En muchos sentidos, *Jaws* (Steven Spielberg, 1975) cambió al mundo. En el cine, significó el nacimiento de uno de los cineastas más consagrados del siglo XX. Así mismo, su estreno prácticamente inventó el concepto de blockbuster veraniego. Con un modesto presupuesto de 9 millones de dólares, alcanzó una recaudación mundial de 470 millones. Está considerada como una de las 100 películas más importantes de la historia del cine y se preserva como parte del acervo fílmico en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Sin embargo, su más grande legado no parece pertenecer al mundo de la cinematografía, sino que sus efectos perduran hasta hoy en la forma en que percibimos a **los tiburones.**

Para su tradicional Shark Week (Semana del Tiburón), **Discovery Channel** [ha preparado una pieza](http://www.treehugger.com/ocean-conservation/how-the-movie-jaws-changed-world.html) que se estrenará hoy sobre la forma en que Jaws cambió la manera en que los humanos vemos a estas criaturas. Hay que admitir que más de uno hemos sentido terror y aversión al mar después de ver la cinta. [En el libro *Demon Fish*](http://www.treehugger.com/natural-sciences/shark-week-emdemon-fishem-dissects-sharks-history-future-and-the-greatest-scam-of-all-time-book-review.html), la escritora **Juliet Eilperin** explica que esta cinta tuvo un impacto crucial en la construcción social que tenemos de estos peces. Por un lado, está la parte del miedo que infunde la criatura, representada en la película como un asesino despiadado y calculador. De hecho, algunos críticos coinciden en que el éxito de Jaws radica en buena manera en su final, cuando el tiburón blanco es liquidado como una representación del triunfo sobre el mal puro.

A su vez, Jaws tuvo un impacto significativo en el interés público sobre los tiburones. Los años subsecuentes al estreno de la película fueron una época dorada para el estudio de estos animales. Sin embargo, la mala prensa que les dejó la película aún se mantiene en nuestros días. Considerados como criaturas mortales y peligrosas, los ataques de tiburón suelen desencadenar **matanzas para «limpiar la amenaza» de los mares**, sin importar el costo ecológico. Aunque la mayoría de estos incidentes suelen tratarse de desafortunados encuentros accidentales, el humano sigue considerando a los tiburones como un enemigo.

Los números también muestran que la población de [tiburones oceánicos](http://es.wikipedia.org/wiki/Carcharhinus_longimanus) ha descendido mucho en la segunda mitad del siglo XX. ¿Coincidencia? De acuerdo con las cifras, **una tercera parte de los tiburones están en peligro de extinción**. Además, está la práctica de la pesca recreativa, fomentada por el deseo de «dominar» a una especie capaz de matar a un humano. Gracias a la tecnología disponible, cada vez es más sencillo para los pescadores aficionados poder pescar a uno de estos animales sólo por la satisfacción. Curiosamente, sólo 6% de los tiburones tienen una cierta inclinación hacia atacar a los humanos. En Estados Unidos, es 40 veces más probable ser hospitalizado por un incidente con un árbol de Navidad que por un ataque de tiburón.

Obviamente, hay muchos factores más allá de la película para esta conducta. No obstante, sí hay que reconocer el peso específico que tuvo *Jaws* en la percepción popular que se tiene de estas magníficas bestias. Basta recordar otro ejemplo cercano como *Jurassic Park* (1993, también de Spielberg) y el impacto que tuvo en el interés público por los dinosaurios y los temas de clonación. Los tiburones son criaturas que tienen **un papel crucial dentro de los ecosistemas marinos**, con un rol insustituible dentro las cadenas alimenticias. Así que dejemos al asesino imparable en el terreno de la ficción, porque en el mundo real, necesitan de nuestro apoyo, no de nuestro odio.

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