacción (como el Messerschmitt Me 262 alemán). A partir de ahí, la velocidad de los aviones iría aumentando hasta enfrentarse a la denominada barrera del sonido (o Mach 1), es decir, velocidades que superasen los 340 metros por segundo. Muchos de los cazas de combate que conocemos (como el F-18) superan esta barrera y aviones míticos como el SR-71 Blackbird podían triplicar esta velocidad (alcanzando valores cercanos al Mach 3). Desde hace algunos años, Boeing lleva desarrollando junto a DARPA, la Fuerza Aérea de Estados Unidos, la NASA y Pratt & Whitney Rocketdyne el avión X-51, un avión no tripulado que, en sus últimas pruebas, iba a alcanzar una velocidad de Mach 6 (es decir, superar en 6 veces la barrera del sonido) pero que, al final, ha terminado en un experimento fallido.

X-51 waverider

El Boeing X-51 es un avión hipersónico con el que Estados Unidos aspira alcanzar Mach 7 (unos 8.580 km/h) y, por lo que parece, están por el buen camino según los datos de las últimas pruebas realizadas. Las pruebas, que se realizaron en los cielos del Pacífico, querían resarcir al equipo del proyecto puesto que las realizadas en el año 2011 resultaron un fiasco puesto que no se logró superar el Mach 5 aunque, en esta ocasión, han ido algo peor.

¿Y para qué puede servir un avión de estas características? Pensando un momento en la aviación comercial y en el mítico Concorde (que se retiró del servicio en el año 2003), el X-51 es capaz de volar 3 veces más rápido y, por tanto, si el Concorde era capaz de volar entre Londres y Nueva York en apenas 3 horas, este prototipo podría cubrir la misma distancia en apenas 1 hora.

Concretamente, para estas pruebas, la Fuerza Aérea de Estados Unidos utilizó un bombardero B-52 al que se acopló, en una de sus alas, el avión X-51 (que tiene unos 8 metros de largo y pesa alrededor de una tonelada). El bombardero despegó de la Base Edwards (en California) y se elevó hasta alcanzar los 12,25 kilómetros de altura. En ese momento, el Waverider X-51A se soltó del ala y, tras una caída libre de 4 segundos, se encendieron sus motores para elevarse hasta los 21,3 kilómetros de altura y alcanzar la velocidad de Mach 6.

X-51A_Waverider_on_B-52_2009

Si bien aún estamos lejos del desarrollo de aviones comerciales hipersónicos (EADS, el consorcio europeo, los sitúa en el 2050 y volando a Mach 4), este tipo de pruebas son de utilidad para los militares estadounidenses para sus programas aeronáuticos y también para desarrollar una nueva generación de misiles y cohetes (que parece que es el objetivo actual de la NASA y el Departamento de Defensa).

Alcanzar Mach 6 (7300 km/h) es todo un hito pero el proyecto, aún, tiene camino por recorrer hasta alcanzar los 8.580 km/h que se ha marcado como objetivo.

Imágenes: Wikipedia